¿Cuál es la sombra de tu debilidad?

Siguendo con esta apasionante filosofía, y al hilo del post anterior a modo de mi primer contacto con el budismo: ¿Cuál es tu grado de insatisfacción? Después de la entrevista con el Lama Thubten Yeshe y de tanta sabiduría por descubrir para conseguir la felicidad y la plenitud interna, sea cuales sean las circunstancias exteriores. Esta semana voy a dejar aquí reflejada una conferencia de Venerable Damcho, una monja estadounidense, afincada en Méjico dedicada a extender el Dharma (enseñanzas budistas) en español.

En el mundo en el que vivimos las emociones tienen una presencia decisiva con uno mismo y con las relaciones interpersonales. Actualmente, la inteligencia emocional tiene que ver más con el éxito personal que la propia carrera profesional. La formación emocional apenas ha tenido lugar en lo que se refiere a la formación académica; el tiempo dedicado al estudio d una y otra formación no están a la par. El tener la respuesta adecuada en cada situación; el conocer, el saber ajustarse a diferentes tipos de personas en diferentes situaciones hoy en día es clave. Las experiencias que vivimos están mayormente impactadas por nuestra situación interna.

Entrar en ese mundo donde nuestras emociones están conectadas con pensamientos, memorias, sensaciones, identidades . . . con formas de relacionarnos que, de alguna manera, en la oscuridad. Y ahí, seguimos con nuestras vidas, intentando construir nuestra carrera profesional, família, casa, hijos . . . y controlando que todo esté bien. Sin darnos cuenta, de que descuidamos la parte más importante de nosotros. Mientras nos perdemos en esa «construcción», nos olvidamos que dentro de nosotros hay todo un mundo que no hemos explorado, que no conocemos, que no le hemos prestado mucha atención. ¿Porqué descuidamos nuestro mundo emocional? ¿Porqué nos sumergimos y seguimos caminando? A caso, es algo que nos da miedo afrontar? ¿Es un mundo donde no hay mapa, ni puntos de referencia para orientarnos, para poder salir si uno entra demasiado? o quizás ¿Creemos que es mundo que no vamos a poder controlar?

¿Por qué se nos hace incómodo entrar en ese mundo interior? Tenemos un estatus social, una carrera profesional, bienes materiales los habidos y por haber, y en cambio, aún sabiendo que nos abrumamos por la ansiedad que surge de la impaciencia, la tristeza, la frustración, carencias de querer más, el enojo, nos quedamos hasta sin respiración cuando algo se nos escapa, aún teniendo todos esos síntomas, no hacemos nada al respecto. Una gran parte de nuestras acciones están impulsadas por una emoción u otra. Podemos tener los más prestigiosos títulos, o visitar los lugares más bonitos, pero sino maduramos en el terreno emocional, seguiremos en conflicto con nosotros mismos y con el mundo.

Las emociones negativas o perturbadoras no gestionadas nos restan poder, porque no nos prorcionan seguridad, al contrario, el perder el control nos da mucha inseguridad, no podemos decidir porque no estamos en condiciones de poder discernir con claridad. No podemos ayudar cuando nos necesitan porque nos sentimos débiles, sin fuerza para afrontar, afirma y sigue diciendo Ven Damcho:

La tradición del mundo occidental hace una división firme entre intelecto, donde tenemos algo racional, algo que tiene sentido como las matemáticas, y lo emocional se mira como que «en eso, no hay mucha lógica» y es algo que lo tenemos desde los grandes filósofos que han marcado nuestra historia: , Platón, Aristóteles . . . del sistema de pensamiento. Llegando incluso en pleno siglo XXI, a dividir en géneros, ¿Qué género se identifica con el intelecto y cuál con las emociones?

En la tradición budista, reproduce la bifurcación entre intelecto y emociones (Venerable Damcho) en diferentes ámbitos: Separan los campos de estudio entre las ciencias reales y las ciencias emocionales. Y más adelante, (en el mismo video) da importantes y básicas pautas en el cómo detectar, cómo saber qué hacer cuando aparecen, cómo tratarlas cuando ya somos conscientes de que aquella emoción se ha apoderado de nosotros en un momento de nuestra vida . . . Explica el fenómeno de la interdependencia y el de la impermanencia con varios ejemplos, uno es el sentimiento de «culpa». ¿Porqué surge ese sentimiento? ¿A qué nos aferramos cuando estamos a la orden de una emoción?

Los seres humanos no aplicamos una mente que analiza, que entiende, que se siente tranquilo frente a una fuerza nueva. Éste es nuestro primer impedimiento que nos ha obstaculizado entrar y explorar nuestro mundo emocional, ese mundo desconocido. Vivimos en un mundo donde los pensamientos y las emociones se mezclan mútua y constantemente.

¿Quieres despertar rencor? Piensa en alguien que te haya dicho faltándote el respeto o algo de tu desagrado, y aún generarás más rencor, si lo que te ha hecho o dicho, ha sido delante de otros. Esa situación, en ese momento te ha producido una reacción de muelle, te ha tocado tu botón y has perdido el control. Ahí no lo ves, porque estás perdido en esa emoción que se había apoderado de ti. Pero cuando ha pasado, sí puedes observar y analizar. Y te quedas ahí, medita, no es tan misterioso ni complicado. De lo contrario, es cuando la vida nos va poniendo situaciones para que aprendamos la lección, no para que sigamos ciegos y aprendamos la lección.

Muchas veces, inconscientemente, somos nosotros mismos, los que atraemos situaciones no resueltas. Si nos faltan al respeto, no nos escuchan, sentirmos rechazados, que nos ignoran, ahí tenemos ciertas posturas frente a nuestras experiencias que fomentan ciertas experiencias emocionales de rechazo, de tristeza o de resentimiento, todo está conectado. Nuestros pensamientos identifican nuestras emociones. Recordemos que dónde enfocamos la energía mental dirigimos nuestra parte emocional.

Nuestro primer impedimiento es reconocer que no es un territorio descontrolado, feo u oscuro. Cuando dejamos cosas en la oscuridad nuestra imaginación ve cosas mucho peor de lo que realmente son. Adoptar la actitud de conquistador, de explorador, de valentía, de ambición, y ver eso, que está debajo de muchas capas, que te impide avanzar y construir algo nuevo. Ver que podemos descubrir grandes virtudes innatas que son naturales, que están ahí, porque ya vienen en nuestro programa y que no somos impulsos negativos. La superviviencia de la raza humana depende de esto. Para conocernos, lo primero que debemos saber, es que forma parte de nosotros, aceptar lo que hemos sido y que eso que hemos sido en un momento dado, no nos identifica, nosotros no somos eso. Parar, reconocer, investigar y curiosear a ver qué hay ahí para potenciar todo lo que tenemos escondido que no aflora, por darle más peso a algo que fué pasajero pero que puede volver a salir por no gestionarlo correctamente, porque desaprovechamos esa oportunidad para transformar esa emoción que nos quita paz, por otra que nos de satisfacción. Replantear nuevos pensamientos para cambiar esas emociones que nos afligen, que nos intimidan, llegando a causar verdaderas disfunciones en nuestra salud física y psíquica y fortalecernos con nuevas emociones que nos fortalecerá el sistema inmunológico. Con fortaleza emocional no somos tan vulnerables.

Nuestro segundo gran impedimento son las estrategias habituales que aplicamos en el manejo de nuestras emociones. Acabamos expresando nuestra frustración, nuestro apego, a una idea, a una persona, a una situación asociada a una persona . . . y sino la expresamos, la contenemos dentro con los problemas de salud que eso puede conllevar, malas digestiones, ansiedad, insomnio, dolor de cabeza . . . No podemos esconderlas porque tarde o temprano acaban resurgiendo. Podemos aparentar que somos buenos, perfectos, aparentar una conducta intachable, pero cuando perdemos nuestra estabilidad emocional, también dejamos caer nuestra reputación. Así que muchas veces optamos por no decir nada y ahí vamos guardando y acumulando esa ira no gestionada. Intenetar guardar dentro una emoción con alta energía es como meter una tormenta en una botella, en algún momento explotamos.

Y un tercer impedimento es: Distrarnos. Ver películas, salir a dar una vuelta, el decirnos: «Piensa en otra cosa» . . . Son consejos que damos a los niños!

Como dice el Dalai Lama: El mundo puede sobrevivir sin odio, pero el mundo no puede sobrevivir sin amor, sin afecto humano. El amor surge espontáneamente de nosotros cuando vemos que alguien necesita ayuda, es algo que surge de nosotros, es innato, está ahí dentro, igual que otras grandes virtudes como la compasión, la satisfacción, la felicidad . . . que no dejamos aflorar, no permitimos que resurjan por desconocimiento, por seguir en la oscuridad. Inconscientemente, estamos perdiendo la oportunidad de tener más de lo que relamente queremos.

«Klesha» del sánscrito que quiere decir, estados mentales que nublan la mente y se manifiestan en acciones perjudiciales. Del verbo agitar, perturbar, molestar. Las kleshas en el budismo se incluyen en la categoría de experiencia de la ignorancia, aferramiento, egocentrismo, apego al yo; quitándonos nuestra paz, nuestra felicidad y cuando están ahí toman las riendas de nuestro control. Las emociones perturbadoras (kleshas) son muy perjudiciales para nosotros, en cambio las virtudes, esas cualidades que tenemos innatas por descubrir, debajo de tantas capas, son muy buenas y beneficiosas para nosotros y para los demás.

Nada de lo que estamos experimentando en nosotros es abstracto o teórico. se trata de una realidad porque lo estamos viviendo todo el tiempo. Cada día en casa, en el trabajo, comunidades de vecinos, en el deporte . . . Muchas veces, la emoción presente en ese momento, es la que toma la decisión por nosotros. Dice Venerable Damcho, dándonos antídotos para descubrirnos: «Si no tomamos conciencia de lo que pasa dentro de nosotros, no tenemos ninguna posibilidad de tomar el control de nuestra propia vida» el camino budista nos da la posibilidad de darnos esa libertad, y en ese concepto de libertad tiene que entrar el decidir nuestras propias decisiones y ejecutarlas.

Entonces, Si las emociones son un factor tan decisivo en nuestras vidas, en nuestro bienestar ¿Porqué no miro ahí?¿Porqué cerramos los ojos? La tendencia de cerrar los ojos es cuando pensamos que va a pasar algo terrible. En cambio, muchas veces nos sorprendemos porque al abrirlos, nos damos cuenta que no ha sido tan doloroso como creíamos. ¿Porqué hago ver que eso no va conmigo? Puede que también haya favorecido el hecho de que si miramos la evolución humana hasta donde estamos ahora, es que para sobrevivir tenemos que estar atentos a los peligros. Si todo en nuestro entorno está biern, lo ignoramos, porque eso ya no es importante. Estamos en el bosque, tranquilidad, olor a hierba mojada, pajaritos . . . y buscamos serpientes! Estamos en el mar, unos arrecifes preciosos, peces espectaculares y nos preguntamos ¿Dónde están los tiburones? Esto ha favorecido la supervivencia pero nos ha dejado ciertas huellas internas muy poco favorables en el entorno que tenemos ahora. Cuando te has entrenado profundamente a no involucrarte con lo que es positivo y favorecedor, sólo prestas atención a lo que es dañino, a los obstáculos.

Seis personas en una reunión comentan algo favorable que has hecho y una persona no. ¿Dónde va la atención emocional? ¿Dónde pones tu foco de energía emocional? En ese momento, ¿Cómo te sientes? ¿Le das vueltas a la cabeza, o te sientes apoyado y contento por tanto halago de esas seis personas? Eso es sólo cuestión de hábito. Necesitamos desarrollar otras opciones, no sabemos que tenemos otros recursos y que son muy poderosos que quizás no hemos descubierto aún.

Fué la curiosidad, la que hizo que los primates dejaran de apoyarse con sus piernas inferiores, y aún hoy están preguntándose «¿A ver qué es esto?» Unos humanos se han envenenado probando cosas y otros han descubierto el antídoto. Así la curiosidad nos ha expandido el cerebro, las habilidades. . . Su capacidad nos ha favorecido enormemente la evolución. Por tanto, nuestro destino no es enfocarnos en lo malo, sinó en crear oportunidades, aprender, dirigir nuestra propia expedición, nuestra exploración interna. Esa es la actitud. ¿Cómo? Haciendo un cambio en la orientación de los hábitos. Los momentos difíciles son un abono muy fértil para hacer crecer nuevas cosas dentro de nosotros dice en su conferencia Ven. Damcho, que empecemos por observar cómo nos hablamos!

«El conocer y entender nuestras debilidades nos proporciona claridad para poderlas transformar. De la misma manera que no podemos combatir una debilidad con una actitud de resistencia, porque eso sería una manera de fortalecerla, tampoco podemos enfrentarnos a ellas sin tener entendimiento. Si luchamos con la oscuridad quizás nunca podamos salir de ella. La oscuridad no tiene fuerza por sí misma, sinó que es una ausencia de luz.» Dice: Ramón Ribalta (Executive coach and Self developement) Conferencia: Comprensión de cinco debilidades humanas y sus antídotos mostrándonos algunos aprendizajes reflexivos que nos pueden ayudar.

En su conferencia, Ramón menciona un filósofo del que no recuerda en ese momento su nombre y que fué uno de los grandes Filósofos griegos, Epicteto, al que le debemos magistrales enseñanzas para tener paz interior, una manera inteligente de vivir la vida. Del célebre filósofo es acuñable la frase: «Tomarse la vida con filosofía» , aquí están sus 10 enseñanzas de ser verdaderamente libre: el total control y conocimiento de sí mismo.

Ramón menciona algunas enseñanzas para lograr serenidad de espíritu:

La vida es como un regalo. Cultivar apreciación por las pequeñas cosas.

Agradecer todo lo que nos llega. Todo es perfecto y necesario.

Ver la vida con sentido del humor y sacar la parte positiva de todo.

Preocuparse por los demás a nivel emocional y espiritual.

Actitud de aprendiente siempre. La vida es un continuo aprendizaje.

Si cambiamos nuestros pensamientos, cambiamos nuestros comportamientos y con ellos, cambiamos también viejos patrones con las mismas respuestas de siempre, contribuyendo a ese 5% de población mundial que debemos despertar nuestras conciencias para vivir de forma sostenible para mejorar la vida y cuidar del planeta. No podemos estar sanos en un ecosistema enfermo. No somos seres independientes, lo que le pasa a nuestro vecino, nos repercute a todos y a cada uno de nostros. Tan solo a las 2 semanas de confinamiento, se han producido efectos en el medio ambiente que están siendo inesperadamente beneficiosos

El cambio, la transformación empieza desde dentro, buceando y explorando dentro cada uno de nosotros, es cuando verdaderamente tomamos conciencia con responsabilidad de lo que realmente sucede. No me hagas caso, te invito a experimetarlo! 

Siguiente post: «La belleza lógica de la esencia del budismo«

Namasté 🙂

Dolors

Back to top