La sabiduría que hay innata en nosotros nos impulsa a meditar
Siéntate como un Buda: 7 puntos para la postura de meditación correcta
El cuerpo afecta a la mente más de lo que sospechamos. Postura física versus postura mental. La postura en la que estamos sentados, tiene mucha influencia en nuestra mente; es decir, nuestro cuerpo y nuestra mente están totalmente vinculados, de tal manera que, según nuestro estado mental, tendemos a estar de una forma u otra físicamente. Y, de igual manera, si nuestro cuerpo no se encuentra muy bien, mentalmente tampoco estaremos muy lúcidos, en ese caso, mejor no tomar decisiones porque seguramente no serán las más acertadas ya que no tendremos mucha claridad mental.
La vinculación cuerpo-mente, es tan fuerte que, cuando queremos hacer un tipo de actividad, nos colocamos de una manera determinada. Cuando se medita por primera vez, o somos principiantes, debemos quitar todos los obstáculos que nos impidan una práctica correcta y efectiva y para ello, debemos buscar la situación óptima. Si no relajamos el cuerpo, es imposible relajar la mente. El cuerpo no debe molestar.
En estatuas y manuales, la postura de meditación siempre tiene siete puntos. ¿El motivo? Fingirlo hasta lograrlo. Nos sentamos como el Buda para alcanzar su estado.

Parece de cajón, pero no lo es: el cuerpo afecta a la mente. La ciencia lo llama ‘corporeización’. Por ejemplo, ¿cómo te sentirías si te dicen que has tenido éxito en una tarea difícil? Tu postura influye, según un estudio: cuanto más recto, más contento.
La cara no solo refleja las emociones, también las cambia. Atención a los experimentos: te piden que sujetes un bolígrafo con la boca y veas un vídeo de bromas; o te colocan dos pegatinas en el entrecejo y te piden que las juntes mientras ves un vídeo dramático.
(¡Te están haciendo sonreír o fruncir el ceño sin que te des cuenta!)
¿Quién se lo pasa mejor? Los que sonríen se divierten más con el humor y los ceñudos sufren más con la tragedia, comparados con personas sin mueca alguna.
El cuerpo cambia la mente… subliminalmente.
Cuerpo-Meditación, carretera de dos sentidos

La postura correcta apoya la meditación. Buscamos equilibrio interno, así que lo fomentamos adoptando su reflejo externo. Le llamamos “postura de meditación de Vairochana” por el Buda que representa la perfección de la forma.
A veces ocurre al revés. Si la calidad de la meditación aumenta, el cuerpo se mueve. Así, de repente. En mitad de la sesión, sin intención, el cuerpo hace microajustes: se endereza, se relaja y se siente más liviano. Ahora, es la mente la que afecta al cuerpo.
La ventaja más mundana de la postura de meditación es que evitamos lesiones físicas. Igual que los atletas saben cómo pisar cuando corren, nosotros tenemos que saber qué postura nos conviene. . Es una cuestión de pensar a largo plazo (y de empatizar con nuestras rodillas, en el caso de sentarnos en postura de loto en el cojin). Debemos encontrar una postura cómoda. Para meditar debemos estar cómodos, de lo contrario la mente se distraerá.
Arquitectura corporal: la postura de meditación en 7 puntos
La postura de meditación sentada sobre un cojín es la más recomendada. Si no, es válida cualquier otra (en silla, de rodillas, tumbado). Lo importante es que favorezca la relajación, la interiorización y la quietud.
1. Columna
- CÓMO: Erguida, siguiendo la curvatura natural. Siente que creces, que las vértebras se separan entre sí.
- POR QUÉ: Favorece una mente despierta y receptiva.
- UN CONSEJO: Empieza ya. La mayoría de asientos son cómodos, no ergonómicos. Por eso, es normal tener molestias cuando le pedimos a la espalda que se sujete a sí misma (aunque sea su estado natural). El remedio es darnos tiempo, paciencia, cariño y cuidar de la postura a lo largo del día.
2. Nuca y barbilla
- CÓMO: Estira la nuca y hunde la barbilla como si un hilo tirara de tu coronilla. Siente cómo estira la columna vertebral y abre el pecho. Tu mirada solo debería inclinarse unos pocos milímetros tras este ajuste.
- POR QUÉ: Favorece la interiorización, endereza la espalda y abre el pecho.
3. Piernas
- CÓMO: Idealmente, completamente cruzadas (“postura vajra” o “loto completo”). Pero como no todos tenemos ADN de chicle o llevamos años meditando, podemos hacer medio loto, el cruce birmano, de rodillas sobre un banquito o sentarnos en una silla.
- POR QUÉ: Favorece la interiorización y ancla el cuerpo.

4. Manos
- CÓMO: En el gesto de ecuanimidad. Lleva tus manos como un cuenco, orienta las palmas hacia arriba la mano derecha sobre la izquierda. Los dos pulgares se tocan sutilmente. Este mudra es el la clásica postura de las manos para la meditación. Apoya este gesto en el regazo, a cuatro dedos debajo del abdomen.
- POR QUÉ: Informa del estado mental. Si hay demasiadas distracciones, los dedos se separan, y si hay demasiado esfuerzo, se acoplan. Buscamos el punto medio.
- UN CONSEJO: Ayuda tener un mantón sobre las piernas para apoyar las manos.
- UNA CURIOSIDAD: La mano izquierda representa la sabiduría y la derecha el método (práctica y conocimiento)

5. Torso y hombros
- CÓMO: Rota ligeramente los hombros hacia atrás y abre el pecho.
- POR QUÉ: Cultivamos una dignidad sana, evitando los extremos del autodesprecio (encorvados) y el orgullo (sacando pecho).
- UNA CURIOSIDAD: A largo plazo, se vuelve la postura natural durante el día.
6. Boca
- CÓMO: Apoya la lengua sobre el paladar, con la punta detrás de los dientes.
- POR QUÉ: Reduce la salivación.
7. Ojos
- CÓMO: Entreabiertos. Los párpados quedan completamente relajados, pero sin cubrir del todo los ojos. Dejan entrar un haz de luz, y no distinguimos colores, solo formas. La mirada, desenfocada y hacia el frente, sigue el ángulo de la nariz (pero no mira su punta)
- POR QUÉ: Facilita integrar el estado meditativo con la vida diaria, previene el sopor, y facilita las visualizaciones.

- UN CONSEJO: Lo mejor es entrenarlo a lo largo del día, alternar sesiones de meditación con los ojos cerrados y abiertos y, sobre todo, perseverar. Miles de yoguis no pueden estar equivocados!
*** La postura de meditación es nuestra peana: sentarse como un Buda ayuda, pero no basta. El verdadero trabajo, el que nos lleva a su estado, lo hacemos en nuestra mente. Para conseguir una nueva visión, debemos entrenar la mente***
Ver: Meditación con la Lama Tsondru – (1) Postura física y postura mental
Fuente: Paramita y Lama Tsondru
Namasté:-)
