El rol de las emociones en el camino espiritual
Un día como hoy, el universo, el destino o la vida, puso en mi camino una gran oportunidad: Trabajar el mundo de las emociones, esa GRAN asignatura pendiente. Como no nos la enseñaron, siempre ha estado ahí rondando, hasta que ya le ha llegado el momento, de parar i dedicarle su tiempo. Asignatura que equivocadamente creía, y muy erróneamente, hasta ahora que, sólo existían dos maneras de tratarlas; una, aflorando esos sentimientos inoportunos y reaccionarios, y que, fueren como fueren, sólo me tocaba asumir mi responsabilidad y acatar mis actos o palabras. Y otra era guardándome todas esas emociones y sentimientos reprimidos por no hacer daño a nadie, esa tormenta en una botella, como dije en el post anterior, que en el momento menos inoportuno, podía estallar por pura evidencia. Así que éste, sin duda, ha sido mi mejor regalo, aprovechar este precioso tiempo y esta gran oportunidad para crecer y seguir evolucionando con el fascinante mundo de la mente en el budismo, porque ahora y desde el conocimiento, estoy entendiendo muchas cosas. Es un verdadero privilegio esto de trabajar para trabajarme, crea un especial entusiasmo que te motiva a indagar cada vez más ‘-)
¿Porqué el Budismo se ha expandido tanto por todo el mundo? El budismo ofrece un enfoque psicológico para estudiar la mente humana. Dentro de la psicología una de las metas principales es reconstruir nuestra vida emocional. ¿En qué sentido? Una de las bases principales es cultivar el amor universal y la compasión. Las enseñanzas hablan de las emociones perturbadoras o negativas, pero esas, no son todas las emociones. Equivocadamente, cuando hablamos de emociones las incluímos todas, y sólo son negativas o perturbadoras, las que son problemáticas o no saludables.
Al igual que el budismo, el jainismo son religiones sin dios. Sus doctrinas proponen un camino de crecimiento espiritual, posible en la medida, únicamente, de la observancia de unas reglas y de los esfuerzos espirituales de cada individuo. A pesar de que los dos surgieron en las mismas condiciones sociales, históricas, los dos son sistemas humanísticos en lo que se refiere a la mente; los dos hablan de karma y de temas comunes. Sin embargo, el budismo se expandió muchísimo durante la vida de Budha y después de él, a lo largo de los siglos. El motivo fué porque Buda estaba explorando nuevas emociones. Emociones que no formaban parte en la vida interna de las personas. Parte de las enseñanzas y la práctica budista nos enseña la manera de cultivar y fortalecer ciertas emociones, que en esa época no se le prestaba mucha atención. Explorando y experimentando Buda esas emociones, es lo que lo diferenciaba de la doctrina del Jainismo con Mahavira.
Una de las emociones que Buda experimentó fué el agradecimiento, la gratitud. simplemente contemplar la bondad que uno ha recibido de otros; eso es una emoción agradable y saludable. Así pues, el enfoque que le da el budismo a las emociones es el de reconstruir nuestra vida emocional. Prestar mucha atención a las emociones saludables y a las que no lo son tanto. Lo que debemos tener claro, es que la mente humana debe estar o mantenerse en un estado neutral, sin sentimientos, sin afectos. Sus enseñanazas hablan de que todos los seres cuidamos ecuanimidad que somos libres de progresos. Cuando lo que estamos sientiendo es que «a unos los dejamos y a otros los alejamos», eso es separación. Y cuando vemos la descripción del afecto que estamos tratando de cultivar hacia que todos somos uno, se describe como el sentimiento que siente una madre hacia su único hijo. Esta es la descripción de una emoción intensa, esto es mío, y todo lo que siento es sólo para él. Esa, es una emoción que se genera continuamente pensando que somos seres separados, individuales, únicos, yendo en contra de la ley de la interdependencia. Esto nos da señales de que no estamos hablando de un estado neutral y equilibrado.
Así que mi trabajo es, identificar las emociones saludables (son las que tenemos innatas y que por nuestras creencias limitantes, cruciales para ir acercándonos más esas emociones saludables que todos tenemos, debajo de muchas capas, pero están ahí. Como decía, identificar las saludables, de las que son dañinas o poco sanas. Y . . . ¿Cómo sabemos cuando son dañinas y cuando son saludables? Nos daremos cuenta por el beneficio que producirá en nosotros y en los demás. El budismo no trata de eliminar las emociones negativas o perturbadores, sino que trata de potenciar las saludables y de esa manera, las negativas se van disipando solas.
Se trata de potenciar, de poner atención en las emociones saludables y estables porque van en concordancia con la realidad. Con la práctica, se trata de ver que no existe ese «yo» independiente y único, y el más importante . . . y el centro de todo porque no somos el centro del mundo . . . Es ahí, que conectamos con el amor, la compasión sin centralizar, sin enraizar nuestro yo. Son emociones que van de acuerdo con la ley de la interdependencia, porque no podemos extraer un «yo» de cualquier situación o de cualquier relación; y que la sensación de que «yo estoy aquí y él o ella está fuera», es incorrecto. Cuando nos relacionamos, de alguna manera entendemos que la relación, no esté centralizada o focalizada en ese yo, que no haya un abismo entre las otras personas y yo. Esas son las emociones estables. Realmente, cuando nuestro entorno o vida emocional es estable, esto es la felicidad duradera. No pensado y sintiendo que lo que pasa fuera no va conmigo, porque yo me quedo aqui. Piénsalo, no estamos solos, compartimos todo un planeta.
Las emociones dañinas, problemáticas, pertubadoras o no saludables son las emociones inestables. Son las que no van en concordancia con la realidad, son las que estan basadas en un entendimiento equivocado. Son las que estoy tratando de: defender, luchar, invalidar . . . en definitiva, de no fluir. Son las que construyen un «ego». Con apego estamos intentado conseguir todo aquello que pensamos que nos va a causar placer, tratando de luchar con el mundo, tratando de alejar todo lo que es incompetencia conmigo. El hecho de empujar lo que me molesta o no quiero oir hablar, ya es una señal que debemos captar. En el día a día, surgen todo tipo de emociones, las que nos gustan y las que no. Ese sube y baja que fluctua dentro hace que las detectemos muy fácilmente, porque siempre generan acción interna. Las emociones inestables o no saludables son las pasionales, las melodramáticas (de novela) las que suben y bajan según tengamos el día o nos influya lo externo, las reaccionarias, las que estallan de esa botella ‘-)
Se trata de cultivar un saneamiento en nuestra vida emocional, una vida sabia en la cual nuestras emociones se vayan limando y nutriendo. Porque sinó el resultado de cultivar esas emociones melodramáticas, genera relaciones inestables. Y si estamos pensando que ese es el tipo de vida que se corresponde con cierta visión, es una decisión de cada uno. Así que, personalmente, prefiero ver las emociones interesantes en mi vida que de las demás ya he tenido más que suficiente.
La relación que vamos cultivando y que focalizamos en esas emociones, afectan a la realidad en la que vivimos. Cuando sentimos algo, notamos que conecta más con esa emoción, por ejemplo el miedo. Te despiertas por la noche con miedo, y todos los sonidos que oyes son sopsechas, son fuentes de inseguridad y con ello, mucho sufrimiento. En el budismo se cultiva la confianza en uno mismo, con seguridad; no lo muestras, no lo enseñas. Tu mente no identifica los sonidos con esos acontecimientos que yo identifico como sospechas y amenazas. En situaciones de emergencia, de mucha tensión, donde el pánico se apodera de nosotros generando ataques de ansiedad muy graves, descontrol donde es imposible discernir porque el pánico se apodera de nosotros. Igual pasa con los celos, la persona ve amenaza y sospecha de todo el entorno en la realidad en la que vive. Y la ira, el enojo o el enfado, que tiene su origen en la impaciencia.
Así que la fuente de las emociones no está fuera de nosotros, por la sencilla razón de que todo lo que pasa fuera, todas las situaciones externas en las que estamos, nos van a indicar cómo nos vamos a sentir por dentro. No es nuestro entorno, ni el medio ambiente, quien decide cómo vamos a vivir emocionalmente esas emociones. Tenemos una mente que está orientada a mirar hacia fuera, no está acostumbrada a mirar hacia dentro. Es como si fuéramos palitos de corcho en un océano con un ir y venir de ese salvaje oleaje emocional interno. Así sentimos muchas veces nuestra vida emocional. Y resulta que ese océano somos nosotros!
Una manera muy sencilla para averiguar si es tu manera de pensar es, cuando estás experimentando una emoción, ver de qué manera vives esa emoción, la causa de ese runrun interior, que . ¿Está fuera o está dentro?
En las enseñanzas de la psicología budista, especialmente es sus prácticas que se utilizan para analizar y controlar nuestras emociones, se presentan seis condiciones que se juntan para estimular el sufrimiento de las emociones destructivas. Sólamente una de esas seis, es el objeto o condición exterior, las otras cinco están dentro de nosotros. Las reacciones de las personas pueden ser muy diversas en situaciones extremas, y ahí tenemos la libertad de cómo reaccionamos, esto nos indica que no es la situación la que nos da un mandamiento de cómo nos hace sentir. Muchas veces es más, el tener que socorrer la causa que ha provocado en aquella persona esa emoción en ella, que la propia emergencia (incendio, explosión, evacuación. . . .)
¿Cuales son las emociones que van a salir fortalecidas? Nosotros decidimos qué tipo de vida emocional vamos a vivir. Y así vemos también la calidad de vida que tenemos, algo que no tiene nada que ver con recursos económicos, ni posición, ni estatus social, sino con la calidad de nuestras emociones. Las emociones que siento a lo largo de un día, y que surgen más a lo largo de una vida tienen un impacto que influye en la manera que vivo. Impacto en las acciones que creo, impacto en las consecuencias que genero, impacto en lo que yo percibo en todo mi entorno, impacto cuando yo interpreto la situación en la que estoy. Contrario a la cultura occidental, La cultura oriental nos da las herramientas y prácticas para trabajar esas emociones. Es crucial porque depende la felicidad o el sufrimiento que tenemos.
Las emociones nos hacen decir cosas que no queremos decir y hacemos cosas que no queremos hacer. Por eso hay que observarlas, detectarlas, analizarlas, estudiarlas y transformarlas. Nuestra vida emocional, es un factor crucial en el karma que creamos, en las consecuencias de esas acciones kármicas que nosotros debemos paliar. Cuando hacemos daño a las personas cercanas por las emociones descontroladas, eso tiene unas consecuencias kármicas con esa relación. De lo contrario, con emociones controladas o favorables, las relaciones cercanas son de confianza, de cercanía, de paz, de armonía . . .
La primera práctica de este emocionante curso, es un autoejercicio emocional de nuestra vida.
Ahora, que el mejor ejercicio para ir creando karma positivo, sería ponerse manos a la obra, coger el toro por los cuernos, y, con ayuda de las meditaciones para ser consciente la mayor parte del día, con ese trabajo interno que nos renueva y nos hace estar alerta, ir identificando en nuestro día a día, cómo me siento, algo que normalmente no hacemos. Observarnos por dentro conscientemente con desapego, sin juzgar, con distancia, como si diéramos un paso atrás, y tubiéramos una cámara por turbante, y que filma lo qué pasa en cada situación que se me presenta en el día a día: ansiedad, miedo, angustia, inseguridad, agradecimiento, compasión, alegría. . . Y, a partir de ahí, empezar a preguntarse si lo que estoy sintiendo me es favorable o no. Si me hace sentir bien y en paz conmigo mismo/a o no. Si me está dando la clase de felicidad que busco o no. Lo tenemos ahí, lo estamos viendo todo el día, sólo es cambiar el enfoque. Es hacer un diario de las emociones y desafiar un poco la tendencia que tenemos de forma automática pensamos que las emociones melodramáticas (las que son como el oleaje de un océano) son el sabor de la vida, sino que ahora ya las identicamos. Me causan dolor, me causan tranquilidad, me restan felicidad, me quiten mi paz interior en mi día a día. . . ¿Qué siento y qué quiero sentir?
¿Cómo vives tus emociones?
- ¿En tu experiencia personal, puedes observar que ciertas emociones te agitan mientras otras contribuyen a tu paz?
- ¿Cómo reconoces las emociones que deterioran tu calidad de vida y las que la mejoran?
La meta final en el camino espiritual budista es alcanzar una libertad emocional.
Una curiosidad, que explicaba Ven Damcho, el Dalai Lama saluda a todo el mundo efusivamente y no los conoce de nada, porque es la primera vez que los ve, pero él es feliz sintiendo que son sus amigos y por eso los saluda como si fueran sus nuevos amigos. Esa una posiblidad. Las emociones afectan a cómo interpretamos, cómo vemos y cómo conectamos. Es la ley del Dar y recibir: Lo que ofrecemos al mundo afecta a lo que recibimos.
Breve lectura texto Dalai Lama sobre las emociones
Hoy he aprendido que:
- No hay emociones buenas y malas. Hay emociones que crean felicidad y emociones que crean infelicidad . . .
- Aprender a manejarlas no es negarlas ni reprimirlas, es transformarlas en felicidad. . .
Los factores o causas del surgimiento de las emociones es dónde debemos enfocar nuestra atención para poderlo trabajar
¡Menudo regalo! Gracias por esta gran oportunidad que la vida me ha dado. Un aprendizaje donde no se puede bajar la guardia porque hay que tener reserva para lo que se tercie ‘-) De ahí mi objetivo principal, conseguir estar lo más consciente posible cada día, para detectar, identificar todas las emociones que me quiten mi paz y poderlas transformar.
«No hay nada como conocerse a sí mismo» Tales de Mileto

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Aquí, hago una mención especial, a esta herramienta tan valiosa, llamada blog personal, para mi, y para todas aquellas personas que, quieran encontrar la verdadera felicidad y, sostenida en el tiempo, haciendo las paces con esta gran asignatura que todos tenemos pendiente: Nuestras emociones! Gracias 🙂
Namaste 🙂
