15 Junio

La honradez solamente es posible cuando revisamos nuestra conciencia y permanecemos fieles a nuestros valores más importantes

Hoy es San Bernardo

Reflexión y Práctica para Hoy:

“Conciencia del alma de manera natural” G Simó (25) . . . Todo lo que es sostenible en la vida, debe ser algo natural; no algo por lo que debamos prestar mucha atención o hacer mucho esfuerzo. La única manera de que la conciencia del alma se refleje de manera natural en nosotros, es a través de la práctica de la meditación. La conciencia del alma no sólo es un conocimiento o un entendimiento a nivel intelectual; un ser espiritual es un ser desapegado de la conciencia física . . . sino que tiene que ver con un estado interno, con lo que estamos conectados, con lo que son nuestras cualidades más profundas: la cualidad del amor, de la paz, de la verdad, del equilibrio, de la armonía, del contentamiento, la fortaleza o el poder interior, el desapego, . . . Todas son, cualidades naturales del alma. y, el propósito es, de que ese estado interno creado desde la conciencia del alma fuera nuestro estado natural en nuestro día a día vida. Para llegar ahí, debemos convertirlo en una práctica natural, siendo disciplinados y determinados. De manera inconsciente, todo el mundo quiere dirigirse a descubrir esas cualidades intrínsecas en nosotros. Cuando las personas dicen que les falta algo en sus vidas, teniéndolo todo, generalmente se están referiendo a que les falta la experiencia de esas cualidades; ya sea porque lleven una vida agitada, desordenada, quizás solitaria por no compartir con los demás. Esa carencia de la experiencia de las cualidades del alma es, lo que lleva a las personas a sentirse vacíos, las lleva a buscar más allá de lo material, de lo físco o tangible. Con la ayuda de la meditación, conectamos con ese estado interno del ser y dejar que esas cualidades florezcan en nosotros y las vivamos en nuestro día, en beneficio propio y en el de los demás. el objetivo es que esa experiencia interna, sea cada vez más natural, sea algo más continuado en nuestra vida; no como experiencias aisladas o temporales, sino que vivamos, pensemos, sintamos, hablemos y actuemos desde esa conciencia espiritual. Algo que es crucial para preservar esas cualidades y es, el no dejarnos influenciar o no afectarnos tanto por el mundo que nos rodea y ahí entra la cualidad del desapego, bien entendida. Es decir, cuidamos de nuestro centro, de nuestro estado espiritual. Nos aseguramos de permanecer en esa experiencia donde, de alguna manera, internamente creamos como una distancia, una cierta protección de manera que no nos afectan tanto las situaciones externas, sobretodo, el estado anímico o la actitud de los demás. La relación con los demás, nos afecta mucho por las vibraciones o energía que los demás nos transmiten y esparcen; especialmente, con las almas más cercanas. Son las relaciones con las que nos dejamos influenciar o afectar más. Si nos desconectamos de nuestro centro, acabamos reaccionando en vez de responder; vemos problemas en vez de oportunidades, nos ofuscamos y nos perdemos. Es un cambio de conciencia muy profundo y, aunque es muy humano y normal afectarse, incluso puede estar bien visto el reaccionar a algo que te ha ocurrido pero, a nivel espiritual, no es lo adeacuado ni lo correcto para nosotros porque es, como lo más valioso y elevado en la vida es, mantener internamente esa experiencia de la conciencia del alma. Preservar esa paz, ese equilibrio, esa armonía es, lo que te permite ofrecer lo mejor de tí mismo. Desde esa conciencia actúas, das la mejor respuesta, decides con mayor precisión y, los resultados son sorprendentes porque realmente vamos a transmitir la mejor energía, generando un efecto influyente en los demás de una manera muy positiva y beneficiosa, porque has desarrollado otra cualidad, que es el poder espiritual o fortaleza interna. Y es que, cuando estamos estables, de manera poderosa o elevada, cuando hay presencia, claridad, una dirección clara, eso, crea un impacto en nosotros, en los demás y en nuestro entorno. De ahí, la necesidad de la práctica diaria ya que, la propia vida, ya se encarga de ponernos a prueba continuamente para que aprobemos con buena nota. El trabajo está en no dejarnos influenciar de lo que es negativo o perjudicial para nosotros, la dispersión, opiniones, juicios de valor, distracciones, pereza, el descuido, las emociones aflictivas . . . Hoy en día, es muy fácil desestabilizarse. La clave está en darse cuenta de lo importante que es manetener ese estado de conciencia. Darnos cuenta de que si practicamos más esa conciencia espiritual, todo en la vida nos va a ir mejor. Y es que todo mejora considerablemente, empezando por tu bienestar interno. Vas a sentir mucha más satisfacción interna gracias a que tu vida ha subido de nivel, ya no vibras tan bajo, ya tienes cierto nivel de sabiduría interna gracias a la experiencia y al conocimiento o el estudio. Practicamos para que haya un resultado, un beneficio. A medida que lo vas experimentando, vas comprobando que es algo fundamental el nivel de conciencia en el que vivo, es el que influye en todo: en las relaciones, en el resultado de las acciones, en cómo percibo la vida, en cómo interpreto las cosas. El estado de presencia aporta beneficio a las situaciones; en las conversaciones, practicas la escucha atenta y activa, ves más allá de las palabras . . . Lo más importante de todo es que, vives desde una experiencia tan positiva y tan satisfactoria por eso hay que entender vivir desde la conciencia del alma: la práctica de nuestro estado espiritual y el conectarnos con esas cualidades y desde ahí, entramos en otro nivel de conciencia de la realidad. En la sociedad occidental, hemos entrado de manera inconsciente y sistemática, en un proceso que lo que se ha vuelto «natural» es, no es ser conscientes del alma precisamente. Lo que se ha vuelto «natural, es el ego, entrar en la conciencia de ese personaje que hemos creado. Se ha vuelto «natural», el quedarnos atrapados por las situaciones externas. Se ha vuelto natural el estar constantemente buscando fuera lo que necesitamos para sentirnos en paz, satisfechos. Esa gran confusión que tenemos los seres humanos de buscar esa paz, ese equilibrio, pero lo hacemos todo poniendo el foco fuera, tratando de controlar las circunstancias, de controlar a los demás, tratando de conseguir, de tomar de las situaciones, tomar de este mundo material, satisfacer los deseos de la mente, el apego a las ideas, a nuestra propia historia y, paradójicamente, todo eso, lo que hace es, alejarnos cada vez más de nuestro propósito. Cuánto más atrapados estamos en esa búsqueda externa, una búsqueda inacabable, cada vez más, el alma está intranquila, ansiosa, más reactiva, y más influenciada por todo lo que sucede alrededor. Cuando haces ese «clic» del cambio, cuando dices: «Hasta aquí»! Cuando tocas fondo, empieza el interés por lo espiritual, por tratar de llevar a cabo algún cambio en el interior porque sino parece que somos seres de hábitos y, si todo va funcionando más o menos, vamos haciendo aunque no estemos contentos o satisfechos del todo. Ya no te enfocas en lo mismo, para tener los mismos resultados; sino que te enfocas en nuevos recursos y reorientas tu vida a una nueva dimensión dónde el éxito para tí es, mantener tu paz interna, a pesar del ruido mental y de las influencias externas. A veces, hace falta un poco de crisis para darte das cuenta de que debes hacer algo para cambiar tu percepción de las cosas, de la vida, la manera de interpretar las cosas. Para darte cuenta de que hay algo fundamental en tu vida que no está en su sitio y, eso es tu estado de conciencia que, es la clave de TODO. . . . Y por eso, este gran regalo de la meditación que nos ayuda ese estado de conciencia y, sustentarlo: El seguir nutriendo esas cualidades a lo largo del día. Darnos cuenta de la importancia de mantener nuestro objetivo para que ese estado interno se vuelva natural y que cada vez sea más fácil vivir desde las cualidades del alma y, hacer que nuestra vida sea un reflejo de ellas. Ya que esa es nuestra naturaleza, y aquello que es tu esencia, que es lo que verdaderamente eres, es, dónde mejor te vas a sentir y, todo lo demás, todas esas tendencias negativas: la ira, la impaciencia, la preocupación, la frustración, las creencias limitantes, resistencias . . . es importante entender que, son algo que no eres. Todo eso, es un estado de conciencia alejado de nuestra esencia. La filosofía budista, lo llama «sufrimiento» y es que a nadie le gusta sufrir, pero sí que debemos entender cuál es la raís de ese malestar. Un tipo de sufrimiento puede ser sentirnos intranquilos. El ser incapaces de permanecer en calma en el momento presente, donde la mente está en un estado disperso con pensamientos de preocupación, de miedo, de intranquilidad. La gran mayoría de almas está en esa experiencia de falta de paz interna. Cuán importante es, vivir de manera natural desde nuestra verdadera naturaleza; nos hace más genuinos, más auténticos. Para poder dar tenemos que recargarnos y para ello tomamos de la Fuente de Luz inagotable de cualidades. Cuánto más practicamos, más acumulamos y más podemos mantener ese estado de conciencia de manera natural y fluida. Cuánto más profunda es la experiencia, más duradero es el impacto. Para ello, necesitamos foco, presencia, atención, intención, concentración en nuestra práctica y eso, luego tiene su efecto natural y te das cuenta del milagro del fruto de la meditación . . .

Una cosa importante a tener en cuenta, lo queramos o no, lo creamos o no, somos algo más que una entidad física. Somos cuerpo, somos emociones, somos mente, alma o espíritu y somos conciencia. Sino reconocemos lo que somos verdaderamente, estamos obviando una parte crucial de nuestra existencia. Es nuestro deber cuidar del cuerpo, de la mente, sanar emociones y cuidar y elevar nuestro espíritu, de lo contrario somos seres incompletos . . .

Matinal: Ser como una flor fragante JM Barrero (24)

Short: No vemos las cosas como son, las vemos como somos Nazareth Castellanos . . .

«Disolviendo energías polarizadas» E Gayán (23)

Short: Los efectos que produce una conducta tóxica M A Puig . . . En estos casos, no atacar a la persona pero sí, ser duro con la conducta . . .

“Honestidad” P Martín (22) . . . Una persona honesta tiene el corazón y la mente limpios. No hay diferencia en lo que piensa, en lo que siente, en lo que dice y en lo que hace porque hay coherencia interna. Esto hace que sea una persona íntegra, clara y transparente y sigue unos códigos de conducta elevados. Esa honestidad crea un impacto en los demás . . . Práctica visualización en la meditación . . .

“Responsabilidad sin preocupaciones” M Moreno (21)

Matinal: La capacidad de Elegir E Simó (20)

Short: Lo que ves no es la realiadad sino tu interpretación de ella M A Puig . . . Nuestro cerebro no capta el mundo tal cual es; cada cosa que vemos o sentimos se combina con nuestras creencias, experiencias y emociones, creando una versión única de la realidad para cada uno de nosotros. Lo que observas no siempre refleja lo que realmente es, sino lo que tu mente interpreta a través de sus propios filtros. Cuando algo no te gusta o te incomoda, tal vez se trate de una lección disfrazada. La clave está en aprender a mirar las dificultades desde otra perspectiva, a verlas como oportunidades para crecer. Hoy, en lugar de reaccionar automáticamente a aquello que no te gusta, haz una pausa y pregúntate: «¿Qué puedo aprender de esto?». Cambia tu interpretación y verás que también cambia tu realidad . . .

Dolors

Back to top