La Navidad no habla de Jesús, habla de tí :-)

La Navidad y el nacimiento del niño Jesús, es un símbolo. Un símbolo que representa el despertar de la conciencia y de las virtudes y cualidades que todos tenemos dentro. Alrededor de este niño que empieza a manifestarse en nuestro interior, hay unos reyes magos postrados delante de él; así nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestros pensamientos quedan también postrados delante de la sabiduría que empieza a despertar en nuestro interior. Para que este niño lleno de virtudes innatas despierte en nuestro interior, debemos hacer un trabajo que no podemos delegar y a la misma vez, tampoco eludir ya que es, responsabilidad de cada uno vivir la vida y afrontar con inteligencia cada una de las circunstancias y situaciones que la vida en sí nos va presentando, es nuestro trabajo. De manera más consciente o inconsciente, nuestras vidas son un camino y un proceso de desarrollo de conciencia. Para ello, disponemos de unas herramientas o instrumentos: nuestro cuerpo, nuestra respiración, nuestra mente y nuestras emociones. Los tres reyes adoran y le llevan al niño unos regalos: el oro, que representa la comprensión mental, todo lo que vamos adquiriendo gracias a las experiencias a lo largo de la vida. El incienso, que representa la parte emocional y sentimental, es la que se enciende y se apaga según sean las circunstancias de nuestro entorno y, la mira, que representa la tierra, la materia, el cuerpo físico. Oro, incienso y mirra se ofrecen al niño, para que él sea quién los dirija y los utilice de la manera que crea más conveniente.

El naciemiento de Jesús, es una simbología que nos recuerda nuestra divinidad, la conciencia divina que somos. Una conciencia que debe despertar. Gracias a la vida y a las experiencias llegaremos a nuestra Navidad, a nuestro despertar, a nuestro nacimiento. Un nacimiento diferente, un nacimiento en el espíritu, en la conciencia.

La Navidad es un tiempo para poder reflexionar, para hacernos cada vez más y más responsables de todo lo que nos pasa; un tiempo para dejar de ser víctimas, para dejar de buscar culpables y, también para no culpabilizarnos de nada de lo que nos pase. Un tiempo para recordar que necesitamos aprender, que necesitamos mejorar como seres humanos, entendemos que somos humanos, y nos olvidamos de ser. Un tiempo para crecer con comprensión y sabiduría para gestionar mejor nuestras vidas.

Navidad viene de la palabra «natividad» nacer. Navidad, no habla de Jesús, habla de tí. La tradición espiritual, nos dice que es el nacimiento de cada ser humano en su propio corazón. El día que tú te descubres como amor incondicional, ese día es NAVIDAD, ya sea el 25 de diciembre o el 8 de agosto’-)) serás más sabio, más altruista, más amoroso/a, más paciente. . . deseando el bien para tí y para todos los seres.

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Dicen que: se cambia por discernimiento o por sufrimiento!

Texto original:

El Nadal i el naixement de Jesús, és un símbol. Un símbol que representa el despertar de la consciència i de les virtuts dins nostre. Al voltant d’aquest nen que es comença a manifestar en el nostre interior, hi ha uns reis mags postrats davant d’ell; així les nostres emocions, els nostres sentiments i els nostres pensaments queden també postrats davant de la saviesa que comença a despertar dins nostre. Per que aquest nen ple de virtuts desperti en el nostre interior, hem de fer un treball que no podem delegar i a la vegada no podem eludir. Viure la vida i afrontar amb intel·ligència cada una de les circumstàncies i fets que ella em presenta és el nostre treball. De manera més conscient o més inconscient les nostres vides són un camí i un procés de desenvolupament de consciència. Per fer això disposem d’unes eines, o uns instruments, el nostre cos, la nostra ment i les nostres emocions. Els tres reis adoren i li porten al nen uns regals, l’or que representa la comprensió mental, aquella que anem adquirint gràcies a les experiències de la vida; l’encens que representa la part emocional i sentimental, aquella que s’encén i s’apaga segons siguin les circumstàncies del nostre entorn i la mirra que representa al terra, el cos físic. Or, encens i mirra s’ofereixen al nen, per tal que sigui ell qui els dirigeixi i els utilitzi de la manera que cregui més convenient. El naixement de Jesús, és una simbologia que ens recorda la nostra divinitat, la consciència divina que som nosaltres. Una consciència que ha de despertar. Gràcies a la vida i a les experiències arribarem al nostre Nadal, al nostre despertar, al nostre naixement. Un naixement diferent, un naixement en l’esperit, en la consciència. El Nadal és un temps per poder reflexionar, per fer-nos cada vegada més i més responsables del que ens passa, un temps per deixar de ser víctimes, per deixar de buscar culpables i també per no culpabilitzar-nos a nosaltres de res del que ens passa. Un temps per recordar que necessitem aprendre, que necessitem millorar, que necessitem créixer en comprensió i saviesa per gestionar millor les nostres vides.

Assumpció Salat i Bertran

El sabio sabe que todo lo que le viene en la vida es una lección, y como tal, la aprovecha y aprende de ella disfrutando de esa oportunidad que la vida le brinda para que no se le repita. Quién no ve esos tesoros, no aprende de ellos y la vida se los va poniendo delante una y otra vez ‘-)

El sabio no es otra cosa que nuestra propia alma. El alma utiliza el cuerpo como vehículo para expresarse. El alma es Verdad, es Alegría, es Amor, es Fortaleza, es Paz. El sabio sabe que todo está bien. Sabe que Todo es perfecto (porque todo ya es) y necesario (para aprender y avanzar). Entonces vencemos siempre!! . . .

Namasté:-))

Dolors

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