Vivir la enfermedad y la pérdida (1/3)

El post de hoy hace días que se está gestando, justo desde el martes, 24. Hoy sale a la luz, sabiendo cómo nos afectan los ciclos lunares, en este caso, coincidiendo con la fase de cuarto creciente, ciclo de prosperidad, salud y vitalidad. La siguiente fase, es luna llena que, comienza justo el 28 (próximo post) y a la que se le asocia la plenitud y el logro. Así que, si queremos iniciar un nuevo proyecto, un negocio o bien empezar a hacer actividad física, integrar un nuevo hábito en nuestro día a día, éste podría ser el mejor momento ya que nos ayuda en nuestra autodeterminación y perseverancia a conseguirlo.

Ciclo lunar a parte, este post va dedicado a todas esas personas que están sufriendo, que necesitan algún tipo de ayuda y que, para nada es material. A todas esas personas que necesitan aliviar de alguna manera ese malestar, esa anomalía del cuerpo, que hace que no haya calma en la mente, ni paz en el corazón. Sabemos que hay una relación muy poderosa entre mente y cuerpo. Los pensamientos están relacionados con la mente (cerebro) y los sentimientos o emociones con el cuerpo (órganos). Así que, una vez más, me apoyo en la meditación y en las sabias, livianas y a la vez poderosas reflexiones y meditaciones de los componentes de Brahma Kumaris que siempre nos reconfortan y elevan el alma. En este caso, la de ayer viernes, para empezar este reflexivo y esperanzado post, que espero dé un poco de luz y haga algún «clic» en la mente si se escucha con el corazón, con la finalidad de darnos un poco de calma y serenidad en nuestras vidas.

“Responsabilidad espiritual” con Enrique Simó

. . . Cuál es nuestra responsabilidad? La responsabilidad espiritual es algo más profundo de lo que parece, está en todo; en lo que pienso, en lo que siento, en lo que digo, en lo que hago, en lo que como, en lo que transmito . Así que . . .

Cuál es mi responsabilidad? Debemos entender cuál es nuestro papel, en cada situación porque en la vida cada uno estamos donde tenemos que estar pero, a la vez, debo asumir la responsabilidad que me corresponde dónde tengo que estar. El maestro le dice al discípulo: Si estás en una habitación enciendes la luz de esa habitación y, si te vas a otra, apagas esa y enciendes la luz de la habitación en la que estás, no enciendes las luces de todas partes. La filosofía budista nos enseña que, debemos entender dónde encendemos nuestra luz, dónde tengo que asumir esa responsabilidad? La responsabilidad espiritual es más profunda de lo que parece porque tiene que ver con la responsabilidad con uno mismo mismo, es decir, poner atención, generar en mí un estado, una energía, una conciencia que tenga un impacto sobre los demás y que compense la negatividad que hay en el mundo. Qué estoy proyectando, qué estoy creando hacia fuera, hacia los demás. Entender que mi responsabilidad espiritual, genera un estado elevado que crea un impacto en el exterior, y que eso que creo, está afectando, es algo que no se ve. Cuando trabajamos a nivel de la conciencia es algo muy sutil. Debemos reflexionar el poder que tiene nuestra conciencia y prepararnos para que ese impacto llegue a los demás y eso, requiere la responsabilidad de entrenarse cada día, la responsabilidad de poner atención a nuestros pensamientos, a nuestros sentimientos, la responsabilidad de cada día crear luz en nuestro interior. Sabemos que esa energía, esa luz vibra, que las vibraciones llegan, eres consciente de que eso es así, y te das cuenta de ello. Cuando las vibraciones que esparces están influyendo en los demás, de alguna manera estás inspirando a otros a que despierten de esa negatividad, de esa oscuridad. Sino somos conscientes de ello, lo que esparcimos, es el estado que tenemos dentro. Si nos dejamos influenciar por lo de fuera, lo que tendremos dentro, será esa influencia; en lugar que meternos en esa historia, de absorber esa energía que la llevas al lugar donde estás, que a lo mejor en ese entorno esa energía no está, pero tu creas esas vibraciones de queja, de duda, de confusión, de inconformismo, de negatividad. . . Ahí no contribuimos a que a nuestro alrededor se genere un ambiente de paz, de tranquilidad y de positividad. La responsabilidad espiritual es todo lo contrario, es escuchar alguna noticia de dolor o sufrimiento y te sientas en silencio, conectas con tu interior, con la Luz y desde ahí, envias buenos deseos a todos los seres que están sufriendo porque lo que necesitan es Paz, es Luz, es Calma en sus mentes, es Amor incondicional, que les ayude a aceptar la situación por la que están pasando y crear un estado distinto, una visión diferente y desde ahí tener la energía para poder recuperarse. La responsabilidad espiritual significa servicio, es decir, crear ese estado en tí, crear esa responsabilidad en tí y sientes que el esfuerzo no lo es tanto, porque sientes que tienes que hacerlo, es mi responsabilidad como ser humano, ayudar a otro ser humano. Por eso la meditación es sanadora, porque sana el alma de quién la practica y puede sanar el alma de otras personas donando esas buenas y elevadas vibraciones para contribuir a estar bien conmigo mismo/a y para contribuir a que el mundo sea un poquito mejor y esa es la responsabilidad espiritual, no sólo contribuir a mi mejora personal, sino que con ella, contribuyo a que el mundo sea un poquito, sólo un poquito mejor. Puedo ayudarme a cambiar yo mismo/a y puedo también despertar conciencias, generar energías distintas dónde sea que esté. Si sigo practicando, si sigo teniendo una serie de hábitos espirituales que ayudan a contribuir: qué comemos? Cuánto comemos? si yo como sencillo, económico, vegetariano, estoy contribuyendo a que el mundo sea un poquito mejor, ser vegetariano, comer lo que la madre naturaleza nos da, no genera gasto, ni negocio, ni violencia de ningún tipo. Si quiero estar sano, y sé que la mente y el cuerpo están conectados, haré todo lo que esté en mi mano para cuidar de ellos, haré ejercicio, conectaré con la naturaleza, calmaré la mente con la práctica diaria de la meditación, comeré saludable, seré más paciente y tolerante porque sé que el estrés, las prisas y el control son una ilusión de la mente, no es el estado natural del alma, fluiré con la vida y, todo lo que haga en mi vida irá en esa sintonía. . .

Neville Gaddard

Reflexiono y me pregunto: Cómo contribuyo a ese proceso, a esa responsabilidad espiritual? Hasta qué punto me hago responsable de mi vida, si entiendo que mi estado interno, que mi realidad crea una experiencia y un impacto en los demás. Si entiendo todo ese proceso, pondré atención a mi dieta, a mi estilo de vida, a la ropa que compro, a todo, porque afecta a todo. Es una forma de vida, ser natural, fluir con la vida. La responsabilidad espiritual tiene un gran impacto que intuyes, que sientes la sutileza de ese «esfuerzo» diario, de ese estado estable interno, que sin darme cuenta, ya es parte de mi vida, porque ya está integrado en los hábitos saludables, en mi responsabilidad como ser. Es nuestra responsabilidad para con todos y debemos crear esa energía de mejora interna.

Debemos ser el cambio que queremos ver en los demás! La energía espiritual es la mayor de todas las responsabilidades porque es la responsabilidad de tu cambio, de tu transformación personal y la de tu conexión con la Luz, con lo divino, porque sabes que esa conexión, ayuda a otros también a conectarse. . . No se trata de creer o no creer, de rechazar o justificar, sino de experimentar, de crear esa experiencia dentro de cada uno de nosotros para poder transmitir fuera . . . Poderosa y reconfortante meditación . . .

Matinal de hoy Sábado, 28, y muy oportuna Aliviar el dolor con J M Barrero . . . La meditación ayuda a reducir la intensidad de ese dolor, tanto a nivel físico como a nivel espiritual . . . Puedes enfocarte en algo y desconectarte de aquello que estás viviendo porque sabemos que, cuánto más me enfoco en el dolor, más intenso se vuelve y es que dónde pongo mi atención allí va mi energía.

Sabemos que las emociones no gestionadas o no resueltas, se reflejan como dolor en nuestro cuerpo

Con la meditación, desde el estado del ser desapegado aprendes a alejarte, a desapegarte, a distanciarte del cuerpo, de la situación. La meditación nos ayuda a enfocar la atención en pensamientos elevados, que despiertan en nosotros sentimientos positivos. Cuando sientes paz, el dolor físico es menos intenso. No pueden existir los 2 a la vez. Por el contrario, si eres muy consciente de tu dolor, tu dolor tendrá mucha intensidad porque estás creando esas vibraciones para que así sea . . .

. . . Y otro regalo para el alma:

«La magia de la visualización» con Enrique Simó . . . La visualización es una de las facultades que todos tenemos. La mente tiene la capacidad de crear imágenes, de percibir de una manera distinta esas sensaciones, de imaginar lo que queremos imaginar y convertirlo en una experiencia. Algo que hacemos constantemente de manera inconsciente y de forma negativa, cuando podríamos parar i reflexionar en esa visualización haciendo que sea mucho más placentera, beneficiosa, positiva y agradable, dándonos satisfacción interna.

Nos pasamos la vida con preocupaciones o miedos que crean ansiedad, insomnio, estrés emocional y que seguramente, no llegan a producirse nunca. Empiezas a proyectar posibilidades y con lo que proyectas generas una ansiedad que va aumentando. Proyectas unas vibraciones que no te benefician para nada, sólo te producen una pérdida de tiempo y de energía; y esa energía vital, es la que reciben nuestras neuronas; es más, cuando visualizas algo negativo bajo la etiqueta de «normal», es que es normal estar preocupado, por si pasa . . . Eso, no es real, estás creando esa experiencia por adelantado. Además, cuando creas una visualización y una experiencia por adelantado, estás creando las condiciones, la energía y las vibraciones para llamar esa situación y que se haga realidad porque inconscientemente, estás comprando todos los números para que esa lotería te toque; entonces no vale la pena preocuparse ni generar expectativas o posibles acontecimientos. Podemos proyectar incluso algo que quiero hacer y no estoy haciendo y verme haciéndolo y eso me ayuda a desarrollar la voluntad para luego ponerme a hacerlo.

El cerebro convierte las palabras en imágenes

Estudios dicen que, continuamente nos estamos comunicando con imágenes y, es cierto, las imágenes són más visuales que las palabras. Nos ayudamos a crear imágenes con las que podemos recordar un lugar, una persona, o algún recuerdo de la infancia. Con la información que te dan, poco a poco vamos creando esas imágenes y te encuentras de nuevo en ese lugar y, qué ocurre cuando te encuentras en ese lugar o con esa persona? que absorbes de nuevo la energía de la experiencia vivida en ese momento. A menudo recordamos el pasado; si es una experiencia agradable, positiva, tendré un tipo de vibraciones, pero si la experiencia que recuerdo no es tan agradable, me generará malestar, incomodidad, nerviosismo, ansiedad, y las vibraciones que emitirá mi cuerpo serán otras muy distintas. Traemos esa escena al presente y volvemos a experimentar el mismo sentimiento que teníamos en el momento que vivimos esa escena. La neurociencia dice que, si yo tengo una experiencia agradable o desagradable con alguien, es exactamente igual que si yo me imagino que estoy con esa persona teniendo esa conversación. Las sensaciones son las mismas porque el cerebro no distingue entre lo que está viendo y lo que está visualizando y, cuando yo creo una imágen mi cerebro interpreta que esa es la realidad y, cuando la veo de verdad, también interpreta que es la realidad, lo que quiere decir que podemos hacer cosas con resultados sorprendentes. Solemos utilizarla de manera negativa y vuelves a vivir esa escena y cuando la recuerdas, si empiezas a alimentar, a dar más vida a esa escena, no sólo la vives como había ocurrido, sino que incluso puedes intensificar ese sentimiento y sentirte todavía mucho peor que el día que ocurrió realmente.

Cuando practicas meditación, utilizas lo mismo pero de manera constructiva, siempre hay que darle la vuelta a las cosas. Podemos proyectar nuestra mente hacia el futuro y visualizarnos de manera pacífica, amable, seguros de nosotros mismos, con estabilidad interior; podemos proyectar esa imagen de nosotros y si la mantenemos en nuestra mente, nuestro cerebro empieza a entender que esa es la realidad y empieza a crear conexiones para que esa idea se consolide porque interpreta que si la repites, te interesa; se convierte en una realidad, hace que sea fácil y se cree el hábito. Enrique explica una experiencia personal de cómo utilizó la visualización en cierta situación de tensión.

Reflexión: Pregúntate quién quieres ser como persona? Qué cualidades quieres desarrollar en tí? Cómo quieres vivir tu vida? Conectar, visualizar y proyectar quién quieres ser en el futuro, Cómo te quieres ver y sentir? Y esos pensamientos y esa imagen de tí de esa manera, empiezan a convertirse en una realidad. Quiere decir que tenemos la capacidad de crear nuestra vida y convertirnos en aquello que queremos convertirnos. Hay que parar y reflexionar, porque sino lo hacemos, ni siquiera se nos ocurre está pregunta, y entonces somos como somos, todo eso que hemos adquirido valores y defectos de nuestros padres, familia, profesores, compañeros, jefes . . . todo eso lo vamos viviendo reactivamente, es decir, lo que absorbo, así soy. Decimos «soy así», «siempre he sido así». Simplemente te has dejado arrastrar por las influencias externas, por lo que la sociedad te regala y no te has preguntado quién quieres ser. El sentirte irritado, el quejarte, el sentirte molesto, el sentirte culpable, el sentirte víctima, el criticar, juzgar, culpar a otro, todo eso es gratuito, viene solo y lo absorbes de una manera muy fácil; no hay que hacer meditación, ni reflexión, ni escribir nada. Ahora, si tú quieres verte de otra manera, si quieres cambiar cualidades de ti que no te gustan, que no te aportan, que no te ayudan, ni benefician a tener ese bienestar interno, tienes que escribir, visualizar, tienes que meditar, tienes que trabajar en tí y pensar cómo quieres verte. Podemos proyectar y si nos metemos de lleno en esa escena podemos experimentar la escena y, no en el presente; lo que quiere decir que, si hay una escena que, en el presente me está produciendo sufrimiento o malestar y tengo la capacidad de haberme entrenado para ser consciente de darme cuenta que estoy en una situación que es incómoda y que puedo proyectar algo y crear en mi mente una imagen distinta, de repente, estoy en esa misma escena pero estoy experimentando algo totalmente diferente.

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Y es que, ésta es la manera de gestionar muchas veces las emociones . . . En vez de engancharnos con la historia, en vez de dejarnos llevar y arrastrar por ella, en vez de reaccionar, simplemente, si conectas con la respiración te puede ayudar, pero también puedes ver una escena distinta, o ver a esa persona de manera distinta. La visualización no es sólo ver con los ojos, es percibir, es interpretar desde dentro, es comprensión y entendimiento. Alguien puede estar gritándome y puedo verlo de manera lineal, que alguien me está gritando; y puedo verlo pensando, que no es lo que me grita a mí, es el dolor que lleva en su corazón el que se está expresando y ya lo veo de manera distinta, ya no siento que me está gritando, sino que veo el dolor que hay en su corazón y ya no me llega esa energía a nivel personal, no me siento perjudicado ni agredido.

Enrique nos invita a que elijamos nuestra visualización. Decide cómo quieres vivr, percibir, interpretar la misma realidad que va a venir y experimentararás la magia de la visualización. Y a nivel espiritual la magia es mayor. El cuerpo es físico pero podemos visualizar, sentir, percibir, interpretar que mi cuerpo se convierte en un cuerpo de luz y de repente el cuerpo no lo notas de la misma manera, experimento que el cuerpo se diluye y queda únicamente la conciencia, mi cuerpo se convierte en ese punto, en esa estrella de luz que es pura conciencia y desaparece toda la forma. Podemos construir experiencias en nuestro interior creando imágenes con contenido voluntaria y conscientemente. Poderosa visualización de los 4 elementos a partir del minuto 16,50′ . . .

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. . . Sigo con mi responsabilidad espiritual diaria de contribución a ese «clic» que tanta falta hace y en breve, la segunda parte . . . Mientrastanto, aquí tienes más herramientas para sanar el alma Meditaciones de la mañana, cualquiera de ellas, te dará paz y calma interior.

Próximo Post: Vivir la enfermedad y la pérdida (2/3)

Namasté 🙂

Dolors

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