Poema que escribí en 2018 a propósito de la pieza del mismo nombre realizada por la escultora Carmen Marcos.
Se desplaza despacio,
en silencio
se desliza
trazando
la huella del camino,
que deja atrás.
Nómada sosegado,
que pretende
alcanzar la cima,
un iluso y loco
herrero de alas,
que se asoma al mundo
para conquistar el sol.
El pequeño Ícaro,
caracol de altos vuelos
investido,
persigue una quimera.


Precioso poema para una sencilla y hermosa escultura. Gracias!
La belleza del arte de tus esculturas son una gran fuente de inspiración. Gracias Carmen