Marco Aurelio, emperador estoico, sobre las 4 victorias que tienes que ganar cada día: «Recuerda que el alma se tiñe del color de tus pensamientos»

La única forma garantizada de vivir con plenitud es conectar con la gratitud. Los estoicos lo sabía, porque solo lo que depende de nuestra actitud y nuestro pensamiento está bajo nuestro control.

Marco Aurelio

Lo que hicieron los estoicos fue revolucionario. En una era de cambios constantes, de política convulsa y crisis social, se dieron cuenta de algo fundamental: la felicidad no puede depender de algo externo, de algo que otros pueden quitarte. En caso contrario, nadie sería feliz. 

Y es que en la vida hay muchas cosas que no podemos controlar, como descubrió el primero de los estoicos, Zenón de Citio, comerciante, cuando todos sus barcos naufragaron y perdió todo lo que tenía.

Despojado de sus riquezas y su posición, buscó respuesta en la filosofía. Y dio gracias por haberlo perdido todo, porque solo así encontró la verdad. La verdad es sencilla. Hay cosas que puedes controlar. Hay otras que no. Cuando te concentras en las que sí, ganas. Cuando te concentras en las que no, pierdes. Así de sencillo. 

Las cuatro victorias de Marco Aurelio

Del estoicismo aprendimos grandes lecciones, como nos cuenta Guillermo Moctezuma, divulgador de esta escuela filosófica que comparte en redes las grandes lecciones de estos pensadores clásicos. Y es que el estoicismo está de moda, y no le faltan razones para estarlo. El presente no se diferencia demasiado a la época compleja en la que crecieron las figuras que enunciaron las teorías básicas de este modelo de pensamiento. 

Moctezuma comparte con sus seguidores las cuatro victorias que, inspiradas en lo que el emperador Marco Aurelio dejó escrito en sus Meditacionestodos deberíamos superar a diario.

1. La victoria física

En toda vida humana hay dolor e incomodidad física. Desde que somos pequeños, nos enfrentamos a esta compleja lección. Nos caemos, nos dejamos las rodillas contra el suelo, y al minuto nos levantamos. El aprendizaje cala. Aunque duela, podemos seguir adelante. 

La incomodidad física y el dolor forman parte de nuestra vida. Todos enfermaremos, envejeceremos y eventualmente moriremos. No podemos evitarlo, no está bajo nuestro control. Lo que sí podemos controlar es cómo le hacemos frente. 

Lo que los estoicos proponían es enfrentarlo desde la preparación. Puedes elegir superarte físicamente cada día. Ir a hacer ejercicio, aunque no te apetezca. Entrenar, desarrollar tu fuerza. Elegir enfrentarte al dolor y a la incomodidad, desde la conciencia, con tus propias reglas.

2. La victoria mental

Los estoicos eran conscientes de que nuestro peor enemigo se aloja, habitualmente, en nuestra mente. Tendemos a dudar de nosotros mismos, buscamos soluciones fáciles y evitamos pensar demasiado para que las cosas no se compliquen. Pero una vez más, esto no está bajo nuestro control. Las cosas siempre acaban complicándose. 

Filósofos como Marco Aurelio o Séneca invitaban a sus alumnos (o lectores involuntarios) a mantenerle un pulso a la mente. A no perder la atención, porque es lo único que podemos controlar. 

Sentarte a leer un libro domestica a tu mente, la obliga a dirigirse hacia donde tú quieres. Pensar, al estilo de la premeditatio malorum que recomendaban los estoicos, en todo lo que podría salir mal desde un punto de vista controlado y taimado, puede hacerte más fuerte. Retarte mentalmente cada día te mantiene activa y alerta. 

3. La victoria emocional

En contra de los muchos piensan, los estoicos no pedían a sus alumnos que reprimieran sus emociones. Al contrario, asumían que estas llegarían y que podían hacer estragos en la vida de cualquier persona. Quien actúa en un arrebato de rabia, rara vez obra de forma correcta. 

Precisamente porque las emociones parecen incontrolables, los estoicos recomendaban guiar todas las acciones bajo el principio de la virtud. Pedían a sus alumnos que no decidieran en función de lo que sentían, sino guiándose por cuatro principios: la templanza, el coraje, la sabiduría y la justicia

De esta forma, las emociones pueden ir y venir, pero el criterio nunca desaparece. Cada día, procura vencer al menos una vez a tus emociones y actúa guiándote por estos principios. 

4. La victoria definitiva

Todas las victorias que hemos repasado hasta el momento son imprescindibles. Pero hay una que es superior a todas ellas, porque sin alcanzarla, las demás pierde sentido. Es la victoria espiritual. Es la victoria de la gratitud. 

«Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio de estar vivo: respirar, pensar, disfrutar amar», escribía Marco Aurelio en aquellas Meditaciones que jamás pensó en compartir con el mundo. Era su diario, eran sus reflexiones. 

La vida vale la pena. Es la lección más importante. Cuando te levantes por la mañana y en la mente aparezca el deseo de la queja, el regocijo de sentirte víctima de tu propio destino, recuerda las palabras de Marco Aurelio y vence en esta batalla estoica. 

Que estés viva/o es un hecho impresionante, desde cualquier punto de vista posible. Que respires, que el sol caliente, que la brisa corra, que el café esté caliente, que el chocolate sea dulce. Todo lo que configura nuestro mundo es estadísticamente improbable, y, sin embargo, aquí estamos, disfrutando cada día de la vida, un don que a duras penas conseguimos explicar. 

Esta es la victoria más importante, porque es la más dura de todas. «Recuerda que el alma se tiñe del color de tus pensamientos», escribía también el filósofo y emperador romano. La gratitud es la llave de la felicidad. La actitud esencial para vivir con plenitud. Y como todo lo que puede hacernos felices, dirían los estoicos, está completamente bajo nuestro control. Da las gracias cada día, y habrás ganado.

Fuente: Cuerpo y Mente

Dolors

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