
En la poesía las palabras nos tocan los afectos con sus varitas mágicas, con el discernimiento de la pasión distraída, que hoy, como ayer, como en el ansiado mañana, nos dictará las mismas reglas de siempre, que se resumen en amor, coherencia, amistad y buenos deseos. Las equivocaciones se subsanan mejor cuando nos tratamos con el respeto y con la admiración que acompañan a las verdades más queridas.
Nos llegan las palabras, y lo hacen con la inquietud de volver a empezar en la nada, en el mismo sitio de antaño, con la normalización que supone decir un te quiero con sentimientos y presencias indelebles. Nos hemos de interpretar únicos, dentro del mismo marco de la concordia, en virtud de la poesía, de la prosa poética, de la literatura, que genera sinergias, o debe hacerlo, con las que convivir en la mejor paz que sea posible. La hemos de cultivar.
Toni Melero Silvestre

