Sobre la ira y el poder
Siguiendo con el hilo del post anterior, en esa búsqueda de la felicidad y del bienestar interno, en esta ocasión nos vamos a centrar en las emociones perturbadoras o dañinas: el enojo y la ira.
Recordemos que Las emociones y la razón están vinculadas a la mente, tal y como se demostró con la lectura anterior del Dalai Lama, y teniendo en cuenta de la visión errónea en que las emociones destructivas del enojo y del apego se basan en una identificación desde nuestra perspectiva, teniendo así dos interpretaciones distintas de la realidad. Con el enojo distorsionamos la situación y la interpretamos como únicamente «mala»: «esto no debe de ser» «esto no debe de estar pasando» «esto es muy malo». Quizás has escogido una persona como tu pareja, para que tuvieras acceso al cariño en cualquier momento que tu quisieras, y en cierto modo, la pareja está pensando en otra cosa, y no te da la intención que buscabas y ahí te enojas. Así somos, son las funciones de la mente del enojo, del apego. Nuestras acciones muchas veces estan pasando por esas percepciones. Cuando no logramos nuestras propias metas, nos enojamos, nos inquietamos, nos irritamos, tenemos aversión a esa persona, a esa situación «mejor que se vaya, mi mundo sería mejor sin ella/él». Y ahí nos vamos alejando de las personas que decidimos nosotros mismos que no deben existir, «no debe pasar». Algo ajeno en mi entorno que yo necesito quitar porque es incompatible con mi felicidad.
Cuando con el enojo, esa actitud o pensamiento en sí mismo, su presencia tiene el poder de quitarme mi felicidad. Ese es el secreto del enojo. Debemos observar honestamente nuestros estados emocionales.
Identificar que algo hay que cambiar y sentir que algo es «malo» es muy distinto. Si cambiamos nuestra percepción, podemos cambiar nuestras emociones. el enojo no forma parte de las cualidades innatas que todos tenemos.
Cuando las cosas funcionan y suceden por su propia naturaleza, simplemente transcurren porque es realmente lo que es, lo que debe suceder. Con este entendimiento de la realidad, ya no nos aferramos a las situaciones o personas como poderosas. Es la ley causa-efecto. Nuestras acciones del presente serán las consecuencias del futuro. Ahora estamos recogiendo lo que sembramos en el pasado. Si estamos en contra de esas leyes, siempre estaremos agitados, porque son leyes infalibles.
El apego es la interpretación básicamente opuesta: «Esto es únicamente bueno» «Esto es tan bueno que si yo lo tuviera sería feliz» (persona, situación, comida, zapatos, trabajo. . . cualquier cosa material «Esto es lo que necesito para conseguir mi felicidad». Nos podemos apegar a culaquier cosa «Si yo tuviera «eso» no sería infeliz». Esto también es una señal de estar alejado de las fuentes de la felicidad, de nuestro «no decidir» de no controlar las fuentes de tu felicidad que estan por descubrir y que todo ese mecanismo de pensamiento erróneo pone en marcha toda una cadena de lo que necesitas o de lo que tu mente ha identificado como necesario para conseguir tu felicidad.
Esta es la interpretación ilógica del «ego» y lo peor es que nosotros nos creemos esa interpretación que nos hicimos. Hablábamos de la mente del enamoramiento, cómo la misma persona que nosotros mismos designamos para la fuente exclusiva de nuestra felicidad (con el sentimiento alejado de la realidad), porque esa persona tiene ese poder de lo que «debe de ser». Siendo la misma mente, que empezó con apego, creó unas espectativas, porque he identificado que «esa persona me va a hacer feliz». Porque son las consecuencias racionales de haber identificado a esa persona como «la felicidad», y que si resulta que ya no eres feliz, esa misma persona «es mala y perversa» y que, por esa espectativa la sacamos de nuestra vida conviertiéndose en el diablo reencarnado, siendo la misma persona.
En este post, empezaremos a detectar cuando se acerca, porque empezaremos a conocer su estrategia ‘-))
La energía de enojo viene de una base de apego que se ve frustrado.
Adjudicamos al objeto la cualidad o el poder de producirnos ira: «Me hizo enfadar» «Me hace sentir mal»
Proyectamos la imagen de que el objeto «que nos enoja o enfada» es malo o negativo por sí mismo.
La ira se conecta con todo un complejo de emociones perjudiciales: resentimiento, odio, envidia, rabia, celos, competencia, malicia, . . .
Aunque la ira tiene mucho poder destructivo, Buda dijo que es la emoción más fácil de debilitar y eliminar de todas las emociones perturbadoras porque son evidentes las desventajas, los efectos, las consecuencias de nuestros actos, hacia los demás y hacia nosotros mismos.
La capacidad intelectual con la que podemos discernir y evaluar, identificar fuentes de destrucción y malestar, es nuestra mejor aliada en el trabajo de las emociones.
Cuando empezamos a trabajar con esta emoción, con el enojo, la estrategia es distinta a la que tienen las otras emociones. El primer paso no es combatir. El primer paso es de aprender a observar, sin involucrarnos emocionalmente en la emoción, hasta llegar a su eliminación por completo. Empezamos conociendo la estrategia de este enemigo. ¿Cómo funciona? ¿Porqué lado se me acerca? ¿Cómo me atrapa? Necesitamos conococer cómo funciona. En un primer instante, cuando lo estamos viviendo, cuando lo estamos sintiendo, si lo primero que hacemos es reaccionar, perder los papeles, estamos alimentando esa emoción negativa y desde esa visión es muy difícil evaluar porque surge el autorechazo, la crítica, y ahí, hay más presión, más tensión y todo se va aumentando.
El enfado o enojo es un hábito muy arraigado en muchas personas, tanto, que toda su vida gira en torno a esa emoción destructiva y agresiva. El pensar que: «Los demás DEBEN HACER, DEBEN CUMPLIR, que aquello NO DEBE DE SER, NO DEBE DE ESTAR, NO DEBE ESTAR PASANDO . . . este pensamiento tiene sus propias consecuencias.
«NO ME GUSTA» es otra alarma en la experiencia del enojo o aversión. «ME HACE SENTIR ALGO DESAGRADABLE». Nos disfrazamos frente a esto con enojo. Si sentimos enojo es la señal de que sentimos carencia de poder, sobre una situación, sobre otras personas. La percepción básica psicológica de estar enojado es de sentirse sin poder. «Esa situación o persona tuvo la capacidad de hacer algo bueno y no lo hizo, y no nos gusta». Los estudios dicen que, cuando hay conflicto entre dos personas, las dos piensan que el otro es el «poderoso». «El otro tiene el poder y nos es justo, no me gusta». Esta es una estructura muy buena del enojo, identificamos algo que necesitamos para nuestra felicidad (para tu ego) identificamos a esa persona que tiene el poder de hacerme feliz. Y simplemente esto es algo irreal, es un componente mental al que podemos desafiar con lógica.
Las personas que son dependientes físicamente, una gran mayoría son irascibles por falta de ese poder ilusorio.
Si nos vemos fuera de control, son las emociones que estan dentro de nosotros las que nos vienen superando. El enojo o montar en cólera, es una energía aislada. En la psicología budista identificamos muchas emociones que están clasificadas por grupos. El grupo del enojo comprende entre otras:
impaciencia: Cuando estás en una cola esperando que te toque el turno o hay mucho tráfico en la carretera.
molestia: Cuando hay muchos mosquitos, te irritas, te molestas.
frustración: El «No dede ser así»; «No hace lo que debería hacer»; «No piensa lo mismo que yo». . . (Hay que pararlo, y la apartamos).
Y, del grado ligero, al enojo de verdad formando parte del mismo proceso. Cuando ya estás enojado de verdad, el enojo se intensifica convirtiéndose en rabia, odio, fobia, aversión, ira, montar en cólera . . . El mismo método que usamos para la impaciencia o la molestia, cogiéndolo a tiempo, puede advertir, puede impedir que lleguemos a casos extremos. Para eso, es necesario, familiarizarnos con lo que estamos sintiendo.
En realidad, si analizamos no la observación directa, sinó contemplando momentos pasados, donde surge del sistema interno, cuando percibimos que una situación o persona nos ha lastimado o perjudicado; que lo vivimos con mucha fuerza destructiva, con mucha energía agitada. ¿Qué dijimos? ¿Qué decisiones tomamos? Después cuando nos calmamos, nos preguntamos «cómo pude pensar que decir esto, iba a resolver el problema» Y cuantas veces lamentamos profundamente porque nos damos cuenta de que las decisiones que tomamos no fueron las más acertadas, pensar el decir esto o aquello iba a solucionar el problema. ¿Porqué? Porque nuestro juicio no es confiable cuando tiene el enojo como aliado; este aliado es muy mal consejero. Después vemos que nos estamos perjudicando. Ver la estructura del enojo y la percepción es crucial.
Físicamente, hay algo que quema, una adrenalina dañina. A veces, pensamos y hacemos cosas que no debemos hacer. Con enfado, no dormimos bien, aquello sigue en nuestra mente dando vueltas. No nos alimentamos correctamente, no digerimos bien. Incluso la cara se nos cambia. Estamos más feos! Nosotros podemos saber cuando alguien está enojado sólo con verle la cara muchas veces.
No debemos perder nuestro control sobre nosotros mismos.
¿Porqué es difícil la práctica de contrarestar el enojo? Porque percibimos que nos han perjudicado o lastimado de alguna manera, erróneamente, creemos que esa emoción va a ser nuestro protector, nuestro aliado, que nos va a defender frente a esa situación de «peligro». Y creer que nos defendemos mejor cuando tenemos enojo es uno de los objetos que más necesitamos analizar, si realmente nos estamos protegiendo y beneficiando con nuestro enojo.
¿Cuál es la mentira de la mente de enojo? Nuestra percepción. La vemos desde una perspectiva inadecuada. Con esto, la interpretación de «mala» es inaceptable, y esto es muy de blanco y negro. «Es malo y no debe de ser» . Es muy importante la percepción de la realidad cuando estamos enojados.
¿Cómo es la mente de enojo? Es una mente débil, porque decide qué «esa persona o situación» es la que debe tener o debe eliminar para conseguir la felicidad deseada. sino que tu decides que es lo que condiciona si eso no está yo seré feliz. Es una mente no confiable, desequilibrada, perturbada, descontrolada, que no atiende a razones, que no escucha . . .
¿Cuál es la esperanza que tenemos con el enojo? Tener una motivación: Quiero mejorar mi vida. Autodeterminación: Plan de acción para llegar a derrotar al enemigo; y una renuncia al sufrimiento (siempre pierde el que la experiemnta)
¿Cuál es el propósito con la práctica de la tolerancia? El de cambiar nuestra actitud y llegar a eliminar de nuestra vida las emociones dañinas. El enojo es un estado de intolerancia y falta de paciencia, combinado con el deseo de dañar lo que sea que no podemos soportar. Su opuesto, por un lado, es la paciencia, la cual es opuesta a la intolerancia y por el otro, el amor, porque el amor es el deseo de que el otro sea feliz, el amor es el opuesto a desearles perjuicio.
¿Cuáles son los otros estados mentales que se conectan con el enojo? la impaciencia, molestia, frustración, aversión, ira, montar en cólera, rabia, resentimiento, odio, envidia, celos, competencia, malicia, violencia, homicidio.
La capacidad intelectual con la que podemos discernir y evaluar, identificar fuentes de destrucción y malestar, es nuestra mejor aliada en el trabajo de las emociones.
Ahora, y con este trabajo, nos permite actuar de otra manera muy distinta, cerrar puertas y ventanas y bloquear esa reacción y esperar a que se apacigue y llegue la calma; poniendo un espacio para la reflexión. Todos tenemos una ventaja, y es que la herramienta de alarma frente al enojo, ya lo tenemos dentro de nosotros, ya está en nuestro propio sistema interno, es innato. Sólo es cuentión de aprender a observar para detectar cuando está al acecho para mostrarse. «Cuidadín que aquí estoy en peligro»; «Déjame estar atento/a y bajar la presión» Y aquí vamos teniendo alarmas antes de que se acerque. Es imprescindible que nos familiaricemos con nuestro sistema interno, siendo éste, muchas veces el gran primer desafío. Ya que vivimos en una cultura mirando siempre hacia fuera, hacia el exterior.
Son nuestras emociones las que les da sabor a nuestra vida.
Interesante experiencia analítica sobre nuestras emociones:
Sobre la ira y el poder
- En la plática se menciona que la ira implica ceder poder al otro. ¿Cómo aplica esta idea en tu propia experiencia?
- ¿Cómo interpretas la idea de que la ira nos hace aparecer poderosos cuando en realidad expresa nuestra falta de poder?
Sobre las consecuencias de la ira en tu vida
- ¿Hasta dónde tu ira o enojo te han llevado a conseguir lo que buscas? ¿cuál ha sido el precio?
- ¿Qué aprendiste de la dinámica de autoanálisis o qué experimentaste al hacerla?
Del texto del escritor y pensador budista de la tradición tibetana: Alexander Berzin (descarga opcional seguidamente) en su conferencia a un público chino, sobre el trabajo de las emociones: Cómo lidiar con el enojo, extraigo los últimos párrafos.
Métodos para superar el enojo
¿Cuáles son los métodos concretos que podemos usar para superar el enojo? El enojo se define como un estado mental agitado que desea generar violencia contra algo, ya sea animado o inanimado. Si nos enfocamos en una persona, animal, situación, o algún objeto, esto no nos gusta y queremos expresar algún grado de violencia o agitación hacia eso, hacerlo cambiar de una forma violenta; esto es enojo. Así que el enojo es un estado de intolerancia y falta de paciencia, combinado con el deseo de dañar lo que sea que no podemos soportar. Su opuesto, por un lado, es la paciencia, la cual es opuesta a la intolerancia y por el otro, el amor, porque el amor es el deseo de que el otro sea feliz, el amor es el opuesto a desearles perjuicio.
Es común enojarnos por situaciones en las cuales algo que no nos gusta o sucede o la gente no actúa como queremos. Por ejemplo, no nos muestran respeto, no siguen nuestras órdenes en el trabajo, o nos prometieron hacer algo en un negocio y no lo hicieron. Debido a que no cumplen con nuestras expectativas, nos enojamos con ellos. Otro ejemplo, alguien puede pisarnos y nos enojamos con esta persona porque no es algo que nos guste que ocurra. Sin embargo, hay diferentes maneras de lidiar con tales circunstancias sin enojarnos.
El consejo de Shantideva para cultivar la paciencia
Un gran maestro indio del siglo VIII, Shantideva, nos brindó muchas líneas de pensamiento como ayuda. Me permito parafrasear lo que escribió: «Si estamos en una situación difícil donde podemos hacer algo para cambiarla, ¿por qué preocuparse y enojarse?, sólo hay que cambiarla. Si no hay nada que hacer, ¿por qué preocuparse y enojarse? Si no podemos cambiarla, el enojo no va a ayudarnos».
Por ejemplo, queremos tomar un vuelo desde aquí, Penang, a Singapur, pero al llegar al aeropuerto nos dicen que se ha sobre vendido el vuelo y que ya está lleno. No tiene caso enojarse. El enojo no va a ayudarnos a abordar el avión; sin embargo, hay algo que podemos hacer para cambiar la situación, podemos tomar el próximo vuelo. ¿Para qué enojarse?
Hacemos la reservación para el próximo vuelo, telefoneamos a nuestros amigos en Singapur y avisamos que llegaremos más tarde, eso es todo. Esto es lo que podemos hacer para manejar el problema. Si nuestro televisor no funciona, ¿por qué enojarse, patearlo y maldecirlo? Sólo hay que arreglarlo. Esto es algo muy obvio. Si hay una situación que podemos cambiar, no hay necesidad de enojarse, sólo hay que cambiarla.
Si no hay qué hacer para cambiar una situación, por ejemplo, si estamos atrapados en el tráfito, entonces sólo hay que aceptarlo. No tenemos en el coche una pistola de rayo láser para desaparecer a todos los vehículos frente a nosotros ni podemos volar por encima del tráfico como en una caricatura japonesa. Por lo tanto, tenemos que aceptarlo con garbo y
pensar: «Está bien, estoy atrapado en el tránsito, escucharé la radio o enseñanzas budistas en mi reproductor, o música bella». La mayoría del tiempo, podemos prever cuando estaremos atrapados en el tránsito, y por lo tanto, podemos prepararnos llevando una grabación para escuchar. Si sabemos que tenemos que manejar en el tránsito, podemos sacar el mejor
provecho de ese tiempo. Podemos pensar en algunos problemas de la oficina o con nuestra familia u otro tipo de problemas e intentar encontrarles una buena solución.
Si no hay nada que hacer para cambiar una situación difícil, entonces sólo intentemos aprovecharla de la mejor manera posible. Si nos lastimamos el dedo gordo del pie en la oscuridad, bueno, si saltamos y gritamos ¿ayudará eso a sentirnos mejor? En lenguaje coloquial estadounidense le llamamos «el baile del dolor», te duele tanto que bailas de arriba a abajo, saltas de un lado a otro, pero eso no quita el dolor. No hay mucho que hacer, lo único es
seguir con lo que estábamos haciendo. El dolor es impermanente, es algo que pasará; no va a durar para siempre y saltar y gritar no va a hacernos sentir mejor. ¿Qué es lo que queremos? ¿Queremos que todos vengan y nos digan: «pobre de ti, te lastimaste el pie»? Si un bebé o un niño se lastima, su madre lo besa y lo hace sentir mejor. ¿Eso esperamos de los demás, ser
tratados de esa manera, como bebés?
Mientras esperamos nuestro turno en una cola o en la parada del autobús, si pensamos en la impermanencia (que no siempre seré el número treinta y dos o el número nueve en la cola, sino que eventualmente será mi turno) nos ayudará a tolerar mejor la situación y podremos usar ese tiempo de manera distinta. Hay un dicho en la India: «El esperar conlleva cierto placer en sí». Esto es verdad, porque si tenemos que esperar nuestro turno en la parada del autobús, podemos usar ese tiempo para darnos cuenta de la demás gente en espera, las cosas que están ocurriendo en la oficina o lo que sea. Nos ayuda a desarrollar un sentido de interés y compasión por los demás. Si ya estamos ahí, podemos usar el tiempo constructivamente en vez de emplear media hora maldiciendo.
Otro consejo de Shantideva es: «Si alguien nos golpea con un palo ¿con quién nos enojamos? ¿Nos enojamos con la persona o con el palo?» Si pensamos lógicamente acerca de ello, tendríamos que enojarnos con el palo, ¡porque es el palo quien nos lastimó! Pero, eso es tonto: nadie se enoja con el palo, nos enojamos con la persona. ¿Por qué nos enojamos con la
persona? Porque el palo fue manipulado por la persona. Semejantemente, si reflexionamos un poco más, la persona fue manipulada por sus emociones perturbadas. Entonces, si nos vamos a enojar, es razonable enojarse con las emociones perturbadas de la persona que provocaron que nos golpeara con el palo.
Consecuentemente, pensamos: «¿De dónde surgió esta emoción perturbada? No surgió de la nada; debí haber hecho algo para desencadenarlo, algo que hiciera enojar a la otra persona para que me golpeara con el palo. Igualmente pude haberle pedido un favor a alguien y
cuando rechazaron hacerlo, haberme enojado. Me sentí herido por el rechazo, pero si lo piensobien, fue en realidad mi culpa. Como fui demasiado flojo y no lo hice por mí mismo, pedí a otra persona que me hiciera el favor y cuando rechazó hacerlo yo me enojé. Si no hubiera sido
flojo, entonces nunca le hubiera pedido el favor a esta persona y no hubiera surgido problema alguno. Si me tengo que enojar, tendría que ser conmigo mismo por ser tan estúpido y débil o flojo como para pedirle a esta persona que me hiciera el favor».
Aunque parcialmente no sea nuestra culpa, necesitamos buscar si nosotros mismos estamos libres de esta emoción perturbada que es manipular a la otra persona, por ejemplo, el egoísmo: «Él rehusó hacerme un favor. Bueno, ¿acaso siempre hago favores a los demás? ¿Soy alguien que siempre acepta ayudar a los demás y lo hace de inmediato? Si no lo hago, por qué espero entonces que los demás dejen siempre sus actividades a un lado para ayudarme». Esta es otra forma de lidiar con el enojo.
Mencioné anteriormente que el enojo no siempre se expresa vociferando, gritando o golpeando a otra persona. El enojo es una emoción perturbada que por definición cuando surge, nos hace sentir incómodos. Entonces, aunque la guardemos y no la expresemos, el enojo va a actuar muy destructivamente dentro de nosotros y nos sentiremos muy alterados.
Más tarde surgirá de formas muy destructivas. Necesitamos emplear los métodos que acabo de explicar para ser capaces de manejar, también, el enojo que mantenemos sin expresar dentro de nosotros. Es necesario cambiar nuestra actitud; es conveniente desarrollar la paciencia.
Diferentes tipos de paciencia
Tipo de paciencia en la ira
Hay muchos tipos de paciencia. Primero está el tipo de paciencia en la ira. La idea es que sino montas el blanco, nadie le va a disparar. En Estados Unidos, los niños tienen un juego. Prenden con un seguro (imperdible) o pegan con goma un pedazo de papel en la parte de las asentaderas en los pantalones de sus amigos. En el papel escriben «patéame», a esto se le
llama el letrero de «patéame». Así que quien sea que lea «patéame» en el trasero del pequeño lo pateará. De esta forma, con este tipo de paciencia, pensamos en cómo hemos pegado un letrero de «patéame» a nuestro trasero a través de nuestras acciones destructivas y negativas del pasado, y esto causa ahora toda clase de problemas.
Por ejemplo, supongamos que nos asaltan en la calle. Podemos pensar: «Si no hubiera puesto el blanco al actuar negativamente y destructivamente en el pasado o en vidas pasadas, entonces no habría surgido el impulso en mi mente de caminar por una calle oscura justamente cuando un asaltante estaba al asecho para robarme y golpearme. Por lo general, no voy por ahí, pero esa noche pensé: ‘caminaré por esa calle oscura’. Usualmente, regreso a casa más temprano, pero esa noche surgió en mí el impulso de quedarme con mis amigos un rato más.
Además, pasé por esa calle justamente en el momento en que un asaltante estaba esperando a alguien. ¿Por qué surgió ese impulso en mi cabeza? Debe ser que en el pasado hice algo que hirió a esta persona y eso ahora madura en términos de causa y efecto».
Los impulsos llegan a nuestra mente como una expresión del karma. Entonces podemos pensar: «Estoy agotando mi karma negativo del pasado. Tendría que estar muy feliz de librarme de esto con consecuencias menores, podría haber sido mucho peor: esta persona sólo me asaltó, pero también pudo haberme disparado. Así que puedo sentir alivio de que esta negatividad haya madurado de manera ligera y estar libre de ella. Después de todo no me fue tan mal y es bueno haberme deshecho de ella, no cargarla a cuestas. Ya no tengo más esta deuda kármica».
Esta forma de pensar ayuda mucho. Recuerdo una vez que salí de fin de semana a la playa con un amigo; conducimos durante muchas horas, fue un largo camino desde la ciudad. Después de conducir por hora y media, escuchamos un sonido peculiar del coche. Paramos en un taller mecánico en el camino y el mecánico nos dijo que había una fisura en el eje y que no
podríamos continuar, que necesitaríamos una grúa para regresar el coche a la ciudad. Mi amigo y yo nos pudimos haber enojado y alterado mucho porque queríamos ir a ese hermoso lugar en la playa para un descanso de fin de semana.Pero con una actitud distinta lo vimos de una manera completamente diferente: «¡Vaya, esto fue fabuloso! Que maravilla que haya ocurrido esto, porque si hubiésemos continuado, el eje se hubiese roto mientras conducíamos. Pudimos haber tenido un horrible accidente y habernos matado, así que fue fabuloso que esto madurara de esta manera. Nos libramos de ésta muy fácilmente». Así que, con nuestra mente en calma, tomamos la grúa de regreso a la ciudad, y una vez ahí, pedimos prestado otro coche y llevamos a cabo otro plan.
Se puede apreciar que pudimos haber experienciado ese tipo de situación de muchas maneras diferentes. Enojarnos y estar decepcionados no hubiera ayudado en nada. Si lo podemos ver en términos de: «Esto está agotando mi karma negativo pasado. Esta deuda kármica ya maduró. Es maravilloso que haya terminado. Pudo haber sido mucho peor», es una forma mucho más sensata de manejarlo.
Tipo de paciencia de amor y compasión
También existe el tipo de paciencia llamado «paciencia de amor y compasión». Con este tipo de paciencia, consideramos a cualquiera que se enoje con nosotros o nos grite como un loco, alguien mentalmente perturbado. Este tipo de paciencia también puede utilizarse con alguien
que nos pone en vergüenza o nos critica en frente de otros, que podría hacernos quedar mal y enojarnos. Si, por ejemplo, un perico nos dice groserías en frente de los demás, eso no nos haría quedar mal ¿o sí? No hay razón para enojarse con el ave; sería una reacción estúpida. De manera similar, si un loco empieza a gritarnos, no nos hace quedar mal. Todos sabemos que los niños ocasionalmente hacen rabietas. Así como un psiquiatra tampoco se enoja con un paciente cuando el paciente está enojado, sino que siente compasión con el paciente.
Semejantemente, intentaríamos sentir compasión por quien sea que nos hace sentir alterados, se enoja con nosotros o nos hace quedar en vergüenza. Necesitamos darnos cuenta, que en realidad, ellos son lo que están quedando mal ¿o no? Nosotros no estamos quedando mal, todos pueden ver que esta persona está haciendo el ridículo. Tendríamos que sentir compasión por esta persona más que enojo.
Esto no significa que si alguien está intentando golpearnos, no tratemos de detenerlo. Si nuestro hijo esta gritando, intentamos calmarlo. Queremos detener el daño que se está haciendo a sí mismo, a los demás y a nosotros. La cuestión es hacerlo sin enojo. Si nuestro hijo se está portando mal, lo disciplinamos no por enojo, sino por su propio bien. Queremos ayudar al niño a quedar bien, y no queremos que la gente piense mal de nuestro hijo.
Queremos disciplinar al niño por preocupación, no por enojo.
Paciencia tipo maestro-discípulo
También está la disciplina tipo maestro-discípulo. Esto se basa en el hecho de que un discípulo no puede aprender sin un maestro; entonces, si nadie nos pusiera a prueba, no podríamos desarrollar la paciencia. En el siglo X, el gran maestro indio Atisha fue invitado al Tíbet para ayudar a revivir el budismo. Este maestro indio llevó consigo un cocinero indio,
quien nunca hacia las cosas correcta ni respetuosamente, era absolutamente odioso y muy desagradable. El pueblo tibetano respetaba mucho a Atisha, y por lo tanto le preguntaron: «Maestro, ¿Por qué trajiste a este odioso cocinero desde la India? ¿Por qué no lo mandas de regreso? Nosotros podemos cocinar para ti, podemos hacerlo muy bien». Atisha les respondió: «Oh, no es sólo mi cocinero. ¡Lo traje porque es mi maestro de paciencia!».
De manera similar, si hay alguien odioso en nuestra oficina, que siempre intenta decir algo para molestarnos, podemos verlo como un maestro de paciencia. Hay personas con hábitos muy irritantes, como tamborilear constantemente con los dedos. ¿Si nadie nos pone a prueba, entonces cómo podremos desarrollarnos? Si enfrentamos situaciones difíciles como un gran retraso en el aeropuerto o en la estación de autobuses, podemos usar esta valiosa oportunidad para practicar la paciencia. «Ah, he estado entrenando para hacer esto. He estado entrenando para cultivar la paciencia, ésta es mi oportunidad para ponerme a prueba». O si nos
encontramos con dificultades para obtener algún trámite burocrático, lo tomamos como un reto. «Esto es como entrenar en artes marciales por un rato y finalmente tener la oportunidad de emplear mi habilidades. Estoy fascinado». De la misma forma, si hemos estado entrenando en paciencia y tolerancia, cuando nos enfrentamos a una situación odiosa como ésta, la vemos con gran alegría: «Ah. Un reto. Vamos a ver si puedo con él y sin perder la cabeza, sin enojarme, sin sentirme mal internamente siquiera».
No perder la paciencia es un reto mucho mayor que cualquier encuentro de artes marciales, porque enfrentamos al reto con nuestra mente, con nuestros sentimientos, no sólo con nuestro cuerpo o nuestro control físico. Si nos critican, necesitamos tratar de ver la crítica como una
oportunidad de evaluar en dónde estamos en nuestro desarrollo, en vez de enojarnos por ello. «Esta persona que me critica me está señalando ciertos aspectos de los cuales quizá pudiera aprender algo». En este sentido, es recomendable intentar tolerar la crítica y aprender a manejarla cambiando nuestra actitud. Si nos alteramos mucho, puede hacernos quedar peor que si un loco nos criticara y nos gritara.
Paciencia con la naturaleza de las cosas
Otra forma de manejar el enojo y desarrollar la paciencia es la «paciencia con la naturaleza de las cosas». La naturaleza de las personas inmaduras e infantiles es actuar mal y groseramente. La naturaleza del fuego es ser caliente y quemar. Si metemos la mano en el fuego y nos quemamos, bueno, ¿qué esperábamos? El fuego es caliente, por eso quema. Si atravesamos la ciudad en coche durante la hora de la comida, bueno, ¿qué esperábamos? Es la hora de la comida, habrá tráfico pesado, esa es la naturaleza de las cosas. Si le pides a un niño pequeño que lleve una charola o una taza de té caliente y la derrama, bueno, ¿qué esperábamos? Es un niño, no podemos esperar que un niño no derrame nada. De la misma manera, si le pedimos a una persona que nos haga un favor o que haga algo en nuestro negocio, hacemos un acuerdo, y luego nos decepcionan, bueno ¿qué esperábamos? La gente es infantil, no podemos contar con los demás. Shantideva, el gran maestro indio dijo: «Si quieres hacer algo positivo y constructivo, hazlo tú mismo, no dependas de nadie más. Esto es porque si dependes de alguien más, no hay certeza de que él o ella no te defraude o decepcione.» De esta manera podemos ver tales situaciones: «Bueno, ¿qué esperaba? Si la naturaleza de las personas es decepcionar a los demás, no hay razón para enojarme».
Paciencia de la esfera de la realidad
El último método contra el enojo es llamado «paciencia de la esfera de la de la realidad», ver lo que en realidad está ocurriendo. Tendemos a etiquetar a otros, a los objetos y a nosotros mismos con una identidad sólida. Es como dibujar con nuestra imaginación una línea gruesa alrededor de un aspecto de nosotros y proyectar a este aspecto una identidad sólida. «Este es quien soy, así es como siempre seré». Por ejemplo, «soy un regalo de Dios al mundo» o «Soy un perdedor, un fracasado». O ponemos una línea gruesa alrededor de alguien más y pensamos: «Es odioso. Es un bueno para nada, un perturbador». Sin embargo, si esa fuera la verdadera identidad de la persona, siempre tendría que existir de esta manera: tendría que haber existido de esta forma desde pequeño, también tendría que ser odioso para todo el mundo, incluyendo su esposa, su perro, su gato y sus padres, porque realmente es un individuo odioso.
Si nos damos cuenta de que las personas no existen con una línea gruesa a su alrededor delineando su identidad verdadera o naturaleza concreta, eso nos hace relajarnos y no enojarnos con ellos. Veríamos el comportamiento odioso de esta persona como un suceso pasajero, aunque fuera frecuente, y que no constituye la forma en que tiene que ser siempre.
El desarrollo de hábitos benéficos
En situaciones difíciles puede no ser fácil aplicar todos estos métodos. Estas diversas formas de razonar son conocidas como «medidas preventivas». Esta es la forma como traduzco la palabra Darma. El Darma es una medida que tomamos para prevenir problemas. Queremos protegernos contra el enojo intentando desarrollar estos distintos tipos de paciencia como hábitos benéficos. Eso es la «meditación». La palabra tibetana para «meditación» proviene de la palabra «hacer un hábito de algo», habituarnos a algo benéfico.
Primero, necesitamos escuchar las explicaciones acerca de los distintos tipos de paciencia. Luego necesitamos pensar acerca de ellos de tal manera que los entendamos y analicemos si tienen sentido. Si tienen sentido y los entendemos, y además tenemos la motivación de querer utilizarlos, entonces intentaremos desarrollarlos como hábitos benéficos al ensayarlos y practicarlos.
Esto se hace comenzado por revisar los puntos anteriores. Después de revisarlos, necesitamos intentar ver y sentir de esta manera. Tenemos que imaginarnos situaciones. Podemos imaginar una situación en la cual normalmente nos enojamos y nos alteramos. Por ejemplo, alguien en la oficina no hace las cosas a nuestra manera. Primero, intentamos ver esta persona como es, como un ser humano que anhela la felicidad y no desea infelicidad. A pesar de hacer su mejor esfuerzo, aún es como un niño que no sabe realmente lo que está haciendo. Si intentamos ver la situación de esta manera y de sentir eso hacia esta persona, y lo ensayamos mentalmente mientras estamos tranquilamente sentados en casa, entonces entre más lo hagamos, más fácil será responder de manera positiva cuando estemos en la oficina y empiece a actuar de manera odiosa. En lugar del impulso de enojarse con él, un nuevo impulso surgirá de nuestra mente, el impulso de ser más paciente, de ser más tolerante.
Cuando ya practicamos verlo como a un niño para desarrollar paciencia hacia su conducta indisciplinada, entonces podemos dar un paso más adelante. Podemos notar que cuando actúa de esta forma odiosa, él es quien está quedando mal, por lo tanto, desarrollamos compasión hacia él. Podemos construir el hábito de ver y sentir de esta forma a través de la meditación. Cuando ver y sentir con paciencia se convierte en un hábito benéfico, se vuelve parte nuestra cada vez más. Se convierte en nuestra forma natural de responder a las situaciones difíciles que enfrentamos. Cuando el impulso de enojarnos surge en nuestra mente, habrá un espacio, no actuaremos inmediatamente y más impulsos positivos surgirán de actuar de forma más benéfica.
En enseñanzas de budismo, generalmente nos enfocamos en la sensación de la respiración y contamos nuestra respiración hasta veintiuno al empezar cada plática. Esta práctica es muy útil cuando notamos que estamos a punto de enojarnos. Crea el espacio en el cual no actuamos
nuestro impulso negativo, por ejemplo, de decir algo cruel de manera inmediata, nos da el espacio para considerar si queremos enojarnos y alterarnos, para pensar: «¿Realmente quiero hacer un drama o hay una forma mejor de manejar esta situación? Como resultado de la
meditación y de la construcción de hábitos benéficos, podemos ver las situaciones con más paciencia y ser más tolerantes. Nos vendrán a la cabeza mayores alternativas positivas y podremos escogerlas naturalmente, porque queremos ser felices y sabemos que tales alternativas nos darán ese resultado.
Para poder hacer esto, necesitamos concentración. Es por eso que en el budismo hay tantos métodos distintos de meditación para desarrollar la concentración. Estos métodos no se aprenden sólo como un ejercicio abstracto, se realizan con el fin de ser usados y aplicados. ¿Cuándo los aplicamos? Los empleamos en las situaciones difíciles, cuando estamos lidiando con gente odiosa o con condiciones insoportables. Nos ayudan a concentrarnos en mantener un estado mental de paciencia.
Sin embargo, no nos contenemos de llevar a cabo un comportamiento negativo y destructivo sólo empleando autocontrol y disciplina personal. Si simplemente hacemos esto con auto-control y disciplina personal, entonces el enojo permanece dentro de nosotros. Mantenemos externamente una cara firme, pero por dentro el enojo nos quema y nos causa úlceras. Sin embargo, cuando usamos estos métodos correctamente, el enojo ni siquiera surge. No se trata de controlar el enojo y mantenerlo dentro, se trata de reemplazar los impulsos que llegan a nuestra cabeza. En vez de que surjan impulsos negativos que tendríamos que manejar guardándolos, surgirán impulsos positivos.
Una vez que podamos hacer esto, entonces, dependiendo de nuestra motivación, podemos deshacernos de nuestros problemas presentes y las cosas no empeorarán en el futuro. O, no tendremos problema alguno, o con la motivación más fuerte y avanzada, no estaremos causando problemas a nuestros familiares, amigos, a la gente a nuestro alrededor y seremos capaces de ayudarlos al máximo. Seremos capaces de hacerlo porque no estaremos limitados por nuestras emociones perturbadas ni problemas. Así que seremos capaces de cumplir nuestro potencial.
Hoy he aprendido que:
- El enojo o enfado es sufrimiento y que la primera persona perjudicada soy yo, por lo que el nojo no produce ningún beneficio.
- La energía del enfado viene de una base de apego que se ve frustrado.
- Surge cuando intentamos mantener una identidad sólida, pensando que esa creencia nos va a dar seguridad.
- Debemos reconocer que nuestras reacciones dependen de nosotros.
- Para trabajarlo necesitamos reconecer su presencia en nuestra vida.
- Debemos aceptar la crítica con gratitud para poder crecer y mejorar aunque la crítica sea injusta, usar la oportunidad para analizarnos y asegurarnos de no estar en el error). No ponernos a la defensiva, hostiles y enojados si las cosas no son como nosotros queremos.
- Si nadie nos pusiera a prueba, no podríamos desarrollar la paciencia. Sin maestro, no hay aprendizaje.
- Si la naturaleza de las personas es decepcionar a los demás, no hay razón para enojarnos.
- Las cosas van a suceder de acuerdo con las causas y condiciones que se juntaron. Es la ley causa-efecto, y es una ley infalible; y si estamos en contra, siempre estaremos agitados interiormente.
- Todo cambia y todo es impermanente.
- Las emociones son las que dan sabor a nuestra vida.
- Todos queremos ser felices y nadie anhela tener problemas.
- Debemos desarrolar una motivación: Quiero ser feliz y no tener problemas.
- La calidad de nuestra vida está en nuestras manos y siempre podemons hacer algo por mejorarla.
- Siguiendo con la Ley del karma = acción, «No sólo quiero mejorar mi vida ahora, a corto plazo, sino que también a largo plazo, y así crear arma positivo en mi futuro.
- Tenemos que desarrolar Determinación y un Plan de acción para ser libre y renunciar a todo sufrimiento a causa del enojo.
- Debemos decidir detener nuestros problemas y estar dispuestos a soltarlos junto con sus causas.
- No sólo es necesario deshacernos del enojo para nuestra felicidad, sino también para aquellos que nos rodean. Sólo así los podremos ayudar.
- Ponernos sistemas de alarma o de alerta, para detectar cualquier indicio de asomo de enojo y detectar cuando se acerca ‘-)
- Desarrolar la práctica de la meditación como un hábito beneficioso en mis «medida preventiva» para prevenir posibles problemas.
Sobre la ira y el poder
- En la plática se menciona que la ira implica ceder poder al otro. ¿Cómo aplica esta idea en tu propia experiencia?
- ¿Cómo interpretas la idea de que la ira nos hace aparecer poderosos cuando en realidad expresa nuestra falta de poder?
Sobre las consecuencias de la ira en tu vida
- ¿Hasta dónde tu ira o enojo te han llevado a conseguir lo que buscas? ¿cuál ha sido el precio?
- ¿Qué aprendiste de la dinámica de autoanálisis o qué experimentaste al hacerla?
Para ser un poquito más feliz cada día y proporcionar de esa felicidad a los demás también como fruto de este gran trabajo. ¡No podemos dar lo que no tenemos! Así que autodeterminación, disciplina y perseverancia en esta gran proeza donde desarrollar la calma mental es primordial, para poder derrotar a nuestro enemigo y empezar a ver a todo lo que no nos gusta de los demás como una oportunidad de aprendizaje para crecer y evolucionar ‘-))
«Los defectos como las pajas, sobrenadan en la superficie; el que quiera encontrar perlas, debe sumergirse» John Dryden
Siguiente post: «Sin ira no hay enemigo»
Namaste 🙂
