¿Sabías que el no conocer y el no fluir con las leyes Universales, nos repercute en nuestra vida y por tanto, en nuestra salud, ya que son la base del entendimiento de la función y existencia del ser humano?

Esta semana, voy a dar unas pinceladas sobre las Leyes Universales. El tema es realmente amplio. Así que introduciré algún video explicativo que ayude a su comprensión. Al final de este post, tienes un ejercicio muy sencillo, para experimentar que no sólo somos un cuerpo. Sólo requiere parar y estar atento/a y observar, no hay más.

EXPERIMENTAR la presencia de la divinidad en nuestra vida. No busca
ofrecer explicaciones teóricas, sino que VIVAMOS la Esencia de la vida que
somos desde la propia experiencia.
Usa como sinónimos cualquiera de estas palabras: Energía, Vida, Divinidad, Esencia, Totalidad, Inmanifestado, Misterio, Dios, Realidad, lo Superior, Fuerza Suprema, La Luz, Fuente . . . Usa aquella palabra que te sea más cercana.

No te pelees con las palabras: sólo señalan la Realidad Última.
Pero, como es evidente, esa Realidad Última existe al margen de la palabra
con la que la definas.

Las leyes Naturales no van con corrientes ni creencias, están al margen de cuáles sean tus creencias religiosas o filosóficas.

El objetivo es, la experiencia real, puede seguirse siendo agnóstico/a, cristiano/a, budista, musulmán/a, ateo/a … Para mí, no es creer o no creer, es la experiencia que tenemos cada uno de nosotros con esa «Divinidad»
La verdad que experimentemos solo podrá dar más sentido a nuestra
vida interior al margen de nuestro punto de partida.

El Universo está regido por leyes perfectas ( breve introducción 1r Video)

La Ley del Amor (una de las tres leyes de la Creación) puede tratarse desde distintos puntos de vista y en función de diferentes ámbitos: su influencia en el trabajo, en las amistades, en lo social…
Todos están interrelacionados y todos tienen su útil. Es interesante comprender cómo los principios rigen la realidad: creación y evolución y veremos cuál es el origen creador de la realidad.
Esta comprensión no es fácil, por eso, si de aquí unos meses, lo vuelves a leer, captarás mucho más. Lo bonito es ir experimentando en nuestro día a día a la misma vez que las vamos integrando. De esta manera las iremos asoliendo.

La información cae, como una lluvia fina y nuestra comprensión se va abriendo. Por eso, de vez en cuando, un tema complicado como éste, nos puede ir de perlas, así estimulamos nuestro conocimiento. Verás que aunque parezca un poco díficil, en realidad no lo es.
Básicamente, cuando hablamos de Leyes Universales, nos estamos refiriendo a una serie de principios inmutables. A diferencia de las leyes que creamos en sociedad, éstas no se pueden cambiar.
Además, rigen sobre una serie de aspectos de nuestra vida, que son:

  • El ordenamiento Universal. Todo el Universo tiene un orden, incluso el caos.
  • Los procesos de creación. El aparecer y desaparecer de las formas que constituyen la realidad física.
  • El funcionamiento de nuestro mundo. La forma cómo se interrelacionan los diferentes elementos entre sí.
  • La comprensión del Universo. Es decir, estas mismas leyes con sus implicaciones y relaciones.
    Estos cuatro puntos son, en realidad, cuatro formas de hablar de la “la totalidad”, de la “realidad” pero desde el punto de vista de su organización, de las leyes que la generan y la estructuran.
    Dejadme hacer hincapié en que una Ley Universal no es igual a una Ley Humana. ¿Cuál es la diferencia fundamental? Las Leyes humanas pueden ir cambiando y ser sustituidas por otras nuevas. En cambio, las Leyes Universales son invariables, inmutables.
  • Las Leyes Universales nos enseñan a vivir con armonía y discernimiento pues están por encima de nosotros y rigen nuestra vida: ¡mejor conocerlas! El ir en contra de ellas, significa no fluir con el Universo, y eso no nos beneficia en nada. Así que mejor saber que existen.
    Si sabemos que el fuego quema, sería un absurdo querer meter la mano en él. ¡Una muestra de ignorancia! Pues lo mismo con las leyes: si las conocemos, sabremos lo que podemos hacer y cómo, del mismo modo que sabremos lo que es prudente evitar.
  • En este sentido, cuando conocemos verdaderamente las leyes, renunciamos al libre albedrío, es decir, a la capacidad que tenemos de decidir que, en realidad, es la capacidad que tenemos de equivocarnos en tanto que ignoramos las leyes universales. Por eso, en el Padre Nuestro se dice “hágase tu voluntad y no la mía”, porque resulta evidente que el mundo no va a adaptarse a mí, sino que soy yo quien va a adaptarse a la realidad para fluir y crecer con ella y que, por lo tanto, debo conocerla. Curiosamente, cuanto más sé, más renuncio al “sueño” de la libertad.
    ¿Y porque califico de “sueño” a la libertad? Pues porque la libertad no existe. La realidad individual y colectiva se rige por leyes. Conocerlas y verificarlas nos permite fluir con la realidad sin luchar contra ella y superar, así, la visión dualista que es el gran error social: bien/mal, justicia/injusticia, suerte/desgracia… Ignorarlas nos lleva al sufrimiento: poder escoger entre sufrir o gozar, entre la ignorancia y el conocimiento no es una verdadera elección. Ahí la libertad no existe.
    Y aquí remarco algo que, quizás, pueda ser útil para los que trabajáis en temas sociales: docentes, trabajadores/as sociales, sociólogos/as, politólogos, educadores/as sociales, psicólogos sociales… también la realidad social se rige por leyes. Sabiéndolo, podemos mirar los procesos sociales con mucha más calma y sabiendo que forman parte de un proceso. Ya no querremos luchar contra la realidad, sino apoyarla para que siga creciendo con el máximo de sabiduría, pero sabiendo que los errores forman parte de cualquier proceso de aprendizaje.
  • Por tanto, las leyes rigen siempre la realidad, en todo lugar y momento al margen que las entendamos o no. Pero, si las comprendemos, podremos avanzar fluyendo con ellas, sin sufrimiento. Cuando las integremos, podremos obtener siempre excelentes resultados porque, como veremos, el dominio de las leyes se reconoce por los resultados que se obtienen: no hay engaño, los resultados hablan por sí mismos.
    Después de esta pequeña introducción, iremos dando respuesta a una serie de preguntas relacionadas con las Leyes Universales.
  • ¿Qué indica el orden del Universo?
    En el planeta tierra hay una serie de leyes físicas y químicas. Este es un hecho comprobado. Podemos ignorarlas, o no, pero está claro que existen. Pero es evidente que no solo existen en el planeta tierra, sino que todo el Universo, si lo observamos, también funciona de forma coherente, ordenada.
    Es decir, todo funciona como un reloj, por una ley u otra. Yo puedo conocerla, o no, pero lo que es innegable es que todo se rige por una estructura lógica y ordenada. Este orden es un reflejo de las leyes y las leyes no dependen de mí.
    Al observar el mundo y el universo es absurdo, creo, pensar que hay aspectos que no obedecen a ninguna lógica; todo parece obedecer a una lógica o leyes de mayor o menor complejidad, pero claramente leyes. El orden del Universo nos habla de la existencia de las leyes que lo rigen. Este punto, nos lleva a preguntarnos la siguiente cuestión.
  • ¿Si las leyes existen, cómo descubrirlas?
    En este caso, creo que, al menos, hay dos formas de abordar su descubrimiento. Creo que hay una línea de acción externa u objetiva (a través de la observación científica) y otra subjetiva o interna (descubriendo cómo las leyes me afectan a mí concretamente, como las vivo en mi interior). Nosotros las abordaremos desde esta segunda perspectiva.
    Si aceptamos que el mundo tiene una lógica sólida, veremos que podemos descubrirlas por los resultados que uno obtiene: nada de lo que ocurra ¡tampoco los resultados será fruto del azar, sino de las propias leyes! (en el anterior post, con la Ley de Causa Efecto, no existe el término «suerte» ya que toda semilla para lo que ocurre, ha sido sembrado antes. Sólo utilizan esta palabra los que desconocen esta ley)
    Por ejemplo, cuando yo entiendo cómo funcionan las leyes que articulan las relaciones, mis relaciones me llenarán de paz, armonía y amor. Eso significa que conozco las leyes y sé cómo aplicarlas. Si, por el contrario, mis relaciones son desastrosas, es porque no conozco las Leyes de la relación… ¡por más que afirme lo contrario!
  • Así pues, el descubrimiento puede producirse al observar los errores hasta superarlos. El error me señala lo que todavía ignoro. La parte positiva del error es que, si las Leyes Universales existen, estas pueden descubrirse a su través. El error cumple una función pedagógica, una función de apoyo, una función de amor.
    Yo puedo ir chocando contra las paredes y de repente, gracias a los choques, voy situando dichas paredes y dichos límites: llego a la comprensión a partir de lo que sí funciona y lo que no funciona.
    Las leyes se descubren mirando los resultados.

    Lo remarco porque en el mundo del crecimiento personal, hay muchas personas que, viviendo más en la fantasía espiritual que en la realidad, insisten en afirmar que se encuentran en estadios muy elevados de realización… ¡pero si miras sus resultados verás que obtienen resultados nefastos! Y, claro, eso indica que todavía les queda mucho más trecho por andar del que imaginan: los resultados no mienten.
    Pero también al contrario, hay personas que parece que no hacen ningún trabajo interior y que, sin embargo, obtienen resultados excelentes de forma voluntaria y sostenida: ¡señal que sí dominan las leyes que los generan!
  • Otra forma de descubrir las Leyes a nivel subjetivo, tiene que ver con el Destino. El Destino está vinculado a mis dificultades personales: lo que te cuesta, te cuesta porque crees que funciona diferente, es decir, te cuesta porque no dominas las leyes que se esconden detrás de tu dificultad, pero si la aprovechas para aprender podrás comprender la verdad o ley que se esconde tras la situación. Evidente, ¿verdad? En realidad, siempre podemos aprovechar lo que vivimos para crecer. Bueno, de hecho, solo podemos aprovechar lo que vivimos… ¿cómo vamos a aprovechar lo que no tenemos, si no lo tenemos? Esta reflexión viene a indicarnos que tenemos lo que necesitamos para crecer y que si algo no lo tenemos es porque no lo necesitamos… ¡Lo que deseamos está fuera de la ley (en caso contrario se habría producido y lo tendría), pues no lo tengo y es solo fantasía en mi vida!

Las 7 Leyes Universales pilares de Gerardo Schmedling ( Video: 1ra parte)

  • ¿Para qué sirven las leyes Universales?
    Básicamente, nos ayudan a vivir con gozo, con alegría. Es decir, para pasar de un nivel de ignorancia a un nivel de sabiduría, al que llegaremos, cuando las descubramos.
    Por eso, Gerardo Schmedling decía que el crecimiento interior era para aquellas personas que estan hartas de sufrir. Eso significa que quienes están hartos de sufrir dejan de luchar contra la realidad que creen que viven y se prometen buscar la forma de comprenderla.

  • Y ¿qué ocurre cuando empezamos a descubrir las Leyes Universales? Que nos damos cuenta de haber estado viviendo un gran error… pero que ahora podemos vivir a favor de lo que ocurre, llegar a ser quienes estamos llamados a ser sin lucha ninguna… puesto que si voy a favor de la vida solo puedo que crecer y florecer.
    En realidad, vivimos dentro de una programación o un ego que se nos antoja invisible pero que nos hace sufrir; y solo cuando nos hartemos de sufrir empezaremos a querer descubrir la verdad y, claro, una cara de la verdad, en su parte lógica, son las Leyes Universales. Y, al hacerlo, empezamos a obedecerlas voluntariamente, por puro gozo, para poder vivir conscientes, para poder crecer.
  • En la vida, el cambio o la transformción siempre viene o bien por discernimiento o bien por sufrimiento, por estar harto de sufrir

LEYES DE LA CREACIÓN

Las tres leyes de la creación que podríamos situar en un triángulo: amor, polaridad y manifestación. En la punta del triángulo estaría el Amor, pues esta Ley rige a las demás.
Amor – polaridad – manifestación. Son las tres leyes de la creación. No del mundo material, sino del ámbito espiritual.
Lo que existe, no puede no existir. Y lo que existe, por sí mismo, no son las cosas que vemos o tocamos. Las cosas que vemos y tocamos son manifestaciones de una realidad profunda, puesto que lo que ahora existe físicamente antes no existió y dejará de existir, como forma, en un futuro.
El cabello que tengo, por ejemplo, existe a nivel físico. Hace unos años (cuando era un bebé) no existía y, dentro de algunos más, tampoco existirá. Por lo tanto, el cabello no tiene existencia por sí misma. Lo que tiene existencia por ser es lo que ha dado vida a mi cabello, aquello que lo hace surgir y que perdura cuando el cabello cae.
Imagínate, por un momento, en una planta: ¿Qué es lo que le da existencia a la planta? ¿cuál es su verdadero origen? En un momento dado nace, crece y, al final, muere. Pero, ¿qué le da vida? ¿qué es lo que siempre ES? ¿qué es lo que siempre está?
Os animo a imaginaros una película del Planeta Tierra, de los últimos 100 años, a toda velocidad. ¿Qué veis? Hay formas que aparecen y desaparecen. Pero eso no es lo importante, pues la Vida siempre se está expresando de forma continua.
Lo que siempre ES y lo que siempre está es una Energía inteligente y única que lo contiene TODO. Esta Energía se expresa de forma continua en todo el Universo y es el Universo en sí.
Si entendemos esto, comprenderemos que existe una relación entre el amor que se expresa y la manifestación. El Amor o Amor-Energía-Inteligencia se manifiesta puntualmente y, en otros momentos, regresa la forma a la energía inicial.

Podemos llamarlo “Amor”, “Amor-Energía-Inteligencia”, “Dios” o como queramos llamarlo, pero es un factor creador: la energía inteligente unificada. Dicho de otro modo: la Vida surge desde la energía amorosa y ordenada, que no está manifestada, pero que puede expresarlo todo y que, de hecho, es el origen y destino de todo.
Este Amor-Energía-Estructurada lo contiene todo, pero no todo se está manifestando en este mismo momento. Por ejemplo, piensa en un bosque y comprueba que hay elementos que ahora sí se manifiestan, mientras que otros no: ley de la Manifestación.
Para manifestarse, se debe plasmar en algún tipo de receptor. Esto nos lleva a otro punto, creo que el tercero: la realidad, que contiene un emisor y un receptor. Es la ley de la Polaridad.
La ley de la Polaridad nos dice que algo, para manifestarse, necesita algo que emita en un espacio que pueda recibir, del mismo modo que, al escribir un mensaje (manifestar un escrito que, hasta ahora, estaba in-manifestado), necesito de un bolígrafo (emisor) y un papel (receptor).

LAS LEYES UNIVERSALES DE LA MATERIA

Después de abordar las Leyes de la Creación, que son las leyes que rigen todo lo que existe antes de que tenga materialidad, explicaré las cuatro leyes universales del triángulo inferior, las leyes de lo creado y, muy especialmente, las leyes de lo creado físicamente… ¡nuestras leyes! He dicho con intención “las leyes inferiores”. ¿No te parece curioso que haya una similitud entre “inferior” e “infierno”? Je, je, je… creo que no es un azar… pero no nos despistemos y vayamos a las leyes del triángulo inferior.

Ley de la Naturaleza:
En la naturaleza, en el mundo físico, no hay castigos, sólo consecuencias. Cuando comprendemos que no hay castigo, entendemos que no hay nada que sea personal. Por eso, afirmo que tienes derecho a violar las leyes de la naturaleza, pero las consecuencias serán inevitables. Gracias a esto puedes aprender. No hay maldad en ello, sino facilitarte un medio para descubrir lo que desconoces.

La Ley de la Naturaleza se basa en el instinto y este tiene tres misiones clave: generar vida (no solo reproducirse, sino también querer dejar huella, querer dejar un legado, asegurar la pervivencia de la especie a la que se pertenece), mantener vida (cuidarse, alimentarse, protegerse bajo un techo…) y defender esa vida cuando se cree en peligro. Y estas tres misiones se aplican a todo tipo de vida, desde una bacteria hasta un ser humano, pasando por un gato o una avispa.

En el párrafo anterior he hablado de vida y de protegerla, pero en este nivel de “Naturaleza”, no estoy hablando de la Energía-Amor-Inteligencia que nos da la Vida y que siempre Es, sino solo de la forma física autónoma como algo que tiene existencia aparentemente separada del conjunto.
Hemos visto que el “defender” está en nuestro instinto. ¡Y he ahí el drama! Pues hasta que no renunciamos a la agresión como forma de defender, pero también como manera de generar y de mantener la vida, no podemos vivir en armonía con nuestro entorno.

Al agredir despertamos el instinto de defensa del resto de seres que nos rodean y, claro, ahí sufrimos y vivimos en desarmonía.
En este punto topamos con una dificultad grande, puesto que debemos usar nuestra comprensión para superar algo instintivo, superar la agresión con el amor, con la comprensión. Mientras no lo consigamos será imposible vivir en Armonía. ¡Todo un reto!
Esta afirmación nos lleva a investigar la siguiente ley superior a la de la Naturaleza.

Ley de la Armonía:
Todo lo que haces, regresa a ti y si agredes, la armonía no reinará en tu vida, sino el dolor y violencia.
Esta Ley está íntimamente relacionada con la idea de que el mal no existe pues es fundamental para dominar nuestro instinto de agresión. Mientras no me doy cuenta que el mal no existe, no puedo renunciar a la agresión (ver cásula 7 para entendrr la 8) a defenderme con violencia y odio. Y, claro, el resultado no puede ser armónico. Los problemas y dificultades que tenemos no son un tema personal, no se trata de algo que nos agrede a nosotros sin motivo, sino que cada persona hace lo que puede o lo que sabe y, cuando yo agredo a quien creo que ha actuado mal me agredo a mí mismo al no trascender la violencia con la comprensión y hacerme correspondiente con un mundo inarmónico.
La vida entra en armonía cuando tú actúas desde el amor y no desde los sentimientos. Es decir, cuando consigues relacionarte siempre desde el amor y usas los sentimientos para conocerte; en ese momento habrás dominado la ley de la Armonía y ya no te corresponderá sufrir más.
Cuando eso ocurre, puedes vivir lo que vivas de forma gozosa. Lo cual nos lleva a la siguiente ley superior: la de la Correspondencia. ¿Qué te corresponde vivir?

Ley de la Correspondencia:
En un cierto momento te das cuenta que la comprensión es lo que te hace crecer y comprendes que toda situación es un aprendizaje.
Que algo te cueste, o no, depende de tu nivel de sabiduría.
Si desconoces cómo relacionarte con algo, sufrirás en la relación. Cuando desconoces una cosa, debes aprenderla. Lo que vives como dificultades te corresponde vivirlo para aprenderlo. No es un castigo, sino una oportunidad. Además es inevitable: ¿cómo no vas a ser atropellado en algún momento si no conoces para qué sirven los semáforos?
Todo lo que ocurre es perfecto y necesario y cumple una función de pedagógica.
El dolor que vives, te corresponde, pues nace de tu ignorancia. El gozo que vives, te corresponde, pues nace de tu sabiduría. A nivel interno, vivas lo que vivas, te corresponde y es perfecto y necesario para ti. Otra cosa es que sepas escapar de ahí. Solo puedes evolucionar si aprendes lo que debes agradecer de esa situación de aprendizaje.
Una vez has aprendido a vivir en armonía y solo entonces, puedes evolucionar. Es decir, solo cuando despiertas, puedes volver al “Padre”, al “Amor” que somos. Pero ahí ya entraríamos en la función de la Ley de la Evolución.

Ley de la Evolución:
La experiencia permite aprender. Nadie puede aprender por otra persona. Ten respeto por tu ritmo de aprendizaje y por el ritmo de los demás. Al aprender de las dificultades, las trasciendes y desaparecen como tales de tu vida.

«Yo soy, en última instancia, el resultado de mi comprensión y ésta, marcará lo que yo viva». Al comprenderlo, avanzaré en mi evolución, no antes. Pero cuando comprendo, la totalidad de mi mundo se transforma, evoluciono y dejo de tener las correspondencias que tenía para alcanzar otras mucho más gozosas.
La ley de la Evolución es, en realidad, la bisagra que une los dos triángulos de las leyes: el triángulo superior y el triángulo inferior.

Ejercicio para descubrir las Leyes del Universo de Gerardo Shmedling

Las 14 leyes menores de Gerardo Schmedling (Video: 2a parte)

Esta visión global y el haber hecho algo más de hincapié en la ley del Amor.
¿El motivo?
La ley del Amor (Amor-Energía-Inteligencia) está en el origen de todo y, por lo tanto, también en el nuestro y, como decía Antonio Blay, cuando conectamos con lo que somos todos los problemas y dificultades se disuelven automáticamente.
Por ello, la práctica que te sugiero será sobre esta ley que, muy a menudo, nos parece inaccesible y no lo es: ¡vamos a la raíz de todo!

RETO PARA ESTA SEMANA

La aplicación práctica de esta semana es ver que existe una realidad profunda que se manifiesta a través de todas las cosas. Vamos a centrarnos solo en el Amor-Energía-Inteligencia que es el origen de todo.
te animo, por ejemplo, a darte cuenta que no eres tu cuerpo, sino la energía que se manifiesta a través de él. Tu cuerpo, como forma, cambia; pero tu sigues siendo el/la misma. Tu origen está más allá de la forma: ¿puedes intuir eso? ¿puedes poner la atención donde intuyes la fuente de esa Energía-Amor-Ordenada? ¿puedes poner la atención en ese Fondo tuyo que, al margen de la forma física concreta, te da Vida?
Porque eso es lo primero que te sugiero: Que pongas la atención allí donde intuyes que está la Fuente que te da la Vida. Pon la atención en aquello que intuyes que te mantiene vivo/a, que te da entidad . Algunos podrán intuir (con mayor o menor profundidad) que es una Energía o Fuerza, otros que es una Estructura Ordenada o Inteligencia, mientras que otros lo percibirán como Amor o parte de una Unidad. Bien, todas estas intuiciones son ciertas. Investiga en tu interior y sigue la intuición que sea más real para ti.
La segunda parte del ejercicio es callar, entrar en el Silencio y abrirse a esa Realidad, a esa Esencia. Si escuchas tu interior, entras en esa dimensión que nos rige a todos y, mientras pones ahí toda tu atención en la concentración, podrás ir verificando que no soy la forma, sino la Vida misma que me crea… y ahí entrarás en contacto con la fuerza creadora, con el Origen (y creo que te das cuenta que es una forma elegante de hablar de Dios, de esa Energía, de esa Fuerza que nos mueve ¿Verdad?).
Te aseguro que este sencillo ejercicio (que no tiene porqué salirte bien) puede hacerte subir tres escalones interiores de golpe. Así que… ¡adelante! Solo tienes que intentarlo, no hace falta que te salga bien…
pero creo que intuyes que estoy hablando de Dios, desde otra perspectiva, puesto que la Divinidad y las Leyes son solo dos caras de la misma realidad: lo que Es.

Texto de: Universidad de Vida de D. Gabarró

Post relacionados:

El secreto de las Leyes Universales

Con la ley de la Evolución y sus resultados, descubrimos las leyes que nos rigen

Sabías que nuestras relaciones son las que proyectan nuestras polaridades?

Namaste 🙂

Dolors

Back to top