El preguntarte si eres una persona espiritual, o si la espiritualidad es para ti, es un excelente lugar donde empezar, ya que ya estás admitiendo la posibilidad de que la espiritualidad tiene algo que ver contigo.
La espiritualidad para mi es una responsabilidad, es un compromiso con uno mismo, es descubrirse y a la misma vez es como un seguro de vida`-) porque estoy segura de que si hoy trabajo la calma mental, si mi mente está bien hoy, eso hará que siga bien mañana, (esto es un trabajo diario y permanente) y además, me asegura mi claridad mental. La meta, el objetivo de todo ser humano es transformarnos. Sino nos descubrimos cómo somos, no se efectuará ese cambio. Sólo descubriéndonos llegamos a la esencia de lo que somos, y con ello empoderarnos interiormente y transformar nuestra vida, evitando así el sufrimiento que tanto pesar y malestar nos genera. La espiritualidad también es un camino de héroes, de valientes. Sabemos que por el camino vamos a encontrar obstáculos que no nos van a gustar, pero que desde la verdadera visión esas mismas situaciones nos van a ayudar a desarrollar diferentes virtudes, cualidades que sin esas circunstancias o situaciones sería muy difícil trabajarlas. Sin esfuerzo no hay compensación. Y lo más importante para cualquier trabajo de desarrollo interior es la humildad, sin humildad es imposible iniciar este camino.

Desde la zona de confort, en la comodidad, no va haber ningún tipo de crecimiento, ni de evolución, porque no se va a generar ningún tipo de resistencia, de muestra externa para trabajar con ello; no voy a generar ningún tipo de esfuerzo en entender, comprender, aceptar y fluir con lo que la vida me ha puesto enfrente de mi para que aprenda y desarrolle la virtud que me hace falta trabajar. Es como «la comodidad del sofá», estás cómodo/a sí, pero sabes que a la larga tu espalda se va a resentir y vas a tener serios problemas. Entender que la comodidad, esa zona de confort, no nos está beneficiando, al contrario, más tarde o más temprano nos va a traer problemas de salud. Es como que seguimos «dormidos», porque no somos conscientes de nuestra realidad. Desde esa zona de confort, cualquier adversidad, cualquier situación nos va a resultar como si escaláramos una montaña. Nos metemos en el caparazón y esperamos que pase la tormenta; y luego cuando sale el sol, salimos. Estamos muy enfocados en lo externo, y realmente la satisfacción, el bienestar interior, esa paz que te da el saber que ya estás en el camino, está dentro de cada uno de nosotros.
Lo bonito del trabajo espiritual, es que la vida siempre nos trae nuevas oportunidades, nuevos retos, nuevas posibilidades de crecimiento; sino es aquí, es en otro lugar; sino es con esta persona, es con otra; sino es en este trabajo, es en otro. Sino es en esta circunstancia es en otra. . . Pero es curioso que, cuando algo tenemos que aprender, esa circunstancia se repite en diferentes lugares con diferentes personas, con diferentes situaciones y la vida te lo repite, simplemente para que aprendamos la lección y desarrollemos esa virtud que tal vez no hemos desarrollado. Podemos resistirnos toda la vida o podemos empezar a aceptar y tolerar esas circunstancias o personas que no son como yo quiero que sean o no hacen lo que yo quiero que hagan . . . pero que vienen a mi vida sabiendo que eso me permite cultivar ciertas cualidades.
Ajustarse, amoldarse y fluir con la vida es algo muy sencillo, es como un juego, mover la ficha que la vida me pone en el tablero!
Bien, después de esta introducción, me gustaría empezar por definir espiritualidad y separarlo de religión, ya que son comúnmente confundidas por muchas personas.
Espiritualidad significa “perteneciente al conocimiento, aceptación o cultivo de la esencia inmaterial de uno mismo, de la esencia de todo”. Es la conciencia de la interconexión con cosas no físicas, la esencia de la vida que está ligada a todo y que todos somos parte de ella. Tú eres una de esas partes, eres energía, tú eres espíritu. No tienes un alma, eres un alma que se expresa a través del cuerpo y por eso debemos cuidar lo, porque de lo contrario nos va a pasar factura. Debemos tener presente y recordar que somos cuerpo, mente y espíritu. Vamos al gimnasio, culturizamos el cuerpo, llevamos una dieta sana y equilibrada, pero nos olvidamos de lo esencial, de cultivar y cuidar de nuestra mente, porque el poder de la mente es el gran secreto, nuestros pensamientos se convierten en nuestra realidad, por eso debemos cuidar a esa gran desconocida que forma parte de nosotros.
Religión significa “un sistema de doctrinas constituidas por un conjunto de principios, creencias y prácticas en torno a cuestiones de tipo existencial, moral y sobrenatural”. Se trata de un culto del ser humano hacia entidades a las que se atribuyen poderes sobrenaturales. Tienen sus bases y fundamentos sustentados en diversas corrientes filosóficas que intentan explicar quiénes somos y por qué hemos venido al mundo.
Por lo tanto, bajo estas definiciones, algo puede ser altamente espiritual y para nada religioso, como la meditación, la aceptación total de otros tal y como son, el servicio a otros, o el cuidar tu cuerpo y el medio ambiente, etc.
La espiritualidad incluye tu poder creador, la responsabilidad, la libertad, la no resistencia, el desapego y el amor.
De la misma forma, algo también puede ser muy religioso y para nada espiritual, como fe ciega, dogmas, mandamientos, rituales, fanatismo, pecado, cruzadas, inquisiciones, la yihad, etc.
Aunque algunas personas no se dan cuenta de ello y algunos lo malentiendan, todos somos espirituales. Y en la espiritualidad se entra ligeramente . . .
Si has pensado que no eres una persona espiritual, o que no es algo para ti, es posible que sea porque te han presentado una definición de espiritualidad modificada. Ser espiritual es reconocer que eres parte de algo más grande y el comenzar a preguntarte, en medio de esa enormidad.
¿Qué es ESO? Justamente contestar esa pregunta es el propósito de la espiritualidad que busca penetrar en la naturaleza latente de ser, de existir. Realmente, todo lo que hacemos puede ser visto como un ejercicio espiritual, lavar los platos, cuidar el jardín, ayudar a tus hijos en sus deberes, relacionarnos con los demás . . . y ¡hasta el sexo!
No hay tal cosa como una actividad particular que sea “más” espiritual que cualquier otra. Se trata más bien de cuánto de ti mismo/a estás dando a esa actividad. ¿Estás ahí con todo tu corazón? ¿Estás ahí con tu mente abierta y buscando qué puedes aprender? ¿Estás buscando de qué forma puedes contribuir o ayudar a otros de formas positivas? ¿Estás despierto/a para comprender para qué viene una situación que no te gusta, una adversidad o una enfermedad a tu vida?
La espiritualidad te hace ver la vida desde una conciencia más elevada, ya vibras con las leyes del universo, que ya fluyes con la vida. De este modo, no tienes la sensación de que todo es tá contra mi, ni de que debo separarme de lo que me gusta y de lo que no, de lo que debería ser o no, de las personas que he decidido apartar de mi vida o de las que decido mantener en mi vida. Cuando precisamente, gracias a esos regalos, a esas situaciones o personas puedo crecer y evolucionar ¿Quién soy yo para modificar las leyes que nos rigen hace más de 5000 años? De esta manera, sólo conseguiremos estar en la quieja, en la frustración, en el victimismo . . . Mi vida no fluirá, mi salud se resentirá y mi entorno será el culpable de lo me pase y desde esa conciencia no puede haber más que sufrimiento.
Ahora quiero presentar 5 señales de que eres espiritual y tal vez no te has dado cuenta.
- 1. Te gusta ayudar a otros.
“Haz a otros como te gustaría que te hicieran”. Esta es reconocida como la Ley de la Abundancia, la Regla de Oro, o el mensaje del Karma, es una enseñanza fundamental, que se extiende más allá de la tradición o la religión. El principio es aceptar que tú, y todo lo que existe, es Uno. Por lo tanto, cualquier cosa que hagas a otro, será regresado a ti. Cuidado con los pensamientos! También acumulan karma!! Si de forma natural y espontánea te gusta hacer cosas positivas por otros ¡ya eres espiritual!
- 2. Sigues tu intuición.
La intuición es esa vocecita, esa corazonada, esa guía interna que todos tenemos. Tu intuición es el reconocimiento de tu Yo Superior y el “plan” que hay detrás de todo. Puede ser la voz de la razón o tu propia verdad interna. No importa qué etiqueta quieras ponerle, te ayuda a identificar percepciones que tienes de situaciones y personas y te ayuda a hacer decisiones con sabiduría (si la sabes escuchar y seguir desde el desapego, no involucrarte en esa percepción, verla desde otra perspectiva).
- 3. Reconoces el poder del perdón.
Una lección simple es “perdonarse unos a otros”, pero tiene un propósito mucho más profundo de lo que podemos ver. Cuando una persona no perdona, se aferra a sus emociones negativas (como el resentimiento, culpa, rencor, odio, frustración, queja, negatividad, etc.), y las entierra en su subconsciencia, donde se quedan almacenados hasta que algo nuevo sucede y sale todo a la superficie nuevamente.
Las personas espirituales reconocen lo negativo de hacer esto y buscan limpiar esas emociones negativas, perdonar a las personas para soltar ese pasado que no les deja avanzar, precisamente porque ya es pasado. No solo por beneficio de su espiritualidad, sino por el impacto positivo que tiene en su vida, en su salud y en sus relaciones.
- 4. Te esfuerzas por disminuir el drama en tu vida.
El drama incluye los chismes, la preocupación, hacerse la víctima, el estrés, los ataques verbales, reproches, rechazos, resistencias, reacciones, las emociones negativas de otros y las tuyas, dejarse llevar por las noticias o lo que sea que esté ocurriendo en la actualidad . . . y todos los patrones de energía negativa que te mantienen lejos de la paz. No son otras personas, las que te restan energía, las que te dejan cansado, hasta agotado, y sin ganas de continuar, sino esa no canalización correcta de tu energia, de tu enforque de atención.
A medida que vas desarrollando conocimiento espiritual, ya te vas alejando de la negatividad, de todo lo que vibra denso, porque no te aporta más que pérdidas de energía que tu quieres reservar para ti, para tu crecimiento. Cuando naturalmente buscas no asociarte con personas así, o alejarte de actividades así, significa que estás buscando más actividades o personas donde te quedas sintiéndote restaurado, refrescado y feliz. Si haces eso, de manera inconsciente, es porque conscientemente ya te has empezado a trabajar interiormente y estás buscando conexiones espirituales con personas positivas.
- 5. Tienes alegría y humor en tu corazón.
La vida es una gran masa de confusión, misterio, fantasía, sobretodo en este momento de incertidumbre, inestabilidad, muchas veces, aprendizajes de humildad; todo depende de cómo decides verla. Uno de los principios más importantes, que los psicólogos y científicos están comenzando a concordar, es que puedes controlar tu mente. Eres más que solo tus pensamientos y al escoger cambiar el enfoque de lo que piensas, comienzas a ver las cosas de manera diferente. Todo depende de cada uno de nosotros.
Ahí ya empieza a aflorar en contentamiento interior, ese estado natural que te permite buscar el humor en la vida, en tu día a día y estás creciendo más en tu espiritualidad. Decides dejar de ver la vida como una tragedia, un valle de lágrimas, y buscas el cambio de tu perspectiva.
Finalmente, estos 5 puntos son solamente una introducción. Como mencione al principio, la espiritualidad se expresa de manera individual, dependiendo de cuánto ha trabajado una persona en sí misma.
Te invito a que tomes lo que te sirva de este post y si te inspira a seguir descubriendo las maneras en que puedes crecer tu espiritualidad, crecer tu felicidad, tu interconexión, tu alegría, tu manera de ver la vida, tu ayudar a otros, entonces has logrado la manera de expresar tu espiritualidad: inspirar y mostrar a otros su conexión a Esencia, la fuente de Energía Divina de dónde venimos todos. Si logré mi objetivo de inspirarte para que vayas más profundo a descubrir tu espiritualidad, espero que continúes tu búsqueda.
Puede que sea solamente mi opinión, pero como seres energéticos, no podemos evitar ser espirituales y así como este universo es increíblemente maravilloso y difícil de comprender, tú eres igual.

5 características para saber si eres una persona espiritual
Estas personas comprenden que las diversas dimensiones de su ser, físicas, emocionales, intelectuales y espirituales son aspectos de su unidad fundamental.
Las personas espirituales están abocadas a experimentar un sentido profundo de unidad. Toda experiencia de vida guarda relación con la verdad por un lado y la vocación de servicio, por otro. La arrogancia y el orgullo no tienen cabida dentro de una persona espiritual, en cambio los conceptos de nobleza y de igualdad son propios de ellas, donde la comunicación con respeto y amor debe ser prioridad en el día a día.
En el mundo actual, la mayoría de las personas se encuentran enfocadas en su “ego”. Sólo les interesan sus necesidades, satisfacerlas y por supuesto, que los demás le atiendan tan prontamente para satisfacerlas, sin importar las necesidades del otro.
La persona espiritual está para lo opuesto, para servir al Creador y luego a sus semejantes, esto forma parte de su filosofía de vida y que todos, sin importar las creencias religiosas que se tengan deberíamos aprender a aplicarlas y de seguro, a las personas que habitamos en este mundo nos iría mucho mejor.
Además de las cinco características que debe poseer toda persona espiritual, donde lo importante es el crecimiento personal, pero para ello se debe poner todas las fuerzas, dedicación y empeño para ser mejores cada día. Es un aprendizaje continuo.
La Paz: la persona espiritual vive en un estado de paz en especial consigo misma, donde los posibles miedos, la cotidianidad de la vida con todas la situaciones que implican no representa ningún problema. Esta cualidad permite que el optimismo viva en su interior y siempre entienden que aunque llegaran retos en la vida, siempre habrá una solución.
Emocionalmente estables: estas personas son emocionalmente estables por el hecho de que no existe un ego en ellos. No existe el sentimiento de ofensa y mucho menos el de dolor. Tampoco existe el coraje ni la ira porque estas personas son altamente compasivas con aquellos que no están a su mismo nivel espiritual.
Pacientes: probablemente otra de las más deseadas virtudes. Las personas que han adquirido este crecimiento entienden que la paciencia es una virtud espiritual. Tienden a llevar las cosas un día a la vez porque entienden que no todo el mundo está a su nivel espiritual.
Humildes: la persona altamente espiritual es humilde. Reconoce su lugar en el universo y no necesita que nadie se lo reafirme. No tiene nada que comprobarle a la sociedad y mucho menos a si mismo. Esta naturaleza le permite ser noble y abierto con todo mundo que tenga la oportunidad de conocer y tratar.
Son felices: La persona de crecimiento espiritual emana energía de felicidad. Un carácter compuesto completamente de alegría. Sentimiento que se deja ver por medio a una sonrisa o simplemente en la mirada. Las personas que han llegado a expresar esta cualidad la comparten con los demás. Esta cualidad permite que el optimismo viva en su interior. La Felicidad es un estado y está dentro de nosotros!! Muchas personas la buscan fuera, es un gran error.
Alcanzar la espiritualidad es una cuestión de cada persona y, si no la ha encontrado, es porque aún no ha buscado una respuesta satisfactoria de sí mismo/a. En el mundo actual, con la fuerza tan material en la que estamos inmersos, la espiritualidad se ha visto arrastrada por ella y está de nuestra parte, mas temprano que tarde, buscar dentro de nosotros mismos esta respuesta.
No confundir religión con espiritualidad:
Una persona religiosa a menudo se siente amenazada por diferentes creencias. Mientras que una persona espiritual, disfruta y acepta una amplia variedad de creencias sin dejar de ser fuertes en su propia práctica.
La religión venera a gurús, maestros y sacerdotes y los coloca en un alto pedestal de la creación de la jerarquía de élite. La espiritualidad, respeta todo i venera el respeto propio de cada individuo, creando un sentimiento de familia.
La Espiritualidad es la conexión con la totalidad. No es una religión, es el camino que me lleva al autoconocimiento, a la comprensión.

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Somos cuerpo, mente, emociones y conciencia
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