Emociones y Razonamiento
Siguiendo con el hilo del post anterior, y manteniendo nuestro objetivo muy presente, esta semana veremos entre otras herramientas para desarrollar nuestro camino de evolución espiritual, cómo y por lo que los seres humanos que nos hemos movido en cuanto a la filosofía y creencia desde Platón y Aristóteles, algo que el budismo ha estudiado y desde hace más de 2500 años, descubrió. Sorprendente!
Venerable Damcho, empieza su conferencia con la sala llena de curiosas y espectantes almas, deseando cambiar nuestras vidas, gracias al conocimiento de nosotros mismos. El hecho de que la humanidad a través de generaciones ha deseado tener felicidad y aún no lo haya conseguido, no es más que el no haber tenido éxito en el control emocional. Si observamos los problemas sociales que tenemos directa o indirectamente llegamos a un estado fuera de control de las emociones de los seres humanos que no se llegaron a controlar: la adicción, la corrupción, la aversión, la violación, los abusos . . . De la misma manera, que también está conectado nuestro fracaso emocional interno, la insatisfación, el no ser felices. Durante generaciones nos han dicho «no debes hacer esto» «no debes sentir aquello» y con ese «no debes» estamos identificando más emociones negativas en nuestro haber (encima de las anteriores) como la culpa, la ansiedad, la tensión . . . son resultados de «no puedo manejar esto y tengo que manejarlo».
La premisa básica que desde Platón y Aristóteles, propone la filosofía occidental acerca de cómo funciona el ser humano y que hasta la actualidad seguimos tomando en cuenta, es que el intelecto, la razón y las pasiones son cualidades opuestas a la mente. Cuando estas emociones destructivas no están sujetas a razonamiento es encerrarlas en una caja, con razón. Si miramos a la sociedad, esto es exactamente lo que hacemos. ¿Qué hace la sociedad con personas que no controlan y que les llevan a hacer actos violentos? Van a la cárcel. Y en un sentido menos literal, hacemos lo mismo muchas veces de nosotros mismos. ¿Porqué tenemos esta sociedad y no una más ecuánime y más compasiva? Tenemos la sociedad que tenemos porque hemos aplicado métodos inadecuados hasta ahora.
¿Qué hacemos con las emociones destructivas, que nos agreden y dañan a otros? Por un lado, reprimirlas, las guardamos; no permitimos decir lo que queremos o hacer lo que nos gustaría hacer, ya que no son aprobadas por la sociedad. Así de cara a la imagen que damos, no ejerce ningún impacto negativo, de manera que no recibimos ninguna desaprobación de la sociedad. Y, por otro lado, las dejamos de expresar «fuera del contexto tolerado». De ahí la importancia de debilitar y eliminar las emociones negativas, las que no queremos, las que no nos ayudan para nada; potenciando al mismo tiempo las que sí queremos, las que nos benefician.
En nuestra sociedad ¿Qué métodos utilizamos para escapar de nuestras «emociones destrucctivas»?
- Reprimirlas, con las consecuencias que ello conlleva.
- Pensar que las podemos controlar. Si pensamos que sí las podemos controlar, seguiremos sufriendo eternamente, por las emociones de otras personas, por las de las propias, que su resultado sea la violencia del grado que sea.
- Pensar que sí las debemos expresar, pero como son descontroladas o no gestionadas, están mal vistas por la sociedad y eso tiene una repercusión social (castigo).
- Consolarnos y automedicarnos. Buscar el autoconsuelo, distraernos (TV, salir a dar una vuelta . . . ) mientras que cuando llegamos a casa, todo ese estrés laboral, todas esas emociones contenidas se quedan en casa, en una cazuela hirviendo, a punto de derramarse en cualquier situación inesperada. Y así un día tras otro, generando así nuevas tensiones emocionales.
Contrario a los grandes filósofos mencionados anteriormente, para la filosofía budista no existe la separación entre intelecto (razón) y emoción (pasiones). En el Dharma, (en sánscrito: «conducta piadosa correcta») Conjunto de las enseñanzas del Buda y/o, en general, lo que es acorde a ellas, en sánscrito hay más de 50 palabras para las diferentes fases emocionales: frustración, enojo, rencor, rabia. Cada uno de estos factores mentales conlleva un análisis detallado que se identifican presentes en cada acto cometido.
En el estudio de la psicología busdista, cada emoción tiene su lógica interna que no se corresponde con la realidad, que no es comprensible, que no es correcto finalmente. Todo lo contrario de lo que hasta ahora se ha hecho, pensando que las emociones parten de un razonamiento justificado. El propósito de esta serie de prácticas es explorar, aprender, y saber cómo usar la lógica de las emociones para crear el entorno emocional que queremos, sabiendo manejar las que no queremos.
Un par de ejemplos, con el enojo o aversión y el apego desde esa perspectiva: el estado extremo del enojo es la locura, la rabia homicida. Una visión distorsionada de la realidad nos supera y nos hace actuar de manera loca. El estado extremo del apego es la adicción. El enojo y el apego tienen dos interpretaciones distintas básicas de la realidad. Con el enojo distorsionamos la situación y la interpretamos como únicamente «mala». «esto no debe de ser» «esto no debe de estar pasando» «esto es muy malo». Nos enojamos, nos inquietamos, nos irritamos, tenemos aversión a esa persona, a esa situación «mejor que se vaya, mi mundo sería mejor sin ella/él». Y ahí nos vamos alejando de las personas que decidimos nosotros mismos que no deben existir, «no debe pasar». Algo ajeno en mi entorno que yo necesito quitar porque es incompatible con mi felicidad. Esa actitud o pensamiento en sí mismo, su presencia tiene el poder de quitarme mi felicidad. Ese es el secreto del enojo. Surge de un estado muy débil, porque no eres tu quien decide tu felicidad, sino que tu decides que es «esa persona o situación» la que condiciona si eso no está yo seré feliz. Debemos observar honestamente nuestros estados emocionales. Identificar que algo hay que cambiar y sentir que algo es «malo» es muy distinto. En el mundo de la psiquiatría, en casos muy severos de conducta, se trata a la persona enferma desde su alucinación, desde su realidad, desde la realidad que él está percibiendo para que se relacione de manera distinta con la realidad que está percibiendo; y está habiendo efectos muy positivos en esto nos dice Venerable Damcho.
El apego es la interpretación básicamente opuesta: «Esto es únicamente bueno» «Esto es tan bueno que si yo lo tuviera sería feliz» (persona, situación, comida, zapatos, trabajo. . . cualquier cosa material «Esto es lo que necesito para conseguir mi felicidad». Nos podemos apegar a culaquier cosa «Si yo tuviera «eso» no sería infeliz». Esto también es una señal de estar alejado de las fuentes de la felicidad, de tu «no decidir» de no controlar las fuentes de tu felicidad que estan por descubrir y que todo ese mecanismo de pensamiento erróneo pone en marcha toda una cadena de lo que necesitas o de lo que tu mente ha identificado como necesario para conseguir tu felicidad.
Esta es la interpretación ilógica del «ego» y lo peor es que nosotros nos creemos esa interpretación que nos hicimos. No quiere decir que esa persona no tenga cualidades positivas, pero esa errónea interpretación, exagera todas las cualidades fuera de proporción, se ciñe a lo que no es perfecto. Lo vemos en la mente del enamoramiento, una persona que quizás vamos a observar de manera distinta, que al principio vemos como la perfección reencarnada (al principio), mientras que la misma persona, que nosotros mismos designamos para la fuente exclusiva de nuestra felicidad con el sentimiento alejado de la realidad, porque esa persona tiene ese poder de lo que «debe de ser». Siendo la misma mente, que empezó con apego, creó unas espectativas, porque he identificado que «esa persona me va a hacer feliz». Porque son las consecuencias racionales de haber identificado a esa persona como «la felicidad», y que si resulta que ya no eres feliz, esa misma persona «es mala y perversa» y que, por esa espectativa la sacamos de nuestra vida conviertiéndose en el diablo reencarnado, y es la misma persona.
Realmente, es buena señal, porque si realmente identificamos las fuentes de nuestra felicidad como algo que recibe nuestra mente, que nos da ciertas señales de alarma, obviamente son obstáculos que podemos trabajar. Alguien que pone en tu mano las llaves de tu coche y te las entrega. Esa persona te da la opción de dónde quieres ir. La clave que nos la posiblidad y todas las esperanzas de poder salir de estos ciclos, SOY YO. Es quién puso las llaves en manos de la otra persona? TU. Son nuestras interpretaciones: una persona, un estatus social o económico, la aprobación de otros, la manera de organizar la cocina . . . Quién puso todo esto en tu mente, eres TU y con tu mente también puedes cambiarla interpretación. ¿Cómo? Observando las etiquetas de buenas y malas. Lo que pasa que estas emociones producen amnesia; primero ves a la persona como la ideal para construir tu vida: tener una vida feliz, idela para tener niños, una formidable casa con jardín, y a la mínima todo cambia y esa persona ya es todo lo contrario. Es tu sueño, tu alucinación, es tu realidad distorsionada.
El trabajo es deshacer esa madeja que uno mismo ha ido tejiendo, deshacer e ir familiarizándonos con esas emociones, es como ir jugando. Es hora de protegernos nosotros mismos de esos juicios o prejuicios hacia nosotros mismos primero y hacia esa persona o situación también y evitar nuestro propio sufrimiento. Observar cómo funcionamos, cómo interpretamos esos pensamientos, cómo hacemos diáriamente para curar nuestra mente.
Cuando estamos construyendo, somos más conscientes de lo que sentimos. Estamos atentos a las alarmas. Observamos cuando hay aversión o enojo: ¿Porqué estoy viendo a esta persona o situación como mala? ¿Cuál es la tendencia mental de ese momento? y también observamos cuando hay apego: ¿Es necesario eliminar esta persona para que yo estar bien? ¿Es necesario realmente para mi felicidad eliminarla?
Usamos esta lógica en las emociones destructivas siendo un trabajo muy interesante para nuestra felicidad y el propio bienestar y el de los demás. Recuerdo que en el tema anterior, (editado el pasado 26 de Abril), las emociones positivas inspiran pensamientos, palabras y acciones positivas generando karma positivo. Y por el contrario, las emociones negativas, perturbadoras u obstructivas inspiran pensamientos y palabras y acciones negativas generando karma negativo con todo lo que eso conlleva.
La manera de enfocar el enojo hacia una persona concreta, es el discernimiento entre la persona y la acción, lo que está mal son las acciones, no la persona en sí. Pero el enojo, basado en las acciones incorectas de alguien, va dirigido a la persona. Decía en su lectura anterior el Dalai Lama, que la emoción negativa es usualmente generada por una mentalidad estrecha: se enfoca en un sólo aspecto (las acciones incorrectas de alguien). Una emoción negativa basada sólo en la acción no es razonable y mucho peor, no causa felicidad. Por otro lado, la compasión, es primordialmente, dirigida a la persona, independientemente de sus acciones.
El enojo, destruye la habilidad para que la inteligencia funcione claramente. Nuestro juicio puede cegarse con palabras dichas con enojo. A través de la inteligencia podemos entender que el enojo no es útil. Es de mejor ayuda, si en una situación difícil o amenazante actuamos apropiadamente. ¿Cómo debilitarlo? Mientras mantenemos la compasión hacia la otra persona, abrimos la posibilidad de la amistad, eventualmente. si nos enojamos, se cierran las puertas a cualquier posibilidad de amistad en un futuro. Las emociones negativas pueden reducirse pensando de esta manera. Aunque éstas recurran, serán debilitadas (Lectura del D.Lama del 26/4/20).
El primer ejercicio es muy interesante, sirve para comprobar cómo nos manipula la mente, y es el siguiente:
- ¿Basado en tu propia experiencia, cuáles métodos has utilizado para manejar las emociones y qué tan saludables y eficaces han resultado?
- ¿Cómo te fue con la dinámica? ¿lograste ver alguna conexión entre tus ideas y tus emociones?
Para completar y entender mucho mejor que el razonamiento y las emociones tienen una misma raíz y que deben trabajarse desde la mente, un interesantísimo fragmento del libro: «Emociones destructivas» Cómo entenderlas y superarlas, con diálogos del Dalai Lama, científicos, psicólogos y filósofos:
Hoy he aprendido que:
- Una emoción es un estado mental poderosamente cargado de sentimientos.
- En el sistema límbico, en nuestro cerebro emocional hay una clara vinculación entre algunas emociones positivas y la activación del lóbulo frontal izquierdo (área ligada al razonamiento, interés, entusiasmo, persistencia, constancia . . . )
- Ciertas emociones negativas espontáneas, ligadas a actos violentos o antisociales impulsivos que no van acompañadas de la activación de los lóbulos frontales. La presencia de una atrofia del lóbulo frontal en las personas que suelen incurrir de manera involuntaria en conductas antisociales.
- La meditación o Familiarización de detecta el encadenamiento de pensamientos, en el que un pensamiento conduce al siguiente, porque contempla el origen de la fuente de ese pensamiento.
- Las emociones duran segundos, Los estados de ánimo se mantienen durante todo un día, y el temperamento llega a perdurar años. Por todo esto, cualquier intento de cambio debe comenzar centrándose en las emociones para modificar los estados de ánimo y finalmente acabar provocando un cambio de temperamento.
- Cada emoción tiene una lógica interna que se puede conocer y aprovechar para modificar la emoción misma.
- Cada emoción se corresponde con un conjunto de interpretaciones, ideas, opiniones, generalmente parciales y erróneas, respecto al objeto que las detona. Al modificar las preconcepciones erróneas se influye en la emoción misma.
- Nuestro trabajo debe empezar actuando sobre los eventos instantáneos constituidos de nuestra vida mental, ya que como suele decirse, si queremos ocuparnos de nuestro futuro debemos empezar en el instante presente.
- Para ocuparse de las emociones hay que prestar atención al encadenamiento de los pensamientos.
- El budismo nos invita a cultivar una actitud a la que denomina: Contemplar el origen del pensamiento. Es lo que se conoce como familiarizarse con un nuevo modo de abordar la emergencia de los pensamientos en el mismo momento que aparecen.
- Todo requiere su proceso de entrenamiento y todo tiene sus frutos.
Sin duda es urgente ponerse manos a la obra desde el autorespeto, desde ese valor de uno mismo por lo que se es, para ser un poquito más feliz cada día y proporcionar esa felicidad a los demás también como fruto de ese gran trabajo. ¡No podemos dar lo que no tenemos! Así que autodeterminación, disciplina y perseverancia en esta gran proeza donde desarrollar la calma mental es primordial, ya que tenemos muchos cuentos mentales ‘-))
«Conócete a tí mismo» Sócrates
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Namaste 🙂
