Sobre dar y recibir ayuda
(About Getting and Giving Help)
Las personas podemos cambiar las cosas ‘-)
Una de las cosas que nos dijo Daniel y que siempre tengo presente a la hora de prestar ayuda a alguien es que, ayudar quiere decir hacer algo por alguien que no puede hacerlo por sí mismo. Así que, para ayudar a alguien es necesario que se cumplan estos tres requisitos:
1- Que pida la ayuda
2- Que no lo pueda hacer (por sí solo)
3- Que me corresponda darla (que implique a otras competencias)
En caso contrario es interferencia y falsa bondad: no permites dejar aprender a la otra persona o a la persona que sí le corresponde ajudar.
Hay muchas formas de dar y recibir ayuda
Estamos preprogramados para ayudar, es una de las tantas virtudes que tenemos. A veces sólo necesitamos unas palabras de ánimo. Otras veces necesitamos que nos orienten o nos den una nueva perspectiva sobre las cosas. La ayuda puede ser algo muy específico e inmediato, como apoyo para llevar a cabo unos deberes en concreto. O puede ser más duradera, como recibir clases de repaso para aprobar una asignatura pendiente o terapia para sobrellevar una situación personal difícil.
Dirigirse a la persona adecuada para pedir ayuda compensa con creces. Sólo tienes que pedirla.
Pedir ayuda es un acto de valentía, ya que todos podemos necesitarla en algún momento.
¿Ayudar a un amigo? Ayúdate también a ti mismo
A menudo nos preocupamos por los amigos que tienen problemas. Es normal querer ayudar a un amigo/a que está atravesando una crisis y puede ser tan gratificante ayudar a otra persona como que te ayuden a ti. Estar a su lado cuando necesita consejo, orientación e ideas es una parte muy positiva de las relaciones de amistad. Pero muchas veces, yo diría que la mayoría, nos olvidamos de nosotros mismos. Cuando para dar ayuda y darla incondicionalmente, debemmos estar al 100% nosotros, sino esa ayuda no va a tener el beneficio para las dos partes.
Pero ¿y si te preocupas tanto por una amigo/a que te das cuenta de que esa preocupación te está empezando a pasar factura? Es posible que esa persona parezca como si estuviera estancado en un callejón sin salida y quiera hablar constantemente sobre su problema pero nunca haga nada al respecto. O tal vez tengas un amigo/a que siempre se centra en sus problemas y nunca tiene tiempo para ti. También es posible que los problemas, de esa persona cercana, te parezcan demasiado importantes y difíciles de resolver.
Si te sientes demasiado agobiado o presionado por los problemas de un amigo/a, habrá llegado el momento de dar un paso atrás y reorganizarte. Has de tomar una decisión sobre qué puedes y qué no puedes hacer. Estos tres breves recordatorios pueden ayudarte a ver las cosas en perspectiva:
Existen límites en lo que puedes hacer para ayudar. No podemos hacer que otra gente haga cosas que no está preparada para hacer.
Primero necesitamos cuidar de nosotros mismos. Si los problemas de un amigo te superan, da un paso atrás. No permitas que sus problemas te hundan también a ti. Uno no puede ayudar cuando no puede dar lo mejor de sí mismo y/o está resentido.
No siempre podemos solucionar los problemas. Algunas cosas están más allá de nuestro control. A veces lo mejor que podemos hacer es escuchar y ofrecer apoyo y comprensión.
Es posible que un amigo tuyo rechace o ignore tus consejos o tu ayuda. Puedes sentirte muy frustrado cuando ese amigo/a prosigue con un comportamiento autodestructivo o insano después de haberte esforzado por reconducirlo hacía opciones más saludables. Pero resolver su problema no es algo que dependa de ti. Puedes seguir transmitiéndole que te importa, que le deseas lo mejor y que crees en él.
Pude ayudarte recordar que hacer cambios o romper con viejos patrones o hábitos es algo que cuesta mucho a la mayoría de la gente, por lo que puede implicar una importante inversión de tiempo. Esta es una de las razones de que un amigo pueda no seguir tus consejos de forma inmediata. Si no te sientes agobiado ni explotado, sé paciente. Sigue ofreciéndole tu apoyo hasta que cambien las cosas.
Convertir la conducta de ayudar en un hábito
He aquí algo en lo que algunas personas no piensan: El hecho de ayudar, ayuda incluso cuando no hay un problema. Es algo muy común, sólo hay que estar atento porque ocurre con más frecuencia de lo que nos podemos imaginar.
Desarrollar el hábito de dar y recibir, por este orden, ayuda permite construir relaciones positivas. Nos hace sentirnos más conectados y cuidados. Además, el hecho de ayudar nos sienta de maravilla porque rejuvenece ‘-)
Prueba estos sencillos gestos en casa y comprueba cómo te sientes:
Ofrecerte a hacer una tarea doméstica que no “te toca”, solo “porque sí”.
En el proceso de ayudar hay mucho más que el mero hecho de sentirse bien: la amabilidad es contagiosa. Genera más amabilidad. Por lo que podrías empezar a constatar que tu familia (o tus amigos) se ofrecen más a ayudarte.
Pero no caigas en la trampa de las expectativas. Si ayudamos a los demás sólo porque esperamos que el receptor de la ayuda haga algo a cambio, probablemente acabaremos decepcionados y enfadados en vez de satisfechos y realizados. O sea que, decide ayudar simplemente por los sentimientos positivos y la satisfacción personal que esa acción conlleva. Luego, cuando alguien haga algo bueno por ti o te eche una mano ¡seguro que ocurrirá!, te llevarás una grata sorpresa.
Dar y recibir es una de las habilidades más fundamentales que entraña la amistad. Con una buena red de personas que nos apoyan, todos estamos menos estresados. Sentimos que nos quieren y nos comprenden, por lo que estamos más preparados para resolver problemas, remontar las decepciones e intentarlo de nuevo.
Entender ¿Qué significa ayudar? Respuesta a algunas dudas por el coach y profesor de meditación con más de 30 años de experiencia, Enrique Simó.
Es muy importante pedir ayuda cuando la necesitamos. Si no pedimos, no recibimos. Si no pedimos ayuda, estamos negando la ley de la abundancia, una de las leyes universales, y eso nos va a perjudicar siempre, porque la vida no va a fluir y sino fluimos con la vida, vamos a sufrir.
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Namasté 🙂
