
Mi madre, Carmen, que firmaba con sus dos apellidos, Martinez Novella, sus cuadros al óleo, volcaba en ellos toda su emoción contenida. Había deseado pintar desde niña, pero su padre tenía la idea de que los pintores eran gente bohemia y no pudo realizar su sueño, hasta que en la madurez de su vida y ya con sus hijos mayores, se entregó a ello con pasión.
Y sus hijos, mis hermanos y yo, fuimos testigos de esa pasión con la que desplegaba sus útiles de pintura y se disponía a pintar con la bata de cuadros rojos y azules, tan entrañable, que tanto nos la recuerda.

Nunca le faltó nuestro apoyo y el de mi padre, que no dejó de animarla a pintar y a disfrutar de esa afición que tantas satisfacciones le reportaba.
Mi madre, autodidacta, tenia un talento natural para captar la luz y plasmarla en sus óleos, en los que reflejaba la realidad a través de su mirada.
Contrastes y claroscuros conviven con colores vivos y sombras tenues en sus cuadros, que, para nosotros, son un legado inapreciable de luz y de color, de la luz de sus ojos y del color de su sonrisa permanente.
de mi madre

Realizó exposiciones individuales en la Caja de Ahorros de Valencia en Albacete (1986), Ayuntamiento de Catarroja (1996) y Casa de la Cultura de L’ Eliana (1997).
Participó en exposiciones colectivas en el Centro Aragonés de Valencia y en el centro comercial “Nuevo Centro”, siendo socia de la Asociación de Amas de Casa Tyrius, y miembro del Grupo Thau.

Sus cuadros encuentran su sitio en mi hogar y en los hogares de mis hermanos.
Cuando nos dejó en enero de 2016, nos repartimos sus cuadros con el orgullo de sabernos descendientes de una persona única y especial, como lo era nuestra madre, pintora entusiasta.
Sus cuadros encontraron su sitio en nuestros hogares, y los espacios donde cuelgan desde entonces, brillan con luz propia.
Ella nos acompaña siempre …

Galería – exposición permanente de su obra.
LOS PAISAJES
LAS FLORES
LOS BODEGONES
LOS RETRATOS


Realizada con la técnica de pastel
(Regalo sorpresa de mi madre que me encontré en mi casa al regreso de mi viaje de novios)
Poemas dedicados a mi madre, de mi libro “Promesas de agua”
Carta de despedida, en homenaje póstumo.
Cuando mi madre murió quise escribirle una carta homenaje, expresándole el amor y el agradecimiento desbordante que me embargaba, también en nombre de mis hermanos. Una carta que leí en su funeral en la parroquia de Jesús Maestro unos días después, y para lo que estuve preparándome, leyéndola repetidas veces, para mí, en casa y llorando a mares, con la intención de poder leerla de un tirón ese día, sin que se me escapara ninguna lágrima. Este es el texto:
























































































































































Gran homenaje a mamá y su obra artística. Enhorabuena.
Gracias, Migue. La mamá dejó buena muestra de su talento artístico, y su trabajo y creatividad bien merecen una recopilación de su obra y un homenaje permanente cada vez que acudamos a contemplar su exposición en este blog.
Siempre recordaré la sonrisa de mi yayita y su olor, también el olor a óleos de su cuarto de pintura a donde a veces iba y me quedaba en silencio observando todos los detalles de su pintura. Yo también tengo cuadros suyos en casa, es la mejor herencia que nos pudo dejar.
Pues si, Marta, la yaya tenía un olor especial que yo también recuerdo, y que se entremezclaba con el olor a trementina y óleo de su paleta cuando pintaba abstraída y feliz. Me encanta pensar que la recuerdas con tanto cariño.
He sentido su sonrisa en cuanto he visto su carita en las fotos. Ha sido un sabor agridulce.
Me acuerdo mucho de su batita de cuadros y cuando miraba por arriba de sus gafas muchas veces, mientras pintaba.
Y tú mamá, también le llevabas alguna foto para inspirarla, y que pudiera pintarla al óleo.
Un recuerdo muy bonito mamá. Además, que hayas recopilado tantas fotos de sus obras dice mucho de cuanto la amabas ♥️
Si, Ali, así es, la sonrisa de la yaya era contagiosa, te hacía sonreír solo con ver cómo se le iluminaba la cara. Ella me decía que le gustaban las fotos de paisajes que yo hacía, asi que cada vez que veía un lugar bonito, lo fotografiaba para ella, para que pudiera pintarlo. Muchos de sus cuadros son de esas fotos que yo le llevaba. Me gusta mucho que la recuerdes con tanto cariño, tanto como ella sentía por vosotras …