EL TESORO
Sonríe una peca en la palma
de una mano menuda.
Sonríen los ojos que se asombran
al verla.
Se desata la lengua sonriendo
y sonriendo las palabras
brincan entre los dedos que sonríen.
Sacude, el niño, la mano con ímpetu
sin conseguir que se desprenda
y frunce el ceño desconsolado.
Entonces la yaya le dice al oído
que la peca es un tesoro.
Sonriendo le guiña un ojo:
“Será nuestro secreto”
Él la mira, sonríe
y aprieta fuerte el puño
para esconderla.
