Si no has meditdado nunca o si lo has intentado y te has dicho: «Esto no es para mí» Este, puede ser un comienzo, en sólo 10 minutos . . .

. . . Cómo hacer la práctica correctamente y cómo convertirla en una herramienta poderosa para tu bienestar interno y convertirlo en un estilo de vida. Para reconectar con tu calma interior de manera sencilla, práctica y profuna a la vez, sólo necesitas 3 cosas: Un lugar tranquilo, una postura cómoda pero alerta y una mente abierta, además de desconectar y apagar todas las distraciones . . . La meditación es un entrenamiento mental y emocional, una forma de volver a tí mismo a través de respirar conscientemente, donde aprendes a observar tus pensamientos sin dejarte arrastrar por ellos y, a cultivar una mente más serena y enfocada . . .

1- La meditación no es dejar la mente en blanco, ni alcanzar un estado místico donde no hay pensamientos, como erróneamente se cree. Sabemos que la naturaleza de la mente es pensar. Con la práctica de la meditación, no buscar detener los pensamientos, sino cambiar nuestra relación con ellos. meditar es, observar sin juzgar. Es, darte cuenta de lo que ocurre dentro de tí: tus emociones; tus senciones físicas, corporales; tus pensamientos, tus sentimientos sin reaccionar de inmediato. Es como si dieras, un paso atrás y miraras el tránsito de tu mente, desde la distancia. Cuando meditas, aprendes a estar presente y, ese simple hecho, transforma tu manera de vivir. En lugar de vivir en el pasado o anticipar el futuro, comienzas a habitar, el ahora. En el momento presente, no hay ansiedad, no hay culpa, ni rencor, no hay prisa, sólo conciencia. Meditar es, recordar que la vida está ocurriendo en este mismo instante y que puedes experimentarla con calma, con claridad y con gratitud. Esa es, la esencia de la meditación . . .

2- Preparación del entorno. Lo importante, no es el lugar, sino la intención. Para observar lo que pasa dentro de nosotros, debemos relajar el cuerpo primero, y estar despiertos, en alerta, sin tensión, con foco, con intención . . .

3- Respiración consciente. Simplemente observa la respiración. No necesitas forzar nada. Si la mente se distrae, que se va a distraer, simplemente, reconoce el pensamiento y vuelve amablemente a conectar con la respiración. Cada vez que vuelves, estás fortaleciendo tu capacidad de atención. No hay fracaso en meditar. Cada distracción es, una oportunidad para regresar . . .

4- Observación de pensamientos y emociones. Una vez, la respiración y el cuerpo están en calma, observa lo que ocurre dentro de tí: pensamientos, imágenes, situaciones, personas, preocupaciones, recuerdos . . . es normal. No intentes detenerlos, simplemte obsérvalos como sifueran nubes cruzando el cielo, por muy oscuras que sean, todas pasan y, sueltas. Recuerda que no eres tus pensamientos, ni tus emociones, eres quien los observa. Imagina que, estás sentado en la orilla de un río y, cada pensamiento es una hoja flotando en el agua. La ves venir, la dejas pasar y la dejas ir. Sueltas. A veces, una hoja se queda atascada, no pasa nada. Respira y suéltala. No te identifiques con lo que ves. Si aparece una emoción intensa: tristeza, ansiedad, enfado, miedo . . . No la rechaces. Dale su espacio. Respira con ella y observa donde se está expresando: pecho, estómago, garganta . . . Lleva la respiración a ese lugar. Cada inhalación suaviza, cada exhalación libera. La meditación te enseña a no escapar de tus emociones; al contrario, a abrazarlas conscientemente. Poco a poco, te vas dando cuenta que el poder que tenían sobre tí, se va disolviendo. Cuando observas las emociones con atención, pierden su control y, lo que queda es calma, serenidad. La calma no es ausencia de movimiento, es la quietud interior que te permite fluir con la vida . . .

5- Presencia y consciencia plena. Dirige tu atención al momento presente. Siente el contacto físico de tu cuerpo con el suelo o la silla. siente la temperatura del aire sobre tu piel. Escuchas los sonidos de tu entorno: el canto de un pájaro, el murmullo de la calle o el silencio entre sonidos. Todo ocurre en este preciso instante. Tu mente quizás quiera irse a otro lado, a recordar algo del pasado o anticipar lo que harás después. Está bien. Cuando te des cuenta de ello, sencillamente, te sonríes y vuelves a este momento. La atención plena no es una lucha, es un contínuo regreso a la respiración, al cuerpo, al ahora y en ese regreso constante encontramos la verdadera paz. La mente busca controlar, la conciencia sólo observa. Y, cuando observas plenamente, el mundo se vuelve más vivo , más claro, más real. Cada celebración se convierte en una celebración del presente . . .

6- Beneficiós y reflexión. Al finalizar la práctica, tómate un momento para observar cómo te sientes. Quizás más tranquilo, más liviano, más en paz. Los beneficios de la meditación como hábito de vida, se multiplican con la constancia. La ciencia ha demostrado que, meditar de manera regular, reduce el estres, mejora el sueño, favorece el descanso, fortalece el sistema inmunológico ya que la vibración de la energía vital es más alta. Aumenta la claridad mental, poder de decisión . . . La meditación transforma tu manera de estar en el mundo. Te ayuda a responder conscientemente, en vez de reaccionar de manera inconsciente; a escuchar antes de hablar; a respirar antes de decidir. Con el tiempo, la meditación deja de ser una práctica y, se convierte en una menra de vivir. Empiezas a llevar la presencia a tus conversaciones, a tu trabajo, a tus relaciones y, descubres que el silencio interior no es vacío sino plenitud. Cada respiración consciente, es una puerta hacia tí mismo. No hay una manera concreta de meditar, lo importante es practicar. Empieza con 5 minutos por la mañana para preparar tu día, paras empezar en el día con claridad y por la noche, para descansar la mente. Ves aumentando poco a poco tiempo y frecuencia. No busques resultados inmediatos, practica sin expectativas. La meditación no es una carrera, es un viaje. Con el tiempo, te darás cuenta que la calma que buscas no está fuera, sino dentro de tí. Te vuelves más pacífico, más tolerante, más honesto, más poderoso, más amoroso y desapegado a la vez. La fuerza de voluntad incrementa. Emergen las virtudes innatas haciéndose más presentes en tu día a día. El poder interior se hace cada vez más visible. Cada vez que vuelvas a conectar contigo, descubrirás algo nuevo sobre tí. Si necesitas un respiro en tu vida, meditar es simplemente, volver a casa . . .

Aquí tienes el video completo para hacer tu primera práctica. Aprende a meditar en sólo 10 minutos . . . Meditación para principiantes . . .

Dolors

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