Hablar con uno mismo, ¿Es bueno o malo?
Vivamos solos o con más personas, lo cierto es que siempre estaremos viviendo con nosotros mismos, por lo que no tenemos por qué quedarnos fuera de la ecuación. Podemos conversar o comunicarnos con respeto y con amabilidad hacia nosotros mismos. Y no, no es ningún síntoma de locura (a no ser que estemos respondiendo a voces en nuestra cabeza, claro).
El hablar solo/a no sólo es síntoma de buena salud sino también de que tu cerebro está funcionando mejor.
Los estudios dicen que hablar nos en tercera persona beneficia el pensamiento y la percepción y aumenta nuestra capacidad intelectual. Además de vivir más tiempo.
Éste acto verbal mejora la atención y nos mantiene concentrados a la vez que reduce las distracciones. También nos ayuda a ser más decisivos y a controlar pensamientos y reacciones cognitivas y emocionales, lo que en definitiva, nos sigue ayudando a seguir en foco, a no estar desconectados.
Hablarnos, nos puede ayudar a mejorar el aprendizaje, a aumentar la concentración y acrecentar el rendimiento entre otras muchas ventajas:
*Es una gran herramienta de automotivación y ayuda a aumentar la autoestima.
*Puedes convertirte en tu fan número 1. Conocer tus propias fortalezas y debilidades y complementar las para mejorar. Por cierto, conoces el DAFO?
*Cuando algo parece imposible, podemos decirnos repetidamente que sí podemos.
*Cuando nos sintamos deprimidos o tristes, lo mejor es tener una charla con uno mismo.
*Establecer metas y decirnos que efectivamente las lograremos.
*Hablar en alto sobre un problema nos dará una rápida solución.
*Es muy bueno para la mejora de la memoria.
*La lectura en voz alta ayuda con la pronunciación y articulación adecuadas; ayuda a dar nos cuenta de nuestros errores mucho más rápido.
¿Cómo podemos empezar a hablar con nosotros mismos de forma positiva?
En primer lugar, debemos ser conscientes de que no nos hablamos de forma negativa en todas las áreas, aunque a veces sí. Debemos observar durante unos días, en nuestra rutina habitual, dónde aparecen esos mensajes de desvalorización. Nos escucharemos a nosotros mismos diciendo «no vales para ello», «nunca encontrarás pareja» o «eres una mala madre» o eso me pasa por ser. . . Estas frases se repiten y siempre están formuladas de la misma forma.
Una vez que hemos identificado todas esas frases, debemos buscar su opuesto. En el caso anterior sería «eres válido para hacerlo», «puedes encontrar pareja» o «eres una madre estupenda» o preguntarte: ¿qué puedo aprender? ¿Qué me está diciendo esta situación para que yo crezca?
El darle la vuelta te dará otra perspectiva de ver las cosas.
Después, buscaremos la forma de repetir estas afirmaciones positivas durante diferentes puntos del día y de forma constante. Logrará que el patrón de pensamiento pueda invertirse. Por ejemplo, es bueno hacerlo al levantarse, frente al espejo, y también al acostarse.
Hablar con nosotros mismos es algo extendido, aunque siga sin estar bien visto, por su asociación con la patología mental. Esta forma de comunicarnos nos puede servir para fortalecernos, darnos ánimos y orientarnos a metas.
¿Qué le decimos a un amigo/a cuando necesita apoyo? -Ánimo, esto pasará. No te derrumbes. Eres válido/a para todo lo que te propongas. . . Sigue que lo conseguirás! Confio en ti!. . . Entonces . . .
¿Por qué no empezamos por nosotros mismos a apoyarnos y darnos ese empoderamiento que muchas veces necesitamos? Poder subir nuestra autoestima si observamos qué es lo que nos decimos habitualmente y lo usamos en nuestro favor.
Observate con objetividad, desde el desapego, con distancia, como si tuvieras una cámara que te filma para que veas todas tus secuencias. Verás el potencial que tienes dentro y cómo te cambia la perspectiva de todo.
Ahora, te dejo con una entrevista muy interesante sobre el nuevo libro de Luis Rojas Marcos: ‘Somos lo que hablamos. El poder terapéutico de hablar y hablarnos’
Descubre el inmenso poder terapéutico del habla. Un texto interesante, emotivo e imprescindible sobre la importancia y los beneficios de hablar para comunicarnos así como de hablarnos a nosotros mismos.
Hablar es la actividad humana más eficaz para proteger la autoestima, gestionar nuestro programa vital, disfrutar de la convivencia y las relaciones afectivas y facilitar nuestro bienestar físico, mental y social. Está, pues íntimamente relacionado con la buena salud, la esperanza de vida y la satisfacción personal.
En un ensayo divulgativo, el reconocido psiquiatra Luis Rojas Marcos demuestra, el papel fundamental que desempeña el lenguaje a través de experiencias personales vitales y de su reconocida y dilatada carrera profesional en las que, el habla ha desarrollado un papel fundamental porque ¿qué hace un psiquiatra si no escuchar a sus pacientes?
“En un vuelo desde Nueva York, la señora española que estaba a mi lado me preguntó si regresaba a la Península. Le contesté que iba a estar unos días, a lo que respondió, muy seria, ‘mejor, que en España sólo hay ladrones y terroristas’. Me sorprendieron sus palabras y le pregunté cuántos ladrones conocía a su alrededor, a lo que respondió que ninguno. Tampoco conocía en su mundo más cercano, ni siquiera un poco más alejado, a un terrorista… La mujer se dio cuenta de que la visión que había dado de España no se ajustaba a la realidad.
Video reflexivo sobre la construcción social de la realidad: Somos lo que creemos que pensamos.
“El soliloquio o reflexión en voz alta, te ayuda a gestionar la vida, a animarte, a concentrarte. . .”
Esta anécdota de Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943) resume de manera nítida una de las características del prestigioso psiquiatra afincado en Nueva York, el optimismo, esa mirada positiva de la vida que conduce al que le escucha a creer en la especie humana. Rojas Marcos está convencido de que el ser humano es bondadoso por naturaleza, cosa que comparto totalmente, lo que ocurre es que en el devenir de la vida y según las experiencias y patrones de cada uno, ese potencial, a menudo, se diluye y se envuelve en negatividad. Otro tema y muy extenso sería que la maldad no existe como tal.
Pero es posible de cambiar para vivir mejor. ¿Cómo? Hablando, porque “hablar, en cualquiera de sus formas, no sólo añade vitalidad a los años sino también años a la vida”, asegura Rojas Marcos, que acaba de publicar Somos lo que hablamos. (Grijalbo), el libro que, comenta, más le ha costado escribir porque hablar es uno de los temas que más han influido en su vida personal y profesional.
“Estoy convencido de que hablar es la actividad humana natural más eficaz a la hora de proteger la autoestima saludable, gestionar nuestra vida, disfrutar de la convivencia y las relaciones afectivas y estimular los dispositivos naturales que facilitan nuestro bienestar físico, mental y social” afirma el honorable experto.
“La perspectiva positiva de la vida la implementamos en el lenguaje interior”
Hablar como un remedio de la medicina de la calidad de vida.
Sí, porque se ha demostrado que tan importante como curar una enfermedad es estudiar aspectos del ser humano que nos ayude a vivir mejor, como la actividad física.
Se ha estigmatizado mucho el hablar solo. De pequeños nos decían que no habláramos en la mesa si no se nos preguntaba. “Boca cerrada no entran moscas”, que no gesticuláramos. . . Esas normas están bien siempre y cuando no se lleven al extremo.
El niño ha de aprender a comunicarse. Las palabras son el alimento vital para el cerebro infantil y el movimiento de las manos nos ayuda a mantener el compás del lenguaje.
Hablar más de un idioma nos da calidad mental. La maduración del cerebro se realiza en los cinco primeros años de vida, y el cerebro tiene capacidad para hablar más de una lengua. Los niños que hablan varios idiomas son más creativos, estimulan las habilidades intelectuales, tienen mejor memoria para operaciones mentales y desarrollan su cerebro de una forma más constructiva. Y de mayores, cuando estos niños envejecen tiene menor deterioro en sus capacidades mentales.
¿Usted fue un niño muy hablador?
Sí, mucho. De hecho, el hablar ha jugado un papel esencial en mi vida, especialmente hablar conmigo mismo. El lenguaje interior me ha ayudado mucho. Yo era un niño hiperactivo, aunque no existía esa denominación entonces, y esos soliloquios me ayudaron a controlarme. Yo no sabía qué hacía mal, pero era consciente de que mi actitud no era adecuada. Lo aprendí con los pellizcos de monja que me daba mi madre, las miradas de mi padre, con las órdenes de los profesores de sentarme en la última fila porque molestaba… (Era un desastre, lo suspendía todo). Entendí que debía controlarme y me lo decía a mí mismo. ¡Me funcionó!
¿Por qué es tan importante hablarse a uno mismo?
Porque te ayuda a gestionar tu vida, a controlarte, a enfocar la atención, a concentrarte en los pasos que debes dar, a animarte, a ponerte límites, a mantener la fuerza de voluntad… Muchos estudios han demostrado que es una forma de auto guía muy efectiva. De hecho los bebés antes de cumplir 2 años, ya se hablan a sí mismos en voz alta.
Hay que hablarnos a nosotros mismos, a los niños, a los animales, a las plantas, pero no de cualquier manera, sino des del cariño y el respeto por todos los seres vivos para vivir más y mejor. Y si a las palabras le ponemos el buen humor, mucho mejor, asegura el psiquiatra: “Nos alegra la vida y de paso también la alarga”. Importante: No hay que hablar por hablar y en conversaciones difíciles usar estos ingredientes del autor: “Claridad, neutralidad, templanza y empatía”.
¿Y si mis soliloquios son negativos y me hunden?
Deberás aprender a hablarte con cariño, así vivirás más y mejor. Porque la perspectiva positiva u optimista de la vida la implementamos en el lenguaje interior. Hablate mucho y con amabilidad, vivirás más.
¿Cómo se aprende?
Siendo consciente de que el lenguaje interior es importante en tu vida y como tú te hables así repercutirá en el lenguaje social.
España es el tercer país del mundo en calidad y en esperanza de vida y está demostrada la correlación de nuestro carácter extrovertido con la longevidad. También es cierto que la gente extrovertida tiende a arriesgarse más: fuma y bebe más, se mete en más conflictos. . . Si quitas esos riesgos, se puede decir que vivimos más porque hablamos más.
¿Los niños que han crecido en un ambiente parlanchín tienen más posibilidades de vivir más y mejor?
Muchos estudios apuntan a que sí, porque serán habladores, extrovertidos. Tendrán más relaciones sociales, compartirán experiencias, estarán más satisfechos, serán más solidarios, más empáticos… Hablen mucho a los niños, a los adolescentes, a sí mismos. ¡Hablen!
“Si los niños crecen hablándoles mucho, hablarán más, tendrán más relaciones, compartirán experiencias y estarán más satisfechos”

Namasté 🙂
