Parte del Artículo es de: Kabat-Zinn, Jon Fragmento: P.p. 25-28, «Donde quiera que vayas, ahí estás«
¿Qué es la atención plena?
La atención plena es una antigua práctica budista que tiene una profunda relevancia para nuestra vida actual. Esta relevancia no tiene nada que ver con el budismo en sí, ni con hacerse budista, sino con el hecho de despertar y de vivir en armonía con nosotros mismos y con el mundo. Guarda relación con examinar quiénes somos y con cuestionar nuestra
visión del mundo y el lugar que ocupamos en el mismo, así como con el hecho de cultivar la capacidad de apreciar la plenitud de cada momento que estamos vivos. Pero, ante todo, tiene que ver con el hecho de estar en contacto, de estar en el momento presente.
Desde la perspectiva budista, se considera que el estado de conciencia que tenemos durante las horas de vigilia es extremadamente limitado y limitador, en muchos aspectos más parecido a un prolongado sueño que a un auténtico estado despierto. La meditación nos ayuda a despertar de este sueño caracterizado por el funcionamiento automático y
la inconsciencia, que nos brinda la posibilidad de vivir nuestras vidas teniendo acceso a todo el espectro de nuestras posibilidades conscientes e inconscientes. Los sabios, los yoguis y los maestros zen han estado explorando este territorio de forma sistemática durante miles de años; a lo largo del proceso han aprendido algo que ahora puede ser profundamente beneficioso para Occidente, para equilibrar nuestra tendencia cultural a querer controlar y dominar la naturaleza en lugar de reconocer que somos una parte íntima de ella. Su experiencia colectiva sugiere que al investigar
interiormente nuestra propia naturaleza como seres y, especialmente, la naturaleza de nuestra mente a través de una auto observación sistemática y cuidadosa, hace que lleguemos a experimentar mayor satisfacción y contentamiento internos, armonía y sabiduría en nuestra vida, ya que desde ese nivel de conciencia, desde esa fuerza, desde esa energía estamos «preparados» para crear nuestro día, nuestro mundo, porque el Presente, el Ahora, es el momento de la creación. Puedo crear pautas no sólo de comportamiento, sino también puedo crear hábitos de pensamientos, de actitudes de serenidad y estabilidad, no sólo para uno mismo, sino también por un bien para los demás. La atención plena, es una práctica para afrontar las situaciones que se presenten durante nuestro día, todas. Nos ayuda a estar más desapegados de nosotros, de la conciencia de lo físico, y de las influencias externas, estamos más enfocados, más serenos y todo eso rebunda en que todo funcione mejor, incluso nuestra forma práctica de trabajar. En realidad incrementa nuestro rendimiento, nuestra efectividad. Con su práctica, al mismo tiempo, vamos eliminando nuestros viejos patrones, esas creencias limitantes que nos han condicionado la vida sin darnos cuenta de ello. Hasta que dices Basta! Hasta aquí! Quiero cambiar esos viejos patrones tan arraigados, quiero salir de todas esas acciones que salen de esa programación mecánica, de ese «automatismo» que sólo me producen insatisfacción interna, inestabilidad emocional porque voy fluctuando según las circunstancias; y luego es cuando paras, te observas y te das cuenta realmente de cómo estás y de que realmente, tu, no mandas en tu vida!! Así que comparto esta cápsula magistral, de 2 minutos del Daniel, porque es la clave! Está en catalán, pero creo que para los que no lo hablan, espero que pueden entenderlo.
También nos proporciona una visión del mundo complementaria a la visión predominantemente reduccionista y materialista imperante actualmente en el pensamiento y las instituciones occidentales. Pero esta visión no es ni particularmente oriental ni mística. Thoreau percibió el mismo problema en nuestro estado mental ordinario en Nueva Inglaterra en 1846 y escribió con gran pasión acerca de sus funestas consecuencias.
Se dice que la atención plena es la esencia de la meditación budista. La atención plena es, fundamentalmente, un concepto sencillo. Su poder yace en el hecho de practicarla y aplicarla. Atención plena significa prestar atención a la concentración de una manera determinada: de forma deliberada, en el momento presente y sin juzgar, sólo observar. Este tipo de atención permite desarrollar una mayor conciencia, claridad y aceptación de la realidad del momento presente. Nos despierta para que podamos darnos cuenta de que nuestras vidas sólo se despliegan en momentos. Si durante la mayoría de esos momentos no estamos plenamente presentes, es posible no sólo que nos perdamos aquello que es más valioso de nuestra vida, sino también que no nos percatemos de la riqueza y la profundidad de nuestras posibilidades de crecimiento y transformación.
El hecho de que la conciencia del momento presente sea reducida, genera inevitablemente otros problemas, por medio de nuestras acciones y comportamientos inconscientes y automáticos, que están motivados por temores, miedos e inseguridades profundamente arraigados en nosotros, que nos creemos que esa es parte de nuestra personalidad. Si no nos ocupamos de ellos, estos problemas tienden a provocar gran irritación o enfado con el tiempo, y finalmente pueden dejarnos con una sensación de estancamiento y de desconexión. Con el tiempo, puede que acabemos perdiendo la confianza en nuestra capacidad de redirigir nuestras energías de un modo que conduzca a una mayor satisfacción y felicidad, y quizá también a una mayor salud.
La atención plena nos brinda una vía sencilla pero muy potente para salir del estancamiento y recuperar el contacto con nuestra sabiduría y nuestra vitalidad. Es una forma de hacernos cargo de la dirección y la calidad de nuestra propia vida, incluidas las relaciones familiares, nuestra relación con el trabajo y con el mundo más amplio y el planeta y,
fundamentalmente, nuestra relación con nosotros mismos como personas porque ahí es donde radica nuestro mayor enemigo, el apego al «Ego».
La puerta de acceso a este camino, que es un elemento básico del budismo, el taoísmo y el yoga y que encontramos también en la obra de personas como Emerson, Thoreau y Whitman, así como en la sabiduría de los indios norteamericanos, es apreciar el momento presente y cultivar una relación íntima con el mismo, a través de prestarle atención de forma continua, con delicadeza y discernimiento. Es justo lo opuesto de dar la vida por sentada. […]
Empieza a darte cuenta de que no eres el dueño de tu vida y hazte un regalo, un PRESENTE para empezar a tomar las riendas de tu vida.

Y qué mejor regalo que regalarte estos 30′ para ti, para que empieces tu día de una forma especial, con una energía diferente. Te darás cuenta de que cambia tu enfoque, la dirección del día entero. Hazte un regalo, dedícate un momento para tí cada mañana antes de empezar tu actividad. Te aseguro de que tiene un impacto único! No me creas, Compruébalo!
Este es mi Presente para tí: Los 3 poderes del alma con G Simó . . . Con la meditación te das cuenta de que tienes cualidades, fortalezas, tienes el Poder de crear pensamientos puros y elevados; el Poder de discernir y decidir, me doy cuenta cuán importante es tomar las mejores decisiones ya que mi vida, es el resultado de las decisiones que voy tomando; y el Poder de fortalecer hábitos y patrones de pensamiento, actitudes que sean beneficiosos en mi camino. . . Disfrútala y recuerda que siempre puedes eligir cómo quieres que tu sea tu día’-)
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Namaste 🙂
