¿Sabías que tus relaciones proyectan tus polaridades?

. . . (Anterior: El Kibalion de Hermes Trimegisto). . . La mayoría de seres humanos, por estar inmersos en el mundo de la corriente o de lo estandar, no perciben que nuestra vida, se desarrolla en un constante flujo de información y que las relaciones que tenemos, en el trabajo, ,la familia, padres, hermanos, los amigos, los compañeros, la pareja, y experiencias que vivimos simplemente responden a lo que proyectamos, como un espejo. Lo que vemos en el otro, no está en el otro, está en nosotros y tiene que ver con nuestras polaridades.

Nos hacemos preguntas de ¿por qué me sucedió esto o aquello?, desde una vibración energética baja, el miedo, o el victimismo (no significa que podamos sentirnos alguna vez así, pero no siempre) y nos quedamos con las lamentaciones, la queja, cuando tenemos la maravillosa oportunidad de descubrirnos a través de las experiencias vividas, la polaridad, que nos presenta la situación, o el otro, ¿Cuáles son los paradigmas o creencias limitantes que guardamos en el subconsciente?

Sin embargo, en la rueda del hámster (piloto automático) se pasa desapercibido que cada relación y cada persona que llega a nuestra vida, es una oportunidad para conocernos a nosotros mismos y descubrir cuáles son las polaridades que recrean nuestra vida.

La idea de la “polaridad” resume la situación que se produce cuando nos encontramos frente a opciones que consideramos excluyentes –o esto o aquello— al igual que sucede con los polos de un imán: la diferencia irreconciliable entre el signo (+) y el signo (-).

La Ley de la Polaridad es la primera de las Leyes Universales mutables, que se puede trascender. Principio de la Polaridad. Esta es la alquimia y transmutación de la que el ser humano se puede beneficiar. El arte de polarizar nos hará libres.

Ley de la polaridad – «Todo es dual, Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.» El Kybalion»

El espíritu y la materia no son más que polos de las mismas cosas, siendo los planos intermediarios cuestión de grados vibratorios meramente. El TODO y los muchos son los mismos, residiendo la diferencia solamente en el grado de manifestación mental. Igual cosa sucede en el plano mental. El amor y el odio son considerados como diametralmente opuestos, completamente diferentes e irreconciliables. Pero si aplicamos el Principio de Polaridad, encontraremos que no existe un amor absoluto o un odio absoluto, diferentes uno de otro. Los dos no son más que términos aplicados a los dos polos de la misma cosa. Empezando en cualquier punto de la escala, encontramos «más amor» o «menos odio», si ascendemos por ella, o «menos amor» si por ella descendemos, y esto es cierto, sin importar nada el punto, alto y bajo, que tomemos como partida. El valor y el miedo quedan también bajo la misma regla. Los pares de opuestos existen por doquier. Donde encontremos una cosa, encontraremos también su opuesta: los dos polos.

Este hecho es el que permite al hermético transmutar un estado mental en otro, siguiendo las líneas de polarización. Las cosas de diferente clase no pueden transmutarse unas en otras, pero sí las de igual clase. Así, pues, el Amor no podrá convertirse en Este u Oeste, o Rojo o Violeta, pero puede tornarse en Odio, e igualmente el Odio puede tornarse en Amor cambiando su polaridad. El valor puede transmutarse en miedo y viceversa. Las cosas duras pueden tornarse blandas, las calientes, frías, y así sucesivamente, efectuándose siempre la transmutación entre cosas de la misma clase, pero de grado diferente. Tratándose de un hombre cobarde, si se elevan sus vibraciones mentales a lo largo de la línea Miedo-valor, se llenará de valentía y desprecio por el peligro. E igualmente el perezoso puede hacerse activo y enérgico, polarizándose simplemente a lo largo de las líneas de la deseada cualidad. El odio y el amor son recíprocamente transmutables, así como el miedo y el valor. Pero el Miedo no puede transformarse en Amor, ni el Valor en Odio.

Los estados mentales pertenecen a innumerables clases, cada una de las cuales tienen sus polos opuestos, a lo largo de los cuales es posible la transmutación. La mayoría de los resultados obtenidos mediante los «tratamientos mentales» se obtienen según ese principio. Por ejemplo, una persona está triste, melancólica y temerosa. Un científico de la mente, eleva su propia mentalidad al deseado grado de vibración, mediante su voluntad previamente ejercitada, y de esta manera obtiene la polarización requerida en su propia mentalidad. Entonces por inducción, produce un estado mental análogo en el otro, siendo el resultado que las vibraciones de éste se intensifican y el paciente se polariza hacia el polo positivo de la escala, en vez de polarizarse hacia el negativo, y sus temores, melancolía, etc., se transforman en valor, contento y parecidos estados internos. Un poco de meditación sobre el asunto demostrará que esos cambios mentales se efectúan casi todos a lo largo de las líneas de polarización, siendo el cambio más bien cuestión que de clase.

El principio de la polaridad describe que todo lo manifestado tiene dos aspectos, un par de opuestos con innumerables grados entre ambos extremos, como lo subraya en el Kybalión, ( un documento o del siglo XIX que resume las enseñanzas sobre las leyes del universo y como se comporta de manera energética, también conocido como leyes del hermetismo, conocidos como los siete principios del universo, cuyas enseñanzas se atribuyen a un alquimista místico, llamado Hermes Trismegisto, cuya existencia se estima antes de la época de los faraones) “Todo es dual.

El maestro, Enric Corbera, Psicólogo catalán, creador del método de la Bioneuroemoción, explica que un claro ejemplo sobre las polaridades son las relaciones de pareja. ‘’Creemos que estamos separados del mundo y de las demás personas, pero no lo estamos. Todo se atrae en el mundo, todo está interrelacionado.

Las polaridades están unidas en una aparente separación. Una mujer no sabría que es mujer si no existiera el hombre. No tenemos ningún conflicto con nuestra pareja. La forma de saber el problema que tenemos, es explicar el problema que tiene el otro, nuestra polaridad. Todos los polos, aunque son opuestos, son en esencia lo mismo’’, explica.

Dentro de nuestra familia, en las relaciones sentimentales, el grupo de trabajo o con nuestros amigos todos manifestamos polaridades que han de equilibrarse en un proceso llamado homeostasis (es una propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior), anota el experto.

Nuestro posicionamiento influye y determina el de los demás. Por ejemplo, tu grado de sometimiento influirá en el grado de dominación de quien te rodea, tu grado de responsabilidad podrá influir en la irresponsabilidad de otros, etc… Equilibrando tus polaridades puedes influir y alterar el posicionamiento del sistema, sostiene Corbera. El psicológo español, impartirá una serie de charlas, cursos y conferencias, en Buenos Aires Argentina, durante los primeros días de Marzo. Una de sus conferencias: El Viaje del Heróe.

¿Qué te muestran las personas a tu alrededor de ti ?

¿Qué observas que te enseñan?

¿De qué estás dispuesto a tomar conciencia?

¿Te atreverías a salirte de tu zona de confort y en vez de quejarte y observar qué te enseña la vida en cada situación?

Cuando aceptas e integras tus polaridades te vuelves más Tú ‘-)

Te vuelves genuino y auténtico. Entras dentro de ese camino recto que siempre te conduce a tu esencia más pura. Un camino que siempre nace en tí y vuelve a tí.

Pero, ¿qué entendemos por polaridades? Las polaridades hacen referencia a los extremos de un mismo continuo. Extremos que son opuestos entre sí. Si uno es la luz, el otro es la sombra. Si uno es la pasividad, el otro es la acción. Cuando uno es claro, el otro es oscuro. Hablamos, por tanto, de los extremos que posee un mismo continuo.

En un plano más psicológico podemos encontrar ejemplos de estas polaridades en las siguientes parejas: Tristeza-Alegría, Euforia-Tranquilidad, Extroversión-Introversión, Feminidad-Masculinidad… seguro que ya comprendes a qué me refiero e incluso puedas completar tú la lista. Además es probable que hayas vivido desde dentro de ti cada uno de esos opuestos. ¿Quién no se ha sentido triste y alegre? ¿Quién no ha estado eufórico alguna vez a pesar de ser alguien, por lo general, tranquilo?

Aunque la cultura contenga parte de tus polaridades, ellas siguen estando en ti

Las polaridades nos hablan de la vida en toda su extensión. Nos hablan de lo que la vida ES y de lo que la vida DA. Si en la vida hay esto, también habrá lo otro. ¿Buscas luz? Te daré oscuridad también. Poder ver estas polaridades y cómo nos influye situarnos en un extremo u otro forma parte de nuestro crecimiento personal.

La cultura, las normas sociales, la herencia familiar, los mandatos disfrazados… silencian y maltratan en ocasiones a un lado del continuo, a un extremo de la pareja. Silencia un lado de la polaridad. Amputa nuestra esencia, en muchas ocasiones no dejándola crecer. Como un brote de hierba que lucha por salir, pero siempre es cortado. La energía que ocupa queriendo salir es totalmente amputada por la herramienta que corta.

Sin embargo… la energía sigue ahí. Y si no sale de manera natural, saldrá de otras maneras menos sanas y más violentas. Esto es lo que ocurre con nuestras polaridades. Cuántas veces te habrás sorprendido a ti mismo al verte agresivo e hiriente, cuando quizá la imagen que tienes de ti es la de una persona tranquila y paciente. Cuántas veces te has sorprendido al verte calmado y sosegado, cuando te consideras como alguien nervioso y fácilmente excitable por su entorno.

Identificarnos solo con una parte de la polaridad es negar nuestra autenticidad
Esa es tu autenticidad, esa es tu verdadera genuinidad. Tú eres ambos extremos. Eres agresividad y eres delicadeza, eres tranquilidad y nervio. Eres luz y eres sombra… Normalmente nos posicionamos en un extremo del continuo negando con total convicción la existencia del otro extremo. «¡Yo soy muy tranquilo, nunca me enfado!» «Yo soy muy independiente y no necesito ayuda».

Y es en ese momento, en que el negamos parte de nuestra naturaleza, cuando criticamos duramente en el otro. Si no soy capaz de aceptar lo que repudio de mí y lo que la sociedad me insta a repudiar, lo veré y lo repudiaré en los demás. Pero… no en mí, porque eso «no soy yo». «Porque yo soy muy tranquilo y nunca me enfado». Sin embargo, cuando veo que otros lo hacen hierve mi ser y explota.

Nos identificamos con aquellas partes de las que nos orgullecemos o con aquellas partes que la cultura en la que vivimos refuerza. Ser hombre y «ser femenino» (lo que la sociedad considera ser femenino) a veces se percibe como algo extraño en determinadas culturas. Sin embargo, en otras es algo totalmente normal y natural.

Si nos apropiamos de lo que negamos, ya no lo proyectaremos fuera
Una vez que reconocemos nuestros extremos podemos aceptarnos. Cuando nos aceptamos dejamos de proyectar en el otro aquello que no nos gusta de nosotros, incluso cuando existe podemos llegar a entenderlo sin juzgarlo. Lo contemplaremos con tranquilidad y sin sentirnos turbados. Ya que no estaremos proyectando lo que no nos gusta de nosotros, simplemente lo estaremos contemplando.

«Tú no ves lo que eres, sino su sombra» -Rabindranath Tagore-

Trabaja por tu genuinidad, por integrar tus polaridades. Cuanto más te aceptes menos rechazarás al otro. Cuantos menos prejuicios tengas, más libre serás. Cuanto más te aceptes, más podrás trabajar contigo mismo desde el cariño para mejorar, eliminado la necesidad de proyectar lo que no te gusta en los demás.

El arte japonés de la aceptación: cómo abrazar la vulnerabilidad (post)

Asumir la propia vulnerabilidad es una forma de coraje y el mecanismo que inicia el saludable arte de la resiliencia, para recuperar las ganas de vivir.

Todo es dual. Todo tiene dos polos. Todas las cosas tienen un par de opuestos. Los opuestos son iguales en su naturaleza, pero diferentes en su grado. Los extremos se unen; todas las verdades son también medias-verdades; todas las paradojas pueden ser unidas. Implica que absolutamente todo tiene dos caras. Incluso aquello que aparentemente son contrarios, son en realidad, los dos extremos de la misma cosa. El amor/odio, frío/calor, paz/guerra, el bien y el mal, la luz y la oscuridad, son todos variaciones de lo mismo, en distintos niveles de vibración.

Dios y demonio son polos de lo mismo. Los Hermetistas conocían el arte de la transmutación de dios a demonio bajo el principio de la polaridad. El “Arte de la Polarización” era una especie de alquimia mental practicada por los antiguos maestros herméticos. Conocer este principio permitirá a una persona cambiar su propia polaridad, así como la de los otros.

Nuestros pensamientos se pueden cambiar conscientemente entre los entremos mediante la elevación de nuestras vibraciones. Esto era conocido como “el arte de la polarización” en las Tradiciones Herméticas.

Esta ley de la dualidad opera únicamente en el mundo físico y en el mental, pero no en el espiritual.

En la Bhagavad Gita se enuncia “Dios está por encima de los polos opuestos”

La Ley de la Polaridad se activa conscientemente en cada uno de nosotros cuando accedemos a la Inteligencia Infinita que forma parte de cada ser, y usamos pensamientos positivos para elevar nuestra propia vibración.

Namaste 🙂

Dolors

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