Comentario y análisis de Promesas de Agua. Por Amalia Granero

PROMESAS DE AGUA:
​​​​La isla, la utopía de Inma.

La languidez , entre dulce y existencial, de la voz poética parece querer atrapar la vida que azota, la vida que se escapa, y apresar el tiempo. Lejos de la ciudad, Inma se refugia en su propia isla, su propia Ítaca, que es también un nido en soledad pero donde ella se aferra a la vida saboreando los elementos y apresando emociones que invitan a un renacer: el agua, el aire, el canto de los pájaros, el sol…
Cuando emprendió el viaje en busca de sus sueños , arreciaron tormentas : pérdidas, incertidumbre y un gran duelo pero su nave, aunque se siente flaquear, se resiste una y otra vez al naufragio… El espejo del mar le devuelve los cálidos rostros de la infancia ; el viento, los aromas del hogar familiar vacío : le envuelven la nostalgia y la tristeza pero rescatar la memoria le augura un cálido cobijo. En la oscuridad de la noche, en la soledad de la alcoba, se oyen los suspiros del alma desgarrada como olas que embisten y para combatir el miedo al olvido , la silenciosa piel se aferra a la caricia de la imaginación para revivir el rostro y la voz ausentes…
Pero esa misma voz lejana y una nueva luz interior la empujan a izar de nuevo las velas en busca de las promesas de agua, en busca de la tierra prometida, en busca de la esperanza…
Inma nos describe un viaje iniciático con estos versos que nacen de una poesía de la experiencia: versos libres, cortos , de ritmo ágil, tiradas de diversa longitud que brotan con fuerza y naturalidad, con el fin de recrear su propio universo y, sin duda, con afán liberador. Introduce elementos de la poesía visual al jugar con las rupturas, alternancias y gradaciones en la disposición de los versos que invitan al lector a la percepción sensitiva de las imágenes recreadas con la palabra : lo etéreo, lo sublime, lo fugaz, lo emotivo. Afanosa en encontrar la palabra exacta y en superar el reto de lo inefable, muestra su capacidad de concisión con un lenguaje culto y muy rico en metáforas y símbolos de gran fuerza plástica que recrean un mundo inmerso en la naturaleza , su imaginario particular, su propia utopía , una naturaleza que cobra vida y protagonismo, un mundo lleno de belleza pero donde conviven también el dolor , la duda , el miedo o la muerte, inherentes a la propia esencia humana.
Melancolía, desaliento vital , las adversidades de la vida misma están reflejadas de una forma real pero contenida, apoyándose en los sentidos o en la imaginación, sin dramatismos pero sí de forma muy conmovedora que logra sacudir y, con ello, implicar al lector. De forma paralela y desde su otra vertiente artística, contribuyen a tal expresividad sus propias acuarelas , las elegidas para las ilustraciones de los poemas : paisajes acuosos, tierras o jardines otoñales , un faro azotado por el oleaje, una barca sola en la orilla…. en tonos quebrados, gama de grises, tonos fríos o atmosféricos. Pero a pesar de la zozobra, acaba trasladando al lector un mensaje positivo , un aliento de energía; en definitiva, una fuerza vital entrañable y reconfortante.

AMALIA GRANERO
Licenciada en Filología. Pintora.

Amalia Granero

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