¿Sabías que nuestro sistema digestivo es nuestro «segundo cerebro»

El post de hoy, es fruto de una visita reciente a un osteópata que me recomendó una buena amiga; y también de mi curiosidad por saber «cosas» sobre mi salud, sobretodo, de las causas de mi malestar general, que no sabía ponerle nombre más que a los síntomas: dolor continuado y agarrotamiento cervical, tensión a la altura de los omoplatos, el no poder girar el cuello, básicamente para mí era sólo eso. Lo primero, y después de la exploración general, me ha explicado la importancia de saber respirar para desbloquear el diafragma y hacer que toda la cavidad adbominal y con ella: toda la zona del mesenterio, quede libre de tensiones y de «porquería acumulada» emocionalmente, donde el sistema simpático y parasimpático tienen mucho que ver ahí.

Buena parte de la sesión se ha basado en la respiración consciente y «forzada» para poder hacerla inconsciente después, una vez desbloqueada la zona. Evidentemente, que la sesión también ha habido un reajuste de vértebras, desde las cervicales hasta las dorsales. He sentido como un «chispazo eléctrico» dentro de mi cabeza, al desbloquear esa parte, ¡Increible!

Al acabar la sesión, el sentimiento ha sido de bienestar, de tranquilidad, de paz. Qué importante es, el no estrés :-)) (en este caso, emocional). Este acontecimiento me ha llevado a dejar huella en este formato:

¿Por qué se dice que nuestro sistema digestivo es nuestro «segundo cerebro»? 

Porque el intestino tiene la capacidad de trabajar de dos formas: de manera independiente y en conexión con el cerebro. Esta conexión con el cerebro (eje cerebro-intestinal) es bidireccional, es decir, va del cerebro al intestino, y viceversa.

«Nuestro intestino tiene su propia autonomía para tomar decisiones», explica la Dra Megan Rossi (dietista y nutricionista, Doctorada en Salud Intestinal por la Facultad de Medicina i Ciencias Biomédicas de la Universidad de Queensland, Austràlia. Fué reconocida por su contribución a la ciencia recibiendo el Dean’s Award por excelencia.

Tiene más neuronas que la espina dorsal y actúa independientemente del sistema nervioso central. ¿De qué hablamos?

Seguramente el intestino no fue la primera opción que consideraste pero así es, y por eso desde unos años muchos lo apodan «el segundo cerebro».

Ese cerebro «independiente» en nuestras entrañas y su compleja comunidad microbiana influyen en nuestro bienestar general.

Así que los médicos tienen cada vez más claro que la función de nuestro sistema digestivo va mucho más allá de simplemente procesar la comida que ingerimos. Es más, los médicos están investigando si se podría usar para el tratamiento de enfermedades mentales o del sistema inmunológico.

La BBC habló con la doctora Megan Rossi, para explorar por qué debemos prestarle más atención a nuestras barrigas. Aquí presentamos algunos datos sorprendentes sobre nuestro «segundo cerebro»:

  1. Un sistema nervioso autónomo
    «A diferencia de cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, nuestro intestino puede funcionar solo. Tiene su propia autonomía para tomar decisiones, no necesita que el cerebro le diga qué hacer», explica la doctora.
Si le tienes miedo a una comida en particular y la comes, puedes físicamente desarrollar síntomas intestinales, aunque no le tengas alergia ni intolerancia ‘-)

Lo que gobierna al intestino es el sistema nervioso entérico (SNE), que es una «sucursal» del sistema nervioso autónomo, encargada de controlar directamente el aparato digestivo.

Ese sistema nervioso se extiende por el tejido que reviste el estómago y el sistema digestivo, y tiene sus propios circuitos neuronales.

Aunque funciona independientemente del Sistema Nervioso Central (SNC), se comunica con él a través de los sistemas simpático y parasimpático.

  1. El 70% de las células de nuestro sistema inmune vive en el intestino
    Según Rossi, eso hace que la salud de nuestro intestino sea clave para nuestra inmunidad ante las enfermedades.

La especialista dice que las investigaciones más recientes sugieren que si tienes problemas intestinales es más probable que seas más vulnerable ante enfermedades comunes como una gripe, por ejemplo.

  1. El 50% de las heces son bacterias
    No son solo restos de comida: alrededor de la mitad de nuestras heces fecales son bacterias.
Una dieta variada ayuda. Distintos microbios prosperan con distintos alimentos y por eso el microbioma intestinal mejora con una dieta diversa.

Muchas de esas bacterias son buenas y por eso los trasplantes de heces pueden ser una forma de tratamiento vital para algunos enfermos con un microbioma intestinal debilitado.

Cómo un trasplante de heces de otra persona en el intestino te podría salvar la vida! Estos trasplantes demuestran lo importantes que son para nuestra salud los microbios, que colonizan casi todas las superficies de nuestro cuerpo.

Por otro lado, hablando de heces, la BBC le preguntó a Rossi con cuánta frecuencia es normal ir al baño.

La especialista contestó que de acuerdo a las investigaciones se considera normal defecar desde 3 veces al día hasta 3 veces por semana.

  1. Cuanto más diversificada la dieta, más diverso el microbioma
    En nuestro intestino viven trillones de microbios, a los que les gustan distintos alimentos.

Estos microbios son clave para la digestión porque su actividad le permite a nuestro cuerpo absorber ciertos nutrientes de los alimentos.

«A mi me gusta decir que los microbios son como nuestras pequeñas mascotas internas, así que las quieres cuidar y nutrir», dice la especialista.

Las personas que siempre comen lo mismo tienen un microbioma intestinal más pobre que las que siguen una dieta variada.

Distintos microbios prosperan con distintos alimentos y por eso el microbioma intestinal mejora con una dieta diversa.

Un microbioma rico y variado está asociado a una mayor salud intestinal, según Rossi, y en consecuencia a un mayor bienestar general.

  1. Tu intestino está ligado a tus niveles de estrés y a tu estado de ánimo.
    Si tienes problemas intestinales, según Rossi, «algo clave que necesitas hacer es observar cuánto estrés tienes».

«En mi práctica clínica, dice la especialista, yo siempre le digo a los pacientes que hagan 15 o 20 minutos al día de meditación. Después de hacerlo a diario durante cuatro semanas, y de convertirlo en un hábito, veo que sólo con eso, ya mejoran los síntomas». Así que «desestresarse es muy, muy importante», dice la especialista. Lo ganaremos en salud y en bienestar y satisfacción personal.

Es interesante también pensar que la mayoría de la serotonina del cuerpo, se estima que en torno al 80% o 90%, se encuentra en el tracto gastrointestinal.

La serotonina es un neurotransmisor que afecta a muchas funciones corporales, como el peristaltismo intestinal. También está asociada a muchos trastornos psiquiátricos. Su concentración puede verse reducida por el estrés e influye en el estado de ánimo, la ansiedad y la felicidad.

Varios estudios con humanos y animales han mostrado evidencias de diferencias en el microbioma intestinal de los pacientes con trastornos mentales como la depresión.

Por eso, una área incipiente de investigación psiquiátrica tiene que ver con la prescripción de «psicobióticos«: en esencia un cóctel probiótico de bacterias saludables, para mejorar la salud mental.

Cómo las bacterias están cambiando todo el tiempo tu estado de ánimo

  1. Si te da miedo un alimento, sentirás que te hace daño
    Las neuronas no están solo en nuestros cerebros.
    Es cierto que hay unos intestinos más sensibles que otros, pero según la doctora Rossi hay investigaciones recientes sorprendentes que sugieren que si le tienes miedo a una comida en particular y la comes, puedes físicamente desarrollar síntomas (muchas veces, es miedo generado en la memória del subconsciente) .

«En la clínica veo constantemente cómo las creencias, las ideas erróneas, pueden desencadenar problemas intestinales».

Hay mucha gente que cree, a veces por una moda pasajera, que el gluten o la lactosa les va a hacer daño, sin que tengan realmente una alergia o una intolerancia.

La injustificada moda de la dieta sin gluten. «A la gente no le gusta que le digan que su enfermedad está sólo en su mente» . . .

  1. Tú puedes mejorar tu salud digestiva y tu microbioma intestinal
    Según Megan Rossi estas son algunas acciones que puedes tomar para mejorar tu salud intestinal:
  • Seguir una dieta diversa para diversificar el microbioma intestinal
  • Bajar el nivel de estrés, haciendo meditación, mindfulness o yoga (En este blog tienes un apartado a meditaciones guiadas que te pueden facilitar el trabajo. Aquí te dejo una básica para empezar ‘-))
  • Si ya tienes síntomas de algún problema intestinal es mejor evitar el alcohol, la cafeína, las salsas y las comidas picantes porque pueden exacerbarlos.
  • Trata de dormir mejor: un estudio demostró que si cambias o interrumpes el reloj biológico alterando tus patrones de sueño, también interrumpes el de los microbios de tu intestino, y lo que quieres más bien es mimarlos.

Información complementaria que puede interesar:
¿Qué es y dónde está el mesenterio, el «nuevo órgano» del cuerpo humano identificado por los científicos? by Calvin Thomas Coffey (BBC News)

Retomando el motivo de este interesante post, aquí dejo una mini conferencia sobre la Felicidad, y del impacto de las emociones en nuestra salud del cirujano de digestivo: Dr Mario Alonso Puig, donde dice cosas como:

La hiperactividad del sistema nervioso parasimpático asociados a episodios de ira, de resentimiento, de miedo, dificulta la generación de nuevos linfocitos del sistema linfático. Mientras que la activación del sistema parasimpático favorece la producción de linfocitos.

También sabemos que la alegría, la serenidad, la compasión y el equilibrio, protegen el sistema cardiovascular.

La faceta emocional y la faceta biológica del ser humano estan conectadas porque son planos que se pueden distinguir, pero no se pueden separar: Somos una unidad.

El miedo y la gratitud no pueden anidar en el corazón, son incompatibles. Si nos entrenamos en el agradecemiento, en la generosidad, en la compasión, en el apoyo, en el consuelo . . . viviremos una vida con un nivel de miedo radicalmente distinto; y estaremos en condiciones mucho mejores para que se desvele ese misterio que probablemente es la felicidad.

Dice Mario: En la vida, no hay amigos ni enemigos, sinó que hay «Maestros» (próximo post: en breve)

Confucio decía: «Si ves a un hombre bueno, imítalo. Si ves a un hombre malo, examínate a ti mismo»

Y como el objetivo de este blog, es el autoconocimiento para el crecimiento personal, en definitiva, para poner en práctica esa sabiduría a la hora de actuar, decidir, comunicar y tener éxito en nuestro día a día, acabándolo con acierto y satisfacción. Aprovecho esta oportunidad para recordar:

«La ley del espejo» muestra nuestra sombra frente a lo que no nos gusta de los demás.

Namaste 🙂

Dolors

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