El Budismo es una de las «religiones» más conocidas del planeta, pero no todo el mundo sabe qué es, en lo que realmente creen sus adeptos. Más que una religión como tal, es una filosofía de vida, una ciencia diría yo; busca el crecimiento personal en el conocimiento y la expansión de las buenas prácticas, en las que destacan, la compasión, el amor incondicional.
Como continuidad del anterior post: «¿Cuál es la sombra de tu debilidad?» Esta semana la dedicaré a la reflexión del estudio de las bases de esta gran filosofía, y como todo está conectado: No hay conocimiento sino hay observación interna.
Los Cuatro Sellos (hermoso video de la esencia de su filosofía) del budismo son también conocidos como las «Cuatro llaves de la Enseñanza de «Buda«.
Esos cuatros sellos son: Todas las cosas compuestas son impermanentes. Todos los fenómenos contaminados son sufrimiento. Todos los fenómenos y cosas no tienen una existencia inherente (vacuidad). El Nirvana está más allá de cualquier descripción.
Y, a la vez, vinculadas con las Cuatro Nobles Verdades, que son el orígen de toda la enseñanza budista: La realidad del sufrimiento, la comprensión del origen del sufrimiento, la posibilidad de acabar con él y el camino para hacerlo.
Es muy importante en nuestra sociedad, emprender un adecuado entrenamiento de la mente que nos permita serenarla, y para ello no nos basamos en la fe, sino en la meditación analítica que nos proporciona una visión más clara y una imagen más nítida de la realidad, condición imprescindible de cara a la auténtica autotransformación mental. En este sentido hablamos de los Cuatro Sellos o axiomas budistas según los cuales:
- Todos los fenómenos condicionados son impermanentes: todo lo que es fabricado o compuesto surge debido a causas y condiciones. Por lo tanto, es impermanente, es decir, cambia momento a momento. Todas las cosas que estoy tratando de lograr son transitorias y cambiantes. Pensar de esta manera nos ayuda muy rápidamente a ver que es inútil aferrarse a alguna de estas cosas.
- Todos los fenómenos contaminados son «dukkha» (insatisfactorios por naturaleza, descontento, sufrimiento): esta «contaminación» se refiere fundamentalmente a las emociones aflictivas o negativas «kleshas» y a las huellas o predisposiciones que dejan. Buda dijo: “Comprende el sufrimiento”. Esa es la primera noble verdad. Muchos de nosotros confundimos dolor con placer – el placer que tenemos en este momento es en realidad la causa misma del dolor que tendremos más tarde o más temprano. Otra manera budista de explicar esto es decir que cuando un gran dolor se vuelve menor, lo llamamos placer. Eso es a lo que llamamos felicidad.
- Todos los fenómenos están vacíos y carecen de identidad, (anatman sería no alma, no individualidad) (vacuidad) de un «yo»: todas las personas y fenómenos, todo lo que existe, sea permanente o impermanente, existe de manera dependiente. Está vacío de tener un “yo” independiente. Aquí, “yo” significa existencia inherente, existencia verdadera, existir por sus propios medios. Vacío de identidad Todo está vacío de esa forma imposible de existencia.
- Y, por último, el Nirvana es la paz: el nirvana es la cesación de todo dukkha y sus causas. El nirvana es la tercera Verdad Noble, la cual es la cesación de las primeras dos Verdades Nobles: la verdad de dukkha y la verdad del origen de dukkha. Si estamos buscando la verdadera paz y felicidad, vamos a aspirar al nirvana. La paz es cuando la satisfacción, la bondad y el conocimiento empiezan a formar parte habitual de nuestro estar en el mundo, nos asentamos en la paz. Y a partir de ahí, peldaño a peldaño, seguimos avanzando hacia la completa realización, que trasciende la diferencia entre paz y sufrimiento.
La lama Tsondru, creadora y directora del centro Samye Kagyu de Barcelona desde 1976, nos ha dado una clase magistral para iniciarnos en ese fascinante mundo del autoconocimiento y nos explica los cuatro fundamentos de la atención plena, un clásico de donde hay un sutra (texto antiguo) en el que Buda insistió mucho: «El sutra de la atención plena».
Empieza su intervención así: Hoy en día el mindfulness está en casi todos los ámbitos, se ha convertido en una moda; compañeros suyos practican mindfulness o meditación plena con ejecutivos de empresas porque así lo quieren los empresarios, ya que se sabe que, con una mente despejada, se rinde mucho más, se genera un ambiente más cordial, hay menos bajas puesto que no hay tanta ansiedad ni estrés. Uno tiene el control a contestar si, pero no a reaccionar; generando así buenas relaciones personales, familiares, profesionales . . . Además de todo eso, si, está muy bien, pero en el budismo se rasca un poquito más, y nos da un camino de transformación personal, un camino de comprensión de quién realmente soy, de cómo funciona ese «ser» de comprensión con los demás, de comprensión de cómo funcionan las relaciones entre mi y los demás. Es algo muy profundo que quiere llegar a lo último. En estos cuatro temas se empieza por lo más básico. Y ¿Qué es lo más básico que tenemos en esta vida? El cuerpo.
1- Atención al cuerpo ¿Cómo sentimos nuestro cuerpo?
2- Atención a los sentidos ((sensaciones) ¿Qué sentimos? ¿Porqué lo sentimos? ¿Cómo lo sentimos?
3- Atención a los movimientos mentales
4- Atención a todos los fenómenos.
Podemos cambiar lo que sentimos, esto nos lleva finalmente a un título o grado más alto en la escuela Kagyu de la meditación Mahamudra, este conocimiento mucho más profundo es lo que en el budismo de le llama: Iluminación. Es llegar a ser y experimentar lo que realmente somos. En el budismo se dice que todos somos Budha, todos tenemos ese potencial y como lo desconocemos, con ese desconocimiento vamos por la vida de un lado a otro según va la corriente. Sobreviviendo a todas las vicisitudes de la vida de la mejor manera que podemos , pero sin saber nunca realmente quienes somos, hasta que uno/a decide cambiar ese ir sobre las circunstancias, situaciones y escoge despertar o renacer a algo que ya estaba ahí, que ya venía en nuestro programa. Simplemente, hemos ido cubriendo con capas y más capas creencias, experiencias que nos hemos ido creyendo como ciertas, cuando son todo lo contrario.
Buda alcanzó la iluminación a los 35 años de edad. Estuvo enseñando el Dharma (el camino) por todo el noroeste de la India durante 45 años. Murió a los 80 años. Se han escrito muchos libros, hay muchos textos sobre la filosofía de Buda, y en 45 años dijo muchas cosas. Él dijo que todas esas prácticas, todas esas enseñanzas se podrían concentrar en 3 frases:
- Abandona todo lo negativo (porque sino sufrirás)
- Adopta todo lo positivo
- Conoce, (entrena, adiestra) tu mente.
En realidad, ¿Quién somos? – A priori podemos decir que somos un cuerpo que conocemos bastante bien, y una mente que es la parte de nosotros que piensa, que siente, que decide, que juzga, que conceptualiza, que conoce, que define, en realidad es todo. Es muy difícil llegar a saber qué es lo que somos realmente. La gente que no piensa mucho ‘-) dice: «Soy Fulanito/a (nombre y apellidos), soy (profesión) estoy casado/a, soy cristiano/a y vivo en Méjico» y con esto definimos quines somos y nos quedamos tan tranquilos.
¿Quienes somos realmente? Es una gran pregunta que requiere una gran respuesta. Buda nunca dió una definición de quién soy yo (eres tu), pero sí dió muchas indicaciones para que cada uno lo encontrara por sí mismo. Y lo que nos dijo que observáramos, que a nosotros nos da la impresión de que somos una entidad, un personaje que siempre es el mismo a lo que le damos un nombre y nos identificamos con alguien, con una persona. Pero Buda dijo: ¿En realidad somos una persona? – Si nos analizamos un poco, nos daremos cuenta de que somos un conjunto de muchos elementos que a su vez, están formados por muchísimos elementos más. Con lo cual nos daremos cuenta, de que somos un río, un continuo de muchas cosas que van empujando o provocando a otras y de esta manera vamos viendo nuestra vida, pensando que somos una cosa, cuando en realidad no es así. Si fuéramos una cosa, una entidad, nos entenderíamos bien a nosotros mismos; diríamos : «Yo soy así» «Yo siempre hago lo mismo». Y eso no es cierto, porque un día te salen reacciones inesperadas que dices no sé de dónde me salen; y otro día me veo de otra manera y no me entiendo. Al final no me entiendo porque yo no soy una entidad, porque yo no sé quien soy. Y algo muy importante, cuando decimos «Yo soy . . .» en realidad todas esas cosas son tendencias del pasado. Si yo soy como soy ahora, en este momento, es debido a que en muchos años de vida, he pasado muchas cosas, he aprendido muchas otras, y ahora aquí mismo soy así; pero de aquí a 3 días seré diferente seguramente; de aquí a un año seré diferente, cambiamos constantemente. El pasado nos da formas, es lo que pasa continuamente ante nuestra vida, hace un rato, cuando empezaste a leer esto, eso ya es pasado.
Y es que «yo soy» algo muchísimo más complicado. Buda habló de los cinco agregados, que viene a ser que cada uno de nosotros está formado por cinco cosas:
1- El cuerpo (o la forma) Si del cuerpo sacamos los órganos, de los órganos los tejidos, de éstos las membranas . . . pasando por las células . . . con lo que nuestro cuerpo es, un conjunto millones de cosas.
2- Las sensaciones (lo que yo siento) Tenemos de todo tipo, dependiendo de cada momento del día, percibimos las cosas de distinta manera.
3- Mi percepción (mi manera de percibir la vida, mis ideas a cerca de las cosas, cómo yo juzgo, cómo yo las entiendo)
4- Todos los acontecimientos o movimientos mentales (que suceden en mi) la duda, la alegría, el dolor, el amor, la ignorancia, la culpa . . . Cualquier sentimiento o forma mental por la que pasemos se podría contar con una de las 51 que hay, y de las muchísimas que están englobadas en esas 51.
5- La conciencia podría ser una, pero ¡qué va!
5.1 Conciencia táctil, con lo cual yo soy consciente de lo que toco. 5.2 Conciencia auditiva, con lo que yo soy consciente de lo que oigo 5.3 Conciencia visual, con lo que yo soy consciente de lo que veo. 5.4 Conciencia olfativa, con que yo soy consciente de lo que huelo. 5.5 Conciencia gustativa con lo que yo soy consciente de lo que degusto 5.6 Conciencia mental que es la que es consciente de sí misma y a la vez es consciente de lo que le cuentan las otras 5 conciencias. La conciencia mental se entera de que hay una serie de cosas delante, porque la conciencia visual se lo cuenta. Y luego es cuando dice, es verdad, estoy viendo esas cosas, y le pone nombre, las juzga . . . El tema de las conciencias es apasionante, comenta la Lama.
De esta manera Buda dice, que no somos una entidad fija, unitaria y estable, sino que somos un conjunto de elementos compuestos a sí mismos de muchos elementos y que se mueven constantemente. Por tanto, nunca podemos grabar «esto soy yo» como algo sólido o físico, porque somos muchas más cosas. – No nos damos cuenta de lo complicados que podemos llegar a ser ‘-))
¿Porqué Buda nos dijo que es muy importante conocer nuestra mente?
Primero porque somos mente, y nuestra mente es muy compleja en muchos aspectos, pero es que además, lo más importante es comprender que en la filosofía budista que «todo es mente».
Puede parecer que la mesa no es mente, el portátil no es mente, pero . . . ¿Estamos seguros de que no es mente? En realidad, todo lo que experimentamos, lo experimentamos a través de la mente, incluso a nivel fisiológico. Todo lo que el cerebro experimenta, en el momento en que lo experimenta, es porque ha recibido una serie de información que le han dado los diferentes órganos sensoriales que finalmente llega al cerebro una imagen que, ya no es en el momento presente porque ya ha pasado un instante, por pequeño que sea, y la imagen tampoco es la misma realmente que ha captado el sentido, sino que ya cuando llega, llega de otra manera diferente, un poco difuminado y enseguida uno ya de la valores, ya lo juzga. De hecho, todo lo que invita, lo que yo percibo de la vida, es algo que pasa a través de mi mente, y ahí, lo que queda, lo que yo entiendo y de la manera que yo lo relaciono, es transmitido. Asi, todo lo que yo vivo es mi mente; lo vivo a través de mi mente. Toda la información sensorial llega a mi mente y ella misma compone las imágenes, los sonidos, todo lo que yo percibo. Con lo cual, si todo es mente, yo puedo llegar a cambiar mi mente y puedo cambiarlo todo. De ahí la frase:
«Si yo cambio, todo cambia»
En el procedimiento de los cuatro fundamentos de la atención plena, todo va encaminado a conocer la mente para poder ser libres, tener el libre albedrío en cada momento de nuestra vida, de hacer lo que realmente queremos hacer y no lo que nos sentimos obligados a hacer o a lo que nuestras tendencias pasadas nos inducen a hacer; sino que nosotros podemos crear nuevas tendencias, tenemos la libertad si podemos estar en el momento presente, escoger de qué manera podemos reaccionar, utilizar esas cualidades innatas increibles que todos tenemos. Tendemos a juzgar las cosas ya de cierta manera por la educación recibida, por el entorno que teníamos, por lo que nos han explicado. . . Pero si antes de juzgar una cosa, nos percatamos de que vamos a juzgar, inmediatamente por una tendencia nueva que ya tenemos hecha, en ese momento, nos podemos parar y decirnos: «¿Porqué yo voy a juzgar a esta persona, o situación de esta manera? ¿Esta persona es realmente así, de esa manera que yo tengo peconcebida que me viene dada por cosas del pasado? Si soltamos tosdas esas cadenas que nos amarran al samsara, conseguiremos nuestra libertad total. Debemos utilizarla para llegar a ser lo que realmente somos, a la libertad que nadie nos puede quitar ni manipular porque nosotros sabemos la que realmente es. Si queremos ser libres, no debemos dejar dominarnos por las influencias externas ni por los placeres mundanos, esos serán sufrimiento más tarde o más temprano, Una persona que vive con atención plena, entreno mental, es una persona que vive con una frescura, en el momento presente. No está agotado de cosas pasadas, no recurre a ese pasado que viene y surge inconscientemente sin darnos apenas cuenta. Conocer la mente es algo muy interesante.
En el Tibet, los budistas se llaman «nampas» nan– en tibetano es ir hacia dentro. Ésta, es la manera de explicar el ir hacia dentro. La forma de vivir nuestra vida es mirando siempre a los demás: «Es que me han dicho que . . . es que este señor me ha hecho enfadar, es que tengo que controlar esto, es que quiero aquello, necesito lo otro . . . nos dejamos influir por los móbiles, pantallas de todo tipo » O sea, que estamos continuamente enfocados a lo externo, y pensamos que esto nos da sabiduría y estudiamos y aprendemos muchas cosas de fuera. Pero, por mucho que sepamos nunca lo sabremos todo, siempre habrá millones de cosas más por descubrir, y cosas que pensaba que se han descubierto este año, resulta que al año siguiente ya no es así, que se ha descubierto otra cosa diferente. Nunca llegas a tener total sabiduría mirando hacia fuera.
En cambio, si miras hacia dentro, si miras de entenderte a tí mismo, dicen los Budas y los Maestros del pasado que «Aquel que entiende una cosa lo entiende todo». Aquel que conoce muchas cosas, nunca las llega a conocer todas. Todos los que han llegado a la iluminación, todos han descrito que cuando llegamos a comprender nuestra verdadera naturaleza, lo llegamos a comprender todo, porque nuestra verdadera naturaleza es la verdadera naturaleza de todas las demás personas, de todos los demás seres, de todo. La esencia de todo es la misma, y aquel que la llega a experimentar se le llama Buda, el despierto, el que ha despertado del sueño de la ignorancia, lo conoce todo.
Samsara y Nirvana son dos palabras que el budismo se utilizan mucho. Algunos dicen que el samsara es este mundo caótico, de codicia, violencia, de ira, esta sociedad que va de mal en peor, esto no es el samsara. En realidad es nuestra manera de vivir, de entender, de reaccionar. Es estar distraido, es estar viviendo en el pasado o en el futuro, es estar perdido, es estar alejado de lo que realmente somos, es tomar como real lo que es falso, es estar alejado de nuestra verdadera naturaleza. Por tanto, hay que salir del samsara. El samsara es sufrimiento. Cuando se va encontrando la verdad, se va saliendo de este sufrimiento. Estamos atrapados en el tiempo, el samsara es el tiempo.
La Rueda de la Vida del Budismo, es de una especie de símbolo de gran valor para las creencias budistas, debido a que es considerada como una especie de espejo, donde las personas pueden reflejar cómo se encuentra su alma. Sus orígenes se remontan en la historia hasta perderse en el tiempo. La rueda es el símbolo de los ciclos. Para los budistas la muerte no es el final, es tan solo el principio de algo, dentro del ciclo del renacimiento. También lo es el día y la noche, los ciclos lunares, o las estaciones del año. Nada empieza y acaba, todo es un ciclo sin fin o, dicho de otra forma, todo final no es más que el principio de algo nuevo. Toda crisis es una oportunidad para cambiar cosas en el ciclo que comienza. La rueda de la vida siempre se dibuja cómo es agarrada por un «monstruito» con sus 4 garras que asoma la cabeza por arriba: «Yama«: El Dios del tiempo y de la muerte y todos los dibujitos que hay en dentro somos nosotros en diferentes apartados. Aunque pueda parecer que es él quien nos tiene agarrados en el Samsara; en realidad somos nosotros los que nos agarramos al Samsara, porque creemos en el tiempo, y es el tiempo el que nos tiene agarrados.

¿Qué es el tiempo? Vivimos la vida como si tuviéramos la visión de un túnel que vamos dejando detrás de él, el pasado, nosotros en el centro y delante nuestro está el fututo, y esa es la idea de nuestra vida. Pero en realidad nosotros creemos en el tiempo, y el tiempo no existe, no es real. La idea del túnel es una idea, es una sensación.; el tiempo no es real. La única cosa que es real es el presente, es el «Ahora»; y la naturaleza de la mente está en el ahora, está en el presente. Incluso el ahora tampoco es real, por lo que la realidad de la vida es atemporal, no está en el tiempo, está fuera del tiempo, no es tiempo. Nos da la impresión que estamos atrapados en el tiempo y de esta manera, mirando hacia el pasado y hacia el futuro, vamos perdiendo este Presente, este momento temporal del «Ahora«
Cuando meditamos debemos estar en el presente. La primera plegaria de linaje que es también una instrucción de meditación perfecta: «Se ha dicho que la no distracción es el cuerpo de la meditación. Así, ocurra lo que ocurra, el meditador reposa, sin hacer nada, en el frescor de la esencia misma del pensamiento». Cuando empezamos a meditar y vemos que los pensamientos van del pasado hacia el futuro, que no salimos de ese túnel del tiempo. Debemos tener paciencia, y cuando vamos siguiendo un poco más, llega un momento en la meditación, en que la mente queda anclada en el presente, y entonces ahí uno se relaja de una forma fantástica. Porque estar en el pasado es temor o algo que ocurrió que no lo podemos acatar, o cuando estamos en el futuro es impaciencia, ansiedad, es algo que todavía no ha pasado. Pero cuando decides soltar todo esto, entonces te sientes gozosa/o y fresca/o y atemporal. Es lo que llamamos estar con atención plena en el tiempo presente. Y es así, como poco a poco vamos descubriendo la verdadera naturaleza de nuestra mente.
Un verdadero nampa (budista), es aquel que se da cuenta de que buscar la felicidad en el exterior es ilusorio. No existe la felicidad en el exterior. ¿Porqué? Porque podemos viajar por todo el mundo, visitar los mejores sitios, con los mejores compañeros, pero nuestros problemas siguen con nosotros. Nuestros problemas están en nuestra mente, nuestras tendencias, creencias, están ahí, y si tienen cierto tipo de fallos, por muchas compañías que tengamos agradables, siempre acabaremos encontrando pegas a todas las cosas, rompiendo amistades y seguiremos sufriendo. La verdadera felicidad la encontraremos cuando encontremos nuestro punto de equilibrio dentro de nosotros mismos, en el cual podamos estar a gusto, con cualquier compañía, solos, en cualquier lugar y en cualquier situación por adversa que ésta sea. Ésta sería la definición de una persona sabia, la que se encuentra tranquila y gozosa en cualquier situación o lugar, porque conoce su mente, porque tiene una mente maleable, porque tiene una mente en el presente y porque está empezando a conocer su verdadera naturaleza.
Nos dice la Lama Tsondru, que el budismo es una ciencia, porque estamos investigando nuestra mente, estamos investigando todo nuestro interior. Toda la filosofia del Budismo es una ayuda llegar a entender de qué manera podemos llegar a conocernos, y saber qué somos. La filosofía está encaminada a ayudar a la parte científica de la investigación, nos da el saber por dónde empezar y dónde buscar. Así, la filosofía son todas esas explicaciones en diferentes niveles y que vas utilizando primero unos y luego otros más profundos y que poco a poco te va conduciendo a una serie de ideas, a una percepción, que esto aplicado a tu meditación te ayudan a encontrarte, pero que sino tienes este punto de vista entendido no puedes verlos. Por ejemplo, hay una filosofia que dice que «todo es impermanente», todo es transitorio, esto si lo oyes y no lo trabajas, no te servirá de mucho, pero si lo trabajas y forma parte de ti mismo, porque lo digieres y lo reflexionas, cuando meditas lo verás de otra manera porque tu punto de vista de que todo es transitorio, hará en ti ver las cosas de otra manera. «Todo es mente», uno al principio puede no entender esa frase, pero luego la vas mirando, la vas reflexionando, y lo aplicas a la meditación, y el punto de vista cambia la manera de meditar y te lleva a puntos muy profundos de tí mismo.
Podemos decir que el budismo no es una religión, no es una filosofía, pero sí que utiliza la religión, utiliza la filosifía para la ciencia de experimentación. Por tanto, toda la parte filosófica es el apoyo de la parte científica de investigación.
Luego, hay una parte religioosa, que es una serie de técnicas y plegarias para ayudar a los monjes y monjas a colocar la mente en un estado que les sea mucho más fácil contactar con la parte más sagrada de la verdadera naturaleza.
Cuando la mente no se conoce a sí misma está descontrolada. Hay mucha parte de ella misma que no es reconocida, porque queda en el inconsciente y, que esta parte del inconsciente no reconocida tiene mucha fuerza. Cuánto más inconsciente hay, más fuerza tiene; y sale lo que no queremos que salga de manera sin pensar; porque no llegamos ni a reconocernos y muchas veces nos da la sensación que somos dos en lugar de uno, porque pensamos una cosa y luego hacemos otra, de como deberíamos ser. Esto se debe a que hay unos impulsos por detrás no reconocidos. ¿A quién le gusta enfadarse? Y ahí nos enfandamos, surge la ira, el rencor, la ansiedad, los miedos, las malas decisiones, la tristeza, las obsesiones, las adicciones, y muchos problemas mentales, porque en el insconsciente hay mucho que trabajar. Hay un «poso» que lo provoca. Y luego queremos cambiar, pero no sabemos cómo. Hemos perdido el contacto con nosotros mismos, y la meditación nos ayuda a contactar con nosotros. ¡Hay tantas cosas que no están bajo nuestro control!
Para un meditador es todo un reto, llegar a comprender todas esas trabas que nos impide conseguir la felicidad y ser libres. ¿Quienes somos y Cómo funcionamos? Esa es la cuestión.
En general, las enseñanzas de Buda tienen dos ramas, que son como las dos alas de un pájaro. de la misma manera que tenemos que cultivar dos partes de nosotros mismos. Una es cultivar la sabiduría y la otra es cultivar la compasión y el amor incondicional. Diferentes prácticas se dedica más una que a la otra. Cuando hablamos de bodichitta, del amor incondicional, de Chenrezig, de bodishatva . . . son muchas las prácticas y guías que se dedican a ayudarnos a desarrollar esta parte nuestra dormida que se llama Amor incondicional y que son muy importantes. La salida del ego es el amor y la compasión hacia uno mimo; la salida de la emociones negativas, todas, es el amor incondicional y la compasión hacia los demás. Luego está la parte de la Sabiduría, que se desarrolla a través de lo que escuchamos o leemos, entendemos, reflexionamos mucho y luego, después de haber leído o escuchado y reflexionado, nuestra meditación va en un punto esencial, porque es cuando lo integramos. Y ahí es, cuando se desarrolla la Sabiduría.
Está claro que neceitamos atención para todo. En el samsara y en el nirvana. En el trabajo, cuando conducimos, en las relaciones con la família, con la pareja, si en vez de reaccionar, dar ese paso atrás para ver la situación desde la calma, te hará ver mejor a la otra persona y cuál es la mejor manera de relacionarse. Si queremos trabajar con nuestras emociones negativas «kleshas» necesitamos atención mental. Porque sinó: Celoso yo? No nos damos cuenta de cómo somos ni de cómo nos comportamos, porque no lo podemos ver sinó paramos y nos miramos por dentro para darnos cuenta de cuando surgen esas emociones negativas, identificarlas, tratarlas y cambiarlas. Sino hay atención plena, hay ignorancia, por eso desarrollamos atención mental para tener Sabiduría.
Finalmente, antes de empezar la primera práctica de meditación, la Lama Tsondru nos da una serie de instrucciones para la correcta práctica: De la misma manera que tenemos una predisposición o postura ante cualquier actividad, debemos tener la misma para meditar.
La primera es tener una mente clara. Una postura cómoda para que no estemos pendientes más que de nuestra mente y respiración. Una postura cómoda y adecuada ya sea en el suelo, en postura de loto: un pie en el otro muslo; o con las piernas cruzadas; otra postura es apoyando las rodillas en el suelo y el cuerpo encima de los pies, en forma de triángulo; o bien, sentados en una silla con los pies apoyados en el suelo. Sea de la manera que nos sentamos más cómodos, eso sí, premisa indispensable, con la espalda erguida, eso quiere decir, que no se incline hacia la izquierda ni hacia la derecha, columna recta no es inclinarse hacia atrás ni hacia adelante, más bien un pelín hacia delante y como si nos estiraran con un hilo desde la cabeza. De lo contrario, la energía, la respiración pierde su recorrido. Es muy importante mantener la espalda erguida. La barbilla recogida (no inclinar la cabeza hacia abajo). El mudra o postura de las manos, suele ser la de los budas y maestros: con la mano derecha encima de la izquierda juntando los pulgares suavemete. Se sabe que juntando los dedos se calma la mente y eso favorece la práctica. Si se mueven las manos, se mueve la mente. También se pueden poner encima de las rodillas siempre que éstas esten alineadas. Ojos abiertos pero con la mirada centrada hacia la nariz y para abajo, que descanse en algun lugar no fijo, pero en esa línea. Lengua al paladar, si es posible, y los brazos un poco separados del cuerpo. Lo más importante de todo, es que estemos cómodos y relajados.
Lo importante de todo camino es dar el primer paso. Y ahí sigo, con actitud de aprendiente, descubriendo cada día un mundo maravilloso dentro de mí, y cuanto más medito, cuanto más practico, más ganas tengo de seguir descubriendo cosas, porque no hay mayor satisfacción que la que te da el conocerse a sí misma/o. Ese es mi gran reto: Ser consciente la mayor parte del tiempo :-)) Doy gracias por este maravilloso regalo que el universo ha puesto en mi camino. Ahora tenemos una práctica de 40′. Si te interesa empezar en este fascinante reto, los cursos son abiertos para todos en: https://institutobudadharma.org/

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Namaste 🙂
